Viajes a Jordania

Visitar a Petra, la ciudad rosa del desierto y capital del reino nabateo, es la excusa perfecta para viajar a Jordania; un país rico en arte greco-romano (Jerash, Gadara, Pella, Umm al Jimal…), bizantino (Mádaba, Monte Nebo, Umm al Rasas…), omeya (“castillos del desierto” Qusayr Amra, Qasr al Jarrana, Qasr al Hallabat…), fortalezas medievales (Castillo de al-Karak, Shobak, Ajlún...) y bellos paisajes naturales: el majestuoso cañón de Wadi Mujib, Wadi Dana, el fértil valle del río Jordán y Wadi Rum, región desértica formada por valles de arena y rocas, salpicado de majestuosos montañas de arenisca, granito y basalto, moldeadas por la erosión a lo largo de millones de años. Y el mar Rojo con sus cálidas y transparentes aguas, y el mar Muerto, el lugar más bajo del planeta, de cálidas densas y saladas aguas.
La mejor forma de conocer las “joyas” que la naturaleza y el hombre han creado en tierras hachemitas es abandonar las autovías y tomar carreteras alternativas. La “Ruta del Rey” o “Camino Real” es una de ellas, una larga y serpenteante carretera utilizada por el hombre desde tiempos bíblicos jalonada de impresionantes vestigios arqueológicos greco-romanos, castillos de los Caballeros Cruzados, y que atraviesa impresionantes parajes naturales y pequeños pueblecitos.

Viajes a Jordania con "salida garantizada"

"Israel y Petra"
(10 días)

Nuestros "Viajes Exclusivos" a Jordania

Viajes a Jordania en "Grupos Reducidos"

"Tierra Santa"
(14 días)

"Éxodo"
(14 días)

Nuestros Hoteles

Ammán Aqaba Petra MAR MUERTO



HOTELES EN AMMáN

Jordan Intercontinental Hotel

Al-Kulliyah al-Islamiyah Street. Jebal Amman 3rd. circle.
Ammán 11180

Tlf.: +962 6 4641361

Web: Jordan Intercontinental Hotel

Situado en la cima de una de las famosas “Siete colinas” de Ammán, este magnífico hotel consta de 478 habitaciones, que decoradas con un exquisito gusto, ofrecen unas vistas panorámicas extraordinarias. Cuenta con 450 habitaciones con aire acondicionado, acceso de alta velocidad a Internet. TV, teléfono, cafetera, secador de pelo y todo tipo de comodidades. Dispone de piscina cubierta y piscina al aire libre, sauna, jacuzzi, gimnasio, bar, catefería, restaurante, salas de reunión, tiendas y un largo etcétera.

Amman Cham Palace

Shmeisani Street
P.O Box 942275 Amman 11194 - Jordania

Tlf.: +962 6 5659270

Web: Amman Cham Palace

Este elegante hotel, de reciente creación, está situado en la zona de Shmeissani, en el corazón de Amman. Consta de 160 habitaciones equipadas con todos los detalles. También cuentas con piscina, varios restaurantes, bares, salas de reuniones, etc.

Imperial Palace Hotel

P.O. Box : 831212
Amman 11183

Tlf.: (962) 6 5651333

Web: Imperial Palace Hotel

Emplazado en una distinguida zona del Oeste de Amman, a solo 10 minutos del centro de la ciudad se halla el hotel Imperial Palace. Cuenta con 85 elegantes y lujosas habitaciones, dotadas de aire acondicionado, minibar, secador de pelo,TV digital via satélite, teléfono directo internacional, servicio de habitación 24 h. Dispone de Restaurantes, bar, terraza y piscina.

Jerusalem International Hotel

P.O. Box 926265/6
Amman 11110 Jordan

Tlf.: 607121 / 696 541

Situado en el corazón residencial de Ammán. Sus 175 habitaciones, elegantes y espaciosas están dotadas de aire acondicionado, baño, televisión circuito satélite, minibar, teléfono, servicio de habitaciones 24 h. etc. Cuenta con terraza, bar, restaurante, night club, sala de conferencias.




HOTELES EN AQABA

Inter Continental Aqaba

AQABA PO BOX 2311 - JORDAN

Tlf.: +962 32 09 22 22

Fax: +962 32 09 22 23

Web: Inter Continental Aqaba

Este elegante y lujoso hotel está situado en una playa privada del golfo de Aqaba en la que podrá disfrutar del excelente servicio del hotel. Dispone de numerosas instalaciones de ocio: sauna, gimnasio, spa-balneario, masajista, windsurf, jacuzzi, buceo, squash y se encuentra a 10 minutos a pie del centro de la ciudad de Aqaba. Las habitaciones están decoradas al estilo clásico y equipadas con todas las comodidades. Cuenta con una piscina de 200 m. que serpentea por los jardines del hotel y dispone de 5 restaurantes que sirven una amplia variedad de platos.

Mövenpick Resort Aqaba

King Hussein Street, P. Box 678
77110 AQABA - JORDAN

Tlf.: +962 32 03 40 20

Fax: +962 32 03 40 40

Web: Mövenpick Resort Aqaba

El hotel se encuentra en el centro de Aqaba. Sus habitaciones cuentan con todas las comodidades, están modernamente decoradas y cuantan con detalles arabes. Los huéspedes tienen acceso directo a una playa privada. El complejo ofrece excelentes instalaciones, que incluyen un centro de actividades para niños, gimnasio y piscinas l aire libre. Dispone de un restaurante de cocina internacional abierto todo el día.




HOTELES EN PETRA

Crowne Plaza Resort

P.O. Box 30. Wadi Mousa

Tlf.: +962-3-215.62.66

Web: Crowne Plaza Resort

Se encuentra situado justo a la entrada del recinto de Petra, al término del pueblo de Wadi Musa. Este lujoso hotel, ubicado en un marco incomparable, frente a los valles de Petra, cuenta con 147 habitaciones con increíbles vistas y dotadas de aire acondicionado, minibar, teléfono, secador de pelo, TV, cafetera, servicio de lavandería, etc. Su piscina situada enfrente de los rocosos barrancos es uno de sus grandes atractivos. También cuenta con terraza-bar, restaurante Aritas (con especialidades europeas y jordanas), sala de estar, tiendas, etc.
Otro de sus atractivos es la Cueva Navatea, un “pub” instalado en una auténtica cueva del siglo I a. C., bien decorada y perfecta para tomar una copa.

Mövenpick Resort

P.O. Box 214 Petra 71810 Jordan

Tlf.: +962 32 15 71 11

Fax: +962 32 15 71 12

Web: Mövenpick Resort

Este lujoso complejo hotelero cuenta con 183 habitaciones totalmente equipadas. Se encuentra en la misma entrada de la histórica ciudad de Petra, ofrece una hermosa vista de las colinas desde su maravilloso jardín terraza. Dispone de una piscina al aire libre y baño de vapor, así como un gimnasio totalmente equipado. Dos excelentes restaurantes, un impresionante vestíbulo y varios lugares interiores y exteriores para relajarse en el complejo turístico.

Petra Marriott

Taybeh Road, Petra
Wadi Moussa, Jordan

Tlf.: +962 32 15 64 07

Fax: +962 32 15 70 96

Web: Petra Marriott

El lujoso hotel Petra Marriott ofrece 100 habitaciones espaciosas, confortables y elegantemente decoradas, la mayoría con vistas a la ciudad y al valle del Rift. Dispone de piscina exterior desde la cual se puede contemplar la puesta de sol. Asi mismo pone a disposición de sus clientes baño turco y sauna. Cuanta con una amplia variedad de cocina que se puede degustar en sus restaurantes.

Mövenpick Nabatean Castle

Queen Rania Street
Wadi Musa, Jordan

Tlf.: +962 32 15 72 01

Fax: +962 32 15 72 09

Web: Mövenpick Nabatean Castle

El Hotel Mövenpick Nabatean Castle, situado sobre una colina en Wadi Musa, ha sido diseñado en el estilo islámico. Cuenta con 90 habitaciones amplias, totalmente equipadas que satisfacen todas las necesidades. Ofrece espectaculares vistas del Valle del Rift y dispone de una gran piscina y una bonita terraza al aire libre desde las que se pueden admirar espectaculares vistas del gran Valle del Rift. Tambien dispone de una cuidada piscina cubierta.




HOTELES EN MAR MUERTO

Movenpick Resort & Spa Dead Sea

Sweimeh, Dead Sea Road
P.O. Box 815538. Amman 11180. Jordania

Tlf.: +962 5 3561111

Web: Movenpick Resort & Spa Dead Sea

Las instalaciones están ubicadas en un lugar tranquilo, en el punto más bajo del planeta. El sosiego y los beneficios terapéuticos de la zona proporcionan una recompensa de máxima relajación y revitalización personal.

El hotel está ambientado en un estilo oriental y posee una impresionante colección de antigüedades y valiosos objetos de decoración. Dispone de 340 habitaciones y suites, así como diversos servicios de restauración.

Kempinski Hotel Ishtar Dead Sea
Lujo

Sweimeh Dead Sea Road, Sweimeh
P.O. Box 941806 Amman, 11194 Jordan

Tlf.: +962 5 356 88 88

Web: Kempinski Hotel Ishtar Dead Sea

Este lujoso hotel cuenta con 117 habitaciones, suites, chalets y villas que disponen de impresionantes comodidades. Dispone de playa privada, piscinas, restaurantes, bares, spa, centros de belleza, de deporte...

Jordan Valley Marriott Resort & Spa

SweimehDead Sea Road, Sweimeh
P.O. Box 941806 Amman, 11194 Jordan

Tlf.: +962 53 56 04 00

Web: Jordan Valley Marriott Resort & Spa

Este hotel tiene 250 habitaciones y suites que cuentan con todas las comodidades. Dispones de impresionantes instalaciones las cuales incluyen 3 piscinas al aire libre, una cubierta y una piscina de agua salada. Una playa privada, un spa, jacuzzis, sauna y sala de vapor. Un restaurante buffet, restaurantes temáticos: italiano, pub, un Steakhouse; centro de masajes....

Datos del País




CASTILLOS

AL- KARAK

En el Oeste de Jordania, a 900 m sobre el nivel del mar, sobre un espolón rocoso situado en el límite sur de la actual ciudad de Karak, se yergue majestuoso su castillo.
Karak era una antigua ciudad amurallada construida sobre una colina con precipicios recortados en tres lados desde donde se divisa todo el Wadi Karak que se extiende hasta el mar Muerto, ubicada en una antigua ruta caravanera que unía Egipto y Siria en tiempos de los reyes bíblicos y que también fue utilizad por griegos y romanos. La ciudad aparece varias veces mencionada en el Antiguo Testamento con el nombre de Kir, Kir Moab y Kir Jeres y en el mapa-mosaico bizantino de Madaba, como un baluarte defensivo natural.
Gracias a la llegada de los Cruzados, la ciudad logró un nuevo impulso, y fue durante primera mitad del siglo XII cuando Balduino I, rey de Jerusalén, ordene la construcción de un impresionante castillo en este punto estratégico con el fin de dominar una extensa región, llegando a ser capital de Transjordania, una de las divisiones administrativas de los Cruzados.
En el 1142 los Cruzados empezaron a construir su fortaleza sobre un espolón rocoso situado en lo alto de una colina, y aumentaron las ventajas naturales del lugar cavando un foso que se extendía hacia el norte y el sur, y reforzando las laderas con un glacis pavimentado. Fue concebido como un castillo interior, firme y sólido, dotándolo de galerías subterráneas, pasadizos secretos y estancias casi bajo tierra.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XII el castillo sufrió en varias ocasiones el cerco del victorioso Saladino. La guarnición cruzada de Karak resistió el asedio durante varios meses, vendieron sus esposas e hijos a cambio de comida y tuvieron que comerse sus caballos y los perros, pero la rendición era inevitable. Karak capituló en noviembre del año 1188, tras un asedio de ocho meses, pasando a manos de los Ayubies.
A finales del siglo XIII el sultán mameluco Baybars reforzó la fortaleza, ahondó el foso y añadió el patio inferior, aunque tres de las torres se vinieron abajo en un terremoto acaecido en 1293. Durante el dominio de los mamelucos imperó la anarquía en las tierras de alrededor de Kayak, al ser esta una provincia remota y el castillo se utilizó principalmente como último reducto para sultanes y oficiales destituidos.
Bajo el poder de los turcos otomanos la fortaleza quedó en manos de los jeques locales.

QALA'AT RABADH

En el NO de Jordania, en la cima de una colina llamada “Jebel Auf” (a unos 1.250 m de altitud), en una ubicación perfecta sobre el valle del Jordán hubo un antiguo monasterio cristiano habitado por un monje llamado Aljoun.
En época de las Cruzadas el monasterio se hallaba en ruinas y su ubicación le convirtió en un lugar estratégico en la cadena defensiva contra los Cruzado para dominar el tramo norte del valle del Jordán
En el 1184-1185, el general árabe, Azz ad-Din Usama Ibn Murqidh, sobrino de Salah ad-Din (Saladino) aprovechó la oportunidad para construir una fortaleza sobre las ruinas. Los motivos fueron varios: limitar la expansión de los reinos cruzados, contrarrestando al fuerte cruzado de Belvoir (al otro lado del Jordán) y la amenazadora fortaleza franca de Karak; proteger las minas de hierro de las colinas cercanas, dominar la zona norte del valle del Jordán: Wadi Kufranjah, Wadi Rajeb y Wadi al Yabis (Al Rayan) protegiendo el comercio y las rutas entre el sur de Jordania y Siria; y mostrar firmeza ante los clanes díscolos de la tribu local Beni Auf.
Gracias a su emplazamiento, el castillo al-Rabadh formó parte de la cadena de atalayas y postas de palomas mensajeras que permitían que los mensajes se pudieran trasmitir de Bagdag a El Cairo en un solo día.
Este castillo ayubí constituye un buen ejemplo de la arquitectura militar islámica, y a juzgar por las fuentes, resistió con éxito el ataque de los cruzados.
A lo largo del siglo XIII el castillo fue ampliado en varias ocasiones. Primero a la muerte de Azz ad-Din Usama, cuando en 1214-1214 pasó a manos de Aibak Ibn Abdllah, mayordomo de Al Muazzam Isa y años después cuando fue concedido a Salah El Din Yusef Ibn Ayub, Rey de Alepo y Damasco.
En el año 1260 el castillo fue saqueado por los mongoles, que destruyendo parte del mismo. Después de la victoria de los mamelucos sobre los mongoles en Ain Jalut, el sultán Al Khaher Baybars reconstruyó el castillo y limpio el foso, pasando a ser usado como almacén para guardar cosechas y las provisiones.
En los siglos XVII y XVIII las tropas otomanas establecieron en el una guarnición. Cayó en desuso y fue utilizado por los habitantes de la zona; así cuando llegó el explorador Burckhardt en 1812 lo encontró ocupado sólo por 40 miembros de una sola familia.
La gran intensidad de los terremotos acaecidos en 1837 y 1927 ha causado grandes daños a la construcción, por en los últimos años los importantes trabajos de consolidación y conservación llevados a cabo se han devuelto gran su esplendor.

QALA'AT SHOBAK

En el Oeste de Jordania, próximo a Petra, en el “Camino Real”, la antigua ruta caravanera que unía Egipto y Siria desde tiempos bíblicos, utilizada también por griegos y romanos, pasó posteriormente a ser eje del reino cruzado en Transjordania. Ellos vieron en este lugar, el sitio perfecto para la ubicación de una de sus fortalezas.
En el año 1115 el rey de Jerusalén, Balduino I, ordenó la construcción de este bastión defensivo. Fue concebido como un castillo interior, firme y sólido sobre una pequeña loma en el borde de la meseta que escondía en su seno un manantial. Le dieron el nombre de “Mons Reales” (Montreal), convirtiéndose en el primer castillo construido por los Cruzados en Transjordania, de aspecto imponente desde la distancia.
A lo largo del siglo XII constituyó un sólido baluarte de los cruzados en estas tierras y fue objeto de numerosos ataques de Salah ad-Din (Saladino), hasta que finalmente sucumbió en el año 1189, pasando a manos ayubies.
Los mamelucos a finales del siglo XIII y a lo largo del XIV restauraron el castillo. Las murallas y las torres son de estilo mameluco, y todas las torres que siguen en pie poseen inscripciones caligráficas de gran belleza fruto de las obras de reconstrucción efectuadas en la década de 1290.
Siglos más tarde pasó a manos de los turcos otomanos, que nuevamente intervinieron en su restauración.
La Historia y los numerosos terremotos dañaron seriamente este castillo, sin embargo hasta la década de 1950 el castillo estuvo habitado y fue la escuela de la ciudad antigua.
En la actualidad se están llevando a cabo trabajos de restauración.

 




CIUDADES

AMMAN

Una colina natural de 840 m protegida por profundos barrancos fue objeto de colonización desde el Paleolítico. Excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en sus terrazas han revelado la presencia de tribus amonitas -fundadores de la ciudad de Rabbat-Ammon-, que en época helenística fue rebautizada Filadelfia.
Filadelfia, formó parte de la Decápolis (confederación de ciudades unidas por fuertes interesas comerciales, políticos y culturales). Pompeyo la incorporó a Roma y tras la anexión del Reino Nabateo por Trajano en 106 y la construcción de la Vía Nova Trajana prosperó, convirtiéndose a lo largo del siglo II en un importante centro urbano basado en los modelos grecorromanos, dotado de acrópolis, templos, foro, teatro, odeón, ninfeo…
Bajo el período bizantino (siglos IV, V, VI) Filadelfia fue sede de un obispado y se construyeron varias iglesias decoradas con mosaicos, pero a mediados del siglo VI y principio del VII experimentó un notorio declive.
En el año 634 fue conquistada por las tribus árabes capitaneadas por Yazid Ibn Abi Sufran, pasando a formar parte del Imperio Omeya. El nombre de la ciudad fue sustituido por el de Ammán durante el reinado de la dinastía Omeya, con capital en Damasco. En la primera mitad del siglo VIII Amman se convirtió en capital de la provincia. En el año 729 su gobernador decidió edificar sobre las dependencias romanas un elaborado y suntuoso complejo palatino. Este palacio, a la vez residencia y sede administrativa es fiel testigo de la importancia de la ciudad de Amman (la romana Filadelfia) en época omeya. Poco después el devastador terremoto del año 747 truncó bruscamente la era de prosperidad y tras él, gran parte del palacio nunca fue reconstruido.
Con el poder en manos de la dinastía Abasida, la capital del Imperio se traslado desde Damasco hacia el Este, a Bagdad, y la importancia de Ammán comenzó a decaer, aunque continuó siendo un importante lugar de parada para los peregrinos de camino hacia La Meca.
Durante los siguientes siglos las descripciones hechas por los viajantes lo califican de “pueblo desolado”. Ammán había cedido la importancia regional a Karak y cuando los otomanos establecieron allí a los refugiados circasianos en la década de 1870 las colinas de Ammán sólo servían de tierra de pasto para los beduinos de la localidad. Sin embargo los circasianos recuperaron la ciudad y cuando en el año 1921 se estableció el Emirato de Transjordania, el emir Abdullah eligió Ammán como capital.
Las arduas campañas arqueológicas y los esplendidos trabajos de reconstrucción llevados a cabo en estas últimas décadas nos permiten apreciar el esplendido conjunto palatino omeya, dotado de mezquita, baños, aljibe, residencia del gobernador, zonas de servicio, residencial y administrativa, y la maravillosa Sala de Audiencias con su preciosa decoración de arcos ciegos.
En la Ciudadela de Ammán (Jebel al-Qala’a) es de obligada visita: el complejo del Palacio omeya, el Templo de Hércules (templo romano del siglo II), la Iglesia bizantina y el Museo Arqueológico.

AQABA

A lo largo de la Historia Aqaba ha cambiado de nombre y emplazamiento. Las excavaciones arqueológicas están sacando a la luz, poco a poco, los restos de la Aqaba nabatea, romana, bizantina e islámica. Gran parte de ella está hoy día enterrada bajo los edificios actuales y la arena de la playa.
Aelana (Aqaba) fue importante bajo el poder de Roma y sede episcopal en su etapa bizantina. Con la llegada del Islam en el 636 mantuvo su importancia. Aqaba se convirtió en un próspero puerto comercial que se benefició del peregrinaje a La Meca y a Medina. En el siglo XII fue tomada por los Cruzados, pero pronto fue reconquistada por Salah al-Din (Saladino) construyéndose un pequeño fuerte ayubí. Bajo el Califato Abasida y con el traslado de la capital de Damasco a Bagdad la importancia de Aqaba como centro comercial y cultural disminuyó. A principios del siglo XVI pasó a formar parte del Imperio Otomano y acabó convirtiéndose en un sencillo pueblo de pescadores. Tras la Primera Guerra Mundial tuvo lugar la Revuelta Árabe contra el Imperio Otomano y en el año 1917, Aqaba fue conquistada por las tropas árabes bajo el mando de Faisal (hijo del emir de La Meca) y del famoso T.E. Lawrence, conocido como “Lawrence de Arabia”.
Entre los vestigios reseñables en Aqaba está el Fuerte ayubí (obra del siglo XII), transformado en “caravansar” (albergue caravanero) a principios del siglo XVI por el sultán mameluco Qansawh al-Ghawri (1501-1516), según la inscripción de la entrada. Poco después cayó bajo el control otomano y en 1917 fue conquistado por las tropas árabes. Tiene planta cuadrada, grandes torres circulares en las esquinas y otras flanqueando la puerta. En el interior, alrededor de un patio, se encuentran los establos, almacenes y las habitaciones para alojarse. Hoy está restaurado y conserva la misma apariencia que tenía cuando los viajeros occidentales del siglo XIX los visitaron.

JERASH (JERASA)

Jerash (la antigua Gerasa) está situada en un hermoso valle en la tierra bíblica de Galaad, es una de las ciudades Greco-Romanas mejor conservadas del mundo por lo que es conocida como la “Pompeya del Este”.
Aunque la leyenda señala a Alejandro Magno fundador de la ciudad, los historiadores atribuyen su fundación a los seléucidas (siglo II a.C.). Pudo ser en esta época cuando surgiera la idea de la Decápolis, una confederación de ciudades unidas por fuertes interesas comerciales, políticos y culturales, de la que Gerasa formó parte. En el año 63 a.C. Pompeyo la incorporó a Roma siendo rebautizada con el nombre de “Gerasa”, pasando a formar parte de la provincia Siria, siéndole concedida la autonomía, pero no fue hasta 200 años más tarde cuando Gerasa fue declarada colonia, una de las más preciadas formas de anexión al Imperio Romano, lo cual elevó su categoría política con los consiguientes beneficios y privilegios para sus habitantes.
El siglo I de nuestra Era Gerasa se caracterizó por un crecimiento y una estabilidad sin precedentes y fue cuando se diseñó el plano básico de la ciudad, tal como ha llegado a nuestros días. En el año 106 cuando el emperador Trajano reorganizó el territorio romano pasó a formar parte de la provincia de Arabia. Gerasa perdió su autonomía y fue gobernada desde la capital de la provincia, Bosra. Sin en embargo en el plano económico las medidas adoptadas en la zona por Trajano, es decir la creación de la Vía Trajana beneficiaron considerablemente a la ciudad. Gerasa conectó con la Vía Trajana que unía Bosra y el mar Rojo, mientras que otras carreteras la enlazaban con Filadelfia y Pella. De repente, la ciudad se encontró no sólo cerca de la capital de la provincia sino también a caballo de una de las rutas comerciales más lucrativas, celosamente protegida por los nabateos durante larto tiempo.
Entre los años 129 y 130 la ciudad de Gerasa se convirtió durante breve tiempo en el centro absoluto del Imperio Romano, ya que Adriano (sucesor de Trajano) pasaba los inviernos en la ciudad. En su honor, los gerasenos levantaron un nuevo arco monumental fuera de las murallas del sur y emprendieron importantes obras de expansión, como la ampliación de la calle principal y la renovación de templos y edificios públicos. La elección de Adriano dio paso a una edad de oro para la ciudad, y la población de Gerasa pudo haber llegado a los 25.000 habitantes a finales del siglo II y principios del III.
Los disturbios civiles acaecidos en Roma en la década del 190 anunciaron el final de esta etapa de bonanza. Las autoridades romanas aumentaron los impuestos para ayudar a cubrir el enorme gasto militar del Imperio y los sasánidas empezaron a aparecer poco a poco en los límites orientales. El comercio se vio gravemente afectado y Gerasa tuvo que recortar el ambicioso programa de obras públicas. A lo largo de los siglos III y IV perdió el papel privilegiado que había desempeñado como encrucijada de caminos, aunque siguió activa y pujante gracias a la agricultura y, sobre todo, a la producción de alfarería y a su comercialización. De hecho, fue la cerámica la que ayudó a Gerasa a mantener su nivel de vida e incluso a crear riqueza durante los períodos tardorromano, bizantino y omeya.
En el año 359 Gerasa adoptó el Cristianismo y durante los siglos IV y V se edificación numerosas iglesias, junto a templos y sinagogas, y bajo el emperador Bizantino, Justiniano (siglo VI) la ciudad volvió a renacer. En el año 614 las fuerzas persas no tuvieron problema alguno para ocupar la ciudad, y así, al igual que Damasco y Jerusalén, Gerasa fue invadida por los persas. En ella permanecieron durante unos 12 años y su único legado fue convertir el hipódromo en un campo de polo. En el año 636 cayó bajo el poder de los árabes, tras la victoria musulmana sobre los bizantinos, y así Gerasa fue rebautizada con el nombre árabe de Jerash, pasando a formar parte del Imperio Omeya.
La antigua ciudad romana de Gerasa constituye un ejemplo paradigmático de continuidad cultural, que nos permite descubrir las huellas dejadas por los omeyas durante los siglos VII y VIII a través de su mezquita, los hornos alfaremos del Santuario de Artemisa y su arquitectura doméstica (uno de los poquísimos conjuntos que se conservan del período omeya y el más completo en Jordania). En el año 749 un tremendo terremoto sembró la destrucción en la ciudad y en toda la zona
El declive de Gadara fue gradual y generalizado, estuvo causado no por una ruptura cultural violenta entre los mundos bizantino e islámico, sino por la creación de nuevas rutas comerciales cuando la capital del Islam se traslado de Damasco a Bagdad, y la ciudad lentamente desapareció.

MADABA

Ubicada en la Ruta de los Reyes, Mádaba es una pequeña, tranquila y acogedora ciudad; el centro cristiano más importante de Jordania, llamada “la ciudad de los mosaicos” por reunir entre sus iglesias y museos la mayor colección de mosaicos del país.
El Antiguo Testamento la menciona con el nombre de “Medeba” para explicar que fue conquistada -junto con el resto de la tierra de Moab- por Moises y los israelitas durante su periplo en busca de la Tierra Prometida, quienes posteriormente la repartieron entre los miembros de la tribu de Rubén (Núm.21:30). Este hecho se menciona en la Estela de Mesha erigida en el rey moabita Mesha, en el año 850 a.C. para celebrar sus numerosas victorias sobre los israelíes, que reintegró la ciudad a la tierra de Moab.
Después del convulso y confuso periodo helenístico, durante el cual la ciudad paso de manos griegas a judías y nabateas, Madaba y las tierras de alrededor recuperaron el orden tras la anexión romana del Reino Nabateo en el año 106 por el emperador Trajano. La ciudad fue urbanizada siguiendo las directrices romanas y se levantaron impresionantes edificios públicos, convirtiéndose en una de las más importantes ciudades de la provincia de Arabia, llegando en el siglo III a acuñar sus propias monedas.
El Cristianismo se extendió rápidamente. Bajo las órdenes del emperador Diocleciano varios mártires murieron por sus creencias en Madaba. En el siglo IV el emperador Constantino se convirtió al cristianismo, con lo que la religión dominante del Imperio pasó a ser ésta. Desde el año 451 Madaba tuvo su propio Obispado. Durante la etapa bizantina continuó su esplendor y a lo largo de los siglos V, VI y VII fueron construidas numerosas iglesias decoradas con bellísimos mosaicos. Los mosaicos continuaron haciéndose en Madaba y sus alrededores durante el período islámico hasta finales del siglo VIII.
El arte musivario en Mádaba ya habían empezado a finales del siglo IV, pero fue durante el reinado del emperador bizantino, Justiniano (527-565) cuando el arte del mosaico comience a florecer. A finales del siglo VI, bajo las directrices del obispo Serigus, Mádaba experimentó la Edad de Oro de su producción artística: los mosaicos que se conservan de la Catedral (576), la Iglesia de los Apóstoles (578), la Iglesia del Obispo Sergius en Umm ar-Rasas (587), la cripta de San Elianos y la iglesia de la Virgen en Madaba (ambas del 595), y la iglesia conmemorativa de Moisés en el monte Nebo (597), así como posiblemente el famoso mapa mosaico de la Tierra Santa, todos datan de este período.
Incluso después de la invasión persa, en el 614 d. de C., seguida de cerca en el tiempo por la invasión de los musulmanes, Mádaba conservó su vitalidad, Al rendirse al Islam sin oponer resistencia, conservó su identidad y su población cristianas. Durante los siguientes 100 años se siguieron construyendo iglesias y haciendo mosaicos. Un mosaico descubierto en Umm al-Rasas menciona a un obispo de Madaba en un año tan avanzado como el 785. En el siglo VIII, el movimiento iconoclasta de las comunidades cristianas se dejó notar también en sus mosaicos.
El devastador terremoto del 749 tuvo efectos devastadores y Mádaba fue abandonada. Las evidencias arqueológicas y literarias señalan que a partir del siglo IX Mádaba disminuyó tanto en población como en importancia. Durante el período mameluco fue abandonada y sus ruinas permanecieron intactas durante siglos.
A finales del siglo XIX familias árabes cristianas ortodoxas se asentaron sobre sus ruinas, siendo los primeros en descubrir los mosaicos. El anuncio, en 1897, del descubrimiento de un mosaico que plasmaba el mapa de Tierra Santa, fechado en la era bizantina, creó una expectación internacional. Eruditos de todas las procedencias llegaron al lugar con el fin de desarrollar actividades de excavación y conservación, y pocos años más tarde la mayoría de los mosaicos conocidos, habían sido parcialmente descubiertos y Mádaba se dio a conocer al mundo como la “Ciudad de los Mosaicos”.

PETRA

Petra, la “ciudad rosa del desierto”, es uno de los sitios arqueológicos más impactantes y enigmáticos del planeta.
Hace más de dos mil años, en el siglo IV a. C., un pueblo árabe hasta entonces nómada: los “nabatu”, conocidos en época clásica como “nabateo” fundaron al borde de Wadi Araba, en un marco de belleza incomparable, Petra -una de las más importantes ciudades caravaneras de Oriente- convirtiéndola en capital de su reino. En sus paredes rocosas excavaron canales para el agua, escaleras, cisternas y más de mil tumbas e impresionantes templos de enormes proporciones y barrocas fachadas con influencias asiría, egipcia, helenística y romana. Este hecho, unido a las peculiaridades cromáticas de su piedra arenisca -que la erosión ha dejado hoy al descubierto- convierte a Petra en la ciudad más sorprendente, grandiosa y misteriosa de todo Oriente Próximo.
Los nabateos, tribu nómada procedente de la península Arábiga, crearon un extenso reino y fueron capaces de elaborar una auténtica cultura, con escritura propia, acuñando moneda y demostrando su maestría en el trabajo de la piedra y en la ingeniería hidráulica. El control sobre las rutas comerciales de Oriente se materializó en una prosperidad económica privilegiada. Los nabateos, antes saqueadores de caravanas, prefirieron dar seguridad a los viajeros a cambio de un canon. Construyeron una red de fortificaciones a lo largo de su frontera oriental y así Petra se convirtió en punto de intercambio entre las rutas de la seda y las caravanas de Arabia, Siria, Egipto, Grecia y Roma, llegando a ser una de las ciudades más importantes del mundo antiguo. La prosperidad de Petra crecía cada vez más. En la primera centuria de nuestra Era Petra alcanzó su mejor momento, con una población establecida de quizás 30.000 habitantes. El historiador romano Estrabón la describe como una ciudad rica y cosmopolita, llena de edificios y villas, jardines y canales, con las calles atestadas de romanos y otros extranjeros y un rey “demócrata”.
En el año 106 (tras la muerte del rey Rabbel II) el Reino Nabateo fue anexionado por Imperio Romano y Petra pasó pacíficamente a manos romanas. Bajo su dominio, Petra se convirtió en un centro principal de la nueva Provincia de Arabia; experimentó un florecimiento cultural y se restauró el teatro y la calle de columnas. La ciudad fue visitada por el emperador Adriano en el año 130 y posiblemente también por el emperador Severo en el 199. Cuando las rutas del comercio se trasladaron más al norte (especialmente a Palmyra) la ciudad perdió importancia, hasta llegar prácticamente a desaparecer al cabo de cinco siglos.
En el 300, Petra experimentaba una profunda decadencia; casas y templos eran abandonados por la falta de mantenimiento. En el 324 se adoptó el cristianismo pero durante décadas los nabateos mezclaron elementos de la nueva fe con los restos de su propia herencia pagana. El gran terremoto del 363, derribó la mitad de Petra, aunque la ciudad subsistió.
Durante el periodo bizantino varias tumbas se transforman en iglesias y otras surgieron de nueva planta decoradas con bellos mosaicos. En el 447, la tumba de la Urna se convirtió en una gran iglesia y, en el siglo siguiente, se construyó la iglesia de Petra, profusamente decorada. En el siglo VII es conquistada por tribus árabes. Cuando en el año 749 acaeció el terrible terremoto que asoló toda la zona, Petra se encontraba prácticamente desierta y el terremoto probablemente obligó a los últimos rezagados a abandonar la ciudad.
En el siglo XIII albergó una pequeña comunidad de Cruzados. Desde entonces y hasta el siglo XIX Petra se ocultó al mundo y las tribus beduinas mantuvieron su existencia en el más estricto secreto, con la esperanza de apoderarse de los tesoros que creían estaban escondidos en ella, hasta que en el año 1812 Johann Ludwig Burckhardt, disfrazado de árabe entró en Petra, convirtiéndose en el primer europeo en poner el pie en ella. Sus dibujos y notas atrajeron la atención del mundo sobre este “tesoros escondido”, abriendo su estudio a aventureros, científicos y arqueólogos. UnOS siglos después fue redescubierta y en 1929 comenzaron las tareas de excavación. Y así lentamente aparecieron increíbles ruinas bajo de la arena, el auténtico tesoro de Petra.




DATOS ÚTILES

Información del país

  • País situado en Asia occidental; sus fronteras limitan al Norte con Siria, al NE con Iraq, al S y SE con Arabia Saudi y al Oeste con Israel
  • Superfifice: 90.000 Km2
  • Población: 4.450.000 aproximadamente
  • Clima: mediterráneo en el Norte y Oeste del país, mientras que en el resto es desértico.
  • Religión: el 92% de los jordanos son de religión musulmana (sunni) y aproximadamente el 6% son cristianos.
  • Lengua oficial: el árabe es la lengua oficial, aunque el inglés
    es hablado por un alto porcentaje de la población
  • Régimen político: Monarquía Constitucional
  • Para más información sobre el país visita las siguientes páginas web:
    www.embjordaniaes.org
    www.see-jordan.com

Agua

  • En las ciudades el agua es limpia y esterilizada, no obstante se recomienda beber siempre agua embotellada.

Salud

  • No se exige ninguna vacuna a los ciudadanos españoles.
  • Aunque no hay que temer riesgos sanitarios, pero a veces el calor, el cambio de alimentación, e incluso el contraste de temperaturas pueden producir trastornos intestinales, por lo que es conveniente llevar un antidiarreico.
  • Se aconseja llevar consigo los medicamentos que tome habitualmente. De todas formas, las farmacias son numerosas y los medicamentos están controlados por el Ministerio de la Salud.
  • Para más información visita la pagina del Ministerio de Asuntos Exteriores: www.mae.es

Ropa

  • Entre los meses de octubre a mayo es aconsejable llevar alguna prenda de abrigo.
  • En los meses de verano prendas de lino y algodón.
  • Siempre hay que llevar calzado cómodo y adecuado para las visitas y excursiones, gorra o
  • sombrero y gafas de sol
    Si desean bañarse en playas o piscinas es recomendable bañador.
  • Para entrar en las mezquitas las señoras deberán llevar pañuelo para cubrir la cabeza y pantalón o falda larga, y los caballeros, pantalón largo.

Propinas

  • La mayoría de los restaurantes incluyen tasa de servicio en la cuenta, pero es costumbre dejar alrededor del 10% de propina para los camareros.

Transporte

  • Existen taxis individuales y colectivos. Los de color amarillo son individuales y llevan taxímetro. Los precios son similares a los españoles.

Teléfonos de interés

  • Embajada de España en Ammán
    Zaharan Str - Jebel Ammán
    Tlfnos: 962 6 4614166/ 67 / 68 y 69
    Fax: 4614173
    E-mail: embespjo@mail.mae.es

Teléfono

  • Para llamar a Jordania desde España hay que marcar:  00962 + código ciudad + número del abonado.
  • Para llamar a España desde Jordania hay que marcar: 0034 + código ciudad + número del abonado.

Corriente eléctrica

  • 220 V. No es necesario adaptador para los enchufes.

Diferencia Horaria

  • Una hora más que en la península y dos horas más que en el archipiélago canario.

Moneda

  • La moneda oficial es el Dinar Jordano (JD) que está dividido en 1.000 piastras. Aproximadamente 1 € = 0,7 JD.
  • Se puede cambiar moneda en bancos y hoteles (el cambio es similar).



LUGARES

MAR MUERTO

El Mar Muerto, uno de los más espectaculares paisajes naturales, es un gran lago salado de unos 75 Km de largo, 16 Km de anchura y su superficie alcanza los 1.049 km2. Situado entre Israel y Jordania, se encuentra en la gran falla del Valle del Rift, una impresionante depresión geológica que se extiende desde Turquía hasta el África oriental. Ubicado a 395 metros bajo el nivel del mar, es el punto más bajo del planeta y la fuente más rica del mundo en las sales naturales, un maravilloso tesoro acumulado a lo largo de miles de años.
La única fuente que lo alimenta es el río Jordán, que fluye desde Galilea hacia el Sur, pero debido a los levantamientos geológicos este lago no tiene salida, por ello el agua dulce que llega desaparece inmediatamente; el agua de su superficie se evapora a una media de millones de libros al día, aumentando incesantemente su salinidad y propiciando la aparición de una neblina que filtra los dañinos rayos ultravioletas y ahoga los sonidos.
Como su nombre evoca, el Mar Muerto carece de vida –nada vive ni cree en él- debido a un contenido extremadamente alto en sales y minerales (cuatro veces mayor que los océanos), que aportan a sus aguas propiedades curativas y terapéuticas reconocida desde la época de Herodes el Grande, hace más de 2.000 y flotabilidad; la alta salinidad hace que sus aguas sean tan densas que resulte imposible sumergirse en ellas.
Este mar interior, famoso desde los albores de la historia, vio surgir a lo largo de su costa asentamientos desde la Antigüedad y cuenta con un importante legado histórico. En sus proximidades se cree que estaban situadas cinco ciudades bíblicas:
Sodoma, Gomorra, Adma, Zoar y Zebouin. De él aparte de la sal, uno de los principales productos naturales de este mar, se extraía el alquitrán, cuya rareza hizo que egipcios, sumerios y cananeos lo consideraran un valioso artículo de comercio.
Sus aguas contienen más de 35 tipos de diferentes minerales que son esenciales para la salud y el cuidado de la piel: magnesio, calcio, potasio, bromo, azufre y yodo. Son bien conocidos para aliviar los dolores causados por la artritis, el reumatismo, psoriasis, eczema, dolor de cabeza y dolor de pies, y por nutrir y suavizar la piel. También proporcionan la materia prima para las famosas sales de baño jordano del Mar Muerto y los productos cosméticos comercializados en todo el mundo.
Una combinación única de factores: la composición química de sus aguas (con propiedades curativas científicamente probadas), los rayos de sol filtrados y desprovistos de los dañinos ultravioletas (que permiten el bronceamiento sin quemaduras solares), aire rico en oxígeno, el caliente y sulfúrico barro negro rico en minerales, la presencia de manantiales de agua fresca y de fuentes termales, y la proximidad a importantes yacimientos arqueológicos, tanto en suelo hachemita como israelí hacen que la atracción que ejerce el Mar Muerto sea total y justificada.

El Mar Muerto no es sólo un lugar es una experiencia. La sensación de flotar (sin ningún tipo de ayuda) en las cálidas, densa y saladas aguas de este sereno mar, carente de oleaje, rodeado de borrosos perfiles montañosos y envuelto en una bruma que ahoga los sonidos es indescriptible.

MONTE NEBO (AL-SIYAGHA)

Al noroeste de Madaba se hallan una serie de picos que suelen agruparse con el nombre colectivo de MONTE NEBO (en árabe, al-Siyaghá), el lugar de más relevancia bíblica de toda Jordania y de especial significación para judíos, cristianos y musulmanes. Desde sus elevadas cimas, que llegan a alcanzar 800 m de altitud, se puede contemplar el valle del río Jordán y el mar Muerto.
La vista desde el Monte Nebo es espectacular. Hacia el sur, el Mar Muerto y el desierto de Judea. Mirando hacia el oeste, la vista abarca el valle del Jordán, con las colinas de las bíblicas tierras de Judea y Samaria. En los días claros, la vista alcanza hasta Belén y, no lejos de allí, hasta el singular cono que fue en otro tiempo la Fortaleza de Herodium (de Herodes el Grande), así como las torres y los edificios de la ciudad de Jerusalén.
La zona ha estado habitada desde tiempos remotos, como testimonian los dólmenes y mehires que permanecen aún en pie, pero su fama se debe a la identificación de una de sus crestas, Ras Siyagha con el lugar donde según la Biblia Dios mostró a Moisés la Tierra Prometida y le anunció que nunca entraría en ella. De acuerdo con el relato bíblico el profeta murió tras contemplar Canaan y fue enterrado allí mismo (Deuteronomio34:1-6). Según la tradición cristiana y judía, Moisés fue enterrado en algún lugar del monte Nebo, por ello es el lugar cristiano más venerado de toda Jordania.
En el pico de al-Siyagha, los cristianos de la región construyeron en el siglo IV una iglesia conmemorativa en honor de Moisés, que habría de convertirse en un lugar de peregrinación muy popular. El santuario se convirtió en un importante foco de atracción para los peregrinos de todo el mundo cristiano. Las crónicas del peregrino romano Egeria (que viajó allí entre 381 y 384) y los escritos del Obispo de Gaza, Pedro el Ibero (siglo V) describen con lujo de detalles la Iglesia Conmemorativa de Moisés del Monte Nebo y las cercanas Fuentes de Moisés. La información sobre la iglesia original es escasa. Etheria, una monja romana, fue la primera persona que informó de su existencia en el año 393 d.C. En el siglo VI se amplio, convirtiéndose en un gran monasterio bizantino.
Es posible que la primera estructura del conjunto se remonte a la época clásica, pero para el año 394 d.C. ya se había transformado en una iglesia triabsidal con el suelo de mosaicos Se trata de un templo de planta cuadrada, con tres ábsides formados por grandes sillares de piedra caliza y un vestíbulo revestido en mosaico blanco con una gran cruz trenzada en el lado meridional; en su suelo hay tumbas recubiertas de mosaico y a cada lado del vestíbulo se abren sendas capillas funerarias. Cerca del altar aún se pueden ver fragmentos del mosaico del siglo IV, especialmente una cruz que señalaba el lugar donde se conmemoraba la muerte de Moisés.
A mediados del siglo VI se llevaron a cabo importantes obras de ampliación. Alrededor del 530 se añadió un baptisterio en el lado norte de la iglesia, pero en el 597 fue trasladado a la nave sur. En el 606 fue también añadida a la nave, la Capilla de la Virgen María. Durante la segunda mitad del siglo VI, en la época del obispo Sergio de Madaba, se construyó una basílica de tres naves. La antigua iglesia que había visitado Egeria y Pedro el Ibero se convirtió en el baptisterio de la nueva iglesia. La primera fase de la obra se completo en el año 597, tal como lo señalan las inscripciones del mosaico del nuevo baptisterio. La nueva basílica estaba formada por tres naves separadas por columnas, y sus paredes y el suelo estaban decorados con mosaicos, y rodeada de capillas. Una capilla alargada (antiguo ”diaconicon”) situada al norte cubría el primitivo baptisterio; mientras que las dos capillas del sur son conocidas actualmente como la Capilla del Nuevo Baptisterio y la Iglesia Theotokos (de la Madre de Dios, la Virgen María)
Todo el conjunto estaba decorado con mosaicos. En las naves laterales y entre algunas de las columnas se conservan fragmentos de las piezas colocadas en el año 597. A izquierda y derecha se hallan colgados de la pared paneles procedentes de la iglesia de San Jorge en Mukhayyat que muestran un segador, pavos reales, un león y otros animales. Uno de estos paneles, donde se ve una escena con varias palomas y un ciervo en torno a una palmera datilera, data del año 536.
Los franciscanos compraron el lugar en los años 30 y han excavado la mayor parte de las ruinas. Las excavaciones arqueológicas se iniciaron en 1933 y continúan actualmente.

UMM AL-YIMAL (THENTIA)

Umm al-Yimal se encuentra en el Norte se Jordania, a tan solo 10 Km de la frontera siria. El yacimiento se halla en el límite meridional de la región conocida como “El Haurán”, una extensa llanura de lava basáltica que se extiende por cientos de kilómetros entre el NO de Jordania, el SO de Siria y el NE de Israel; lava procedente del extinto volcán Jebel Druze con 1.800 m de altura (en suelo sirio).
Umm al-Yimal es impresionante; una ciudad extraña y negruzca, testigo fascinante de la vida rural en épocas romana, bizantina y omeya. Aunque casi contemporánea de Jerash (Gerasa) carece de su esplendor monumental. Sus ruinas
aún conservan la mayor parte de los edificios, porque al contrario de lo que sucedió en otras ciudades coetáneas, ésta no fue saqueada, ni destruida, ni utilizados sus sillares en posteriores edificaciones. Fue levantada integramente en basalto (piedra negruzca de origen volcánico) lo que ha permitido su conservación a lo largo de los siglos y le confiere un aspecto extraño, enigmático y único.
Se sabe relativamente poco de Umm al-Jimal, nombre árabe que significa “madre ó lugar de los camellos”. Posiblemente fuera fundada en el siglo I o II a. C por los nabateos durante su expansión hacia el Norte, y fueran ellos los que dada la escasa pluviosidad de la zona y la inexistencia de manantiales y pozos, crearan un perfecto sistema de almacenamiento de agua mediante cisternas que aseguraban el suministro de agua durante todo el año, lo que permitió la pervivencia del asentamiento y su prosperidad durante siglos.
En la primera centuria de nuestra Era pasó a formar parte del sistema defensivo romano. Algunos historiadores la identifican con “Thentia”, una ciudad de la Decápolis, de la que pudo haber formado parte. Ya en el siglo II Umm al Yimal era un importante centro militar y administrativo encerrado en sólidas murallas, dotado de un sofisticado sistema hidráulico fuera de la ciudad para abastecer sus numerosas cisternas. La proximidad a la Vía Trajana que unía Damasco con el Mar Rojo la pusieron en contacto Bosra y Filadelfia (Ammán), convirtiéndose en importante enclave comercial para beduinos y caravanas. Después de la rebelión de Zenobia, reina de de Palmira, contra Roma en el siglo III, la ciudad fue reconstruida y continuó con su función de enclave militar en la frontera fortificada del Imperio Romano.
Dos son los rasgos llamativos de Umm al Yimal: el uso sistemático basalto negro en su construcción y el hecho de no seguir las directrices o cánones arquitectónicos de las urbes romanas, a imagen y semejanza de Roma, la ciudad imperial. En Umm al Yimal se utilizó única y exclusivamente basalto, no sólo en sus murallas, sino tambien en los muros y cubiertas de todos los edificios. Empleando un sistema arquitrabado y prescindiendo de madera, ladrillos y adobe cerraron los espacios con grandes vigas apoyadas sobre enormes canes o sobre arcos de descarga, y hasta las puertas se hicieron de lajas de basalto Por otra parte Umm al Yimal carece de plano ortogonal, de los espacios públicos y de los grandes edificios que caracterizan a las urbes romanas. Ello ha llevado a pensar a ciertos historiadores que Umm al Yimal mantuvo una posición secundaria entre las ciudades de la Decápolis, sin embargo su traza urbanística y su sistema arquitectónico es común a otras ciudades de El Haurán, de igual cronología, habitadas por beduinos.
Fue durante el periodo bizantino cuando Umm al Yimal pasó a convertirse en una típica ciudad rural. A lo largo del siglo VI la ciudad prosperó como centro agrícola y comercial. Probablemente sirvió como estación de paso para las caravanas que atravesaban la región y, lo que es más importante, se convirtió en un centro de comercio de los productos agrícolas que se cultivaban en la región. Se construyeron numerosas iglesias (15) y se calcula que su población llegara a alcanzar los 3.000 habitantes. A juzgar por las inscripciones halladas los habitantes hablaban indistintamente griego y nabateo lo que hace pensar que estuvo habitada por tribus árabes locales
Durante el periodo omeya Umm al Yimal mantuvo su importancia, e incluso conservó su comunidad cristiana. Fue el devastador terremoto del año 749, que dejó en ruinas la mayor parte de las ciudades de la región, el que afectó gravemente a la ciudad. Esto unido al descenso del comercio, motivado por los cambios las rutas caravaneras y el traslado de la capital a Bagdad fueron la causa de su abandono.
El lugar permaneció desierto durante más de un milenio, hasta llagada en la década de 1920 de una comunidad drusa que huyendo de las convulsiones políticas de Siria, convirtieron sus ruinas en su refugio durante treinta años.

UMM QAIS (GADARA)

En el extremo NO de Jordania, enclavada en el ángulo fronterizo formado por Jordania, Israel y los Altos del Golán se encuentra la antigua ciudad de Gadara, hoy junto a Umm Qais, un pintoresco pueblo colgado del borde de la altiplanicie Transjordana, rodeado de olivos e higueras.
El interés de Gadara -en otro tiempo centro de las artes y de la cultura, famosa en toda la cuenca mediterránea por sus poetas, filósofos y retóricos- no sólo reside en sus extensas y atrayentes ruinas que combinan el basalto negro con la piedra caliza blanca, sino también en su privilegiada ubicación, al estar encaramada a lo alto de una colina gozando de una envidiable posición estratégica y unas fabulosas vistas del Lago Tiberiades y los Altos del Golán. Según los Evangelios, Jesús visitó Gadara y curó a dos hombres poseídos por demonios (Mateo 8:28-34).
Fue fundada en el siglo IV a.C. por los veteranos del ejército macedonio de Alejandro Magno. Tras su muerte en el 323 a.C. su Imperio se dividió entre sus generales, quedando Gadara integrada en el reino de Ptolomeo, en el límite con las tierra de los Seléucidas, en el Norte. La primera mención histórica se debe a Polibio, en el año 218 a.C. quien se refiere a ella como “la más fuerte de las plazas de aquella región”.
Antioco III, el Grande, soberano seléucida desde el 223 a.C. al 187 a. C. arrebató Siria y Palestina a los Ptolomeos, puso sitio a Gadara, que no tardó en capitular (hecho acaecido en 218 a. C. o según otras fuentes en el 198 a. C. pasando a formar parte de su reino.
Durante la época helenística, Gadara al igual que otras ciudades del Este del Jordán, como Gerasa, Pella y Abila fue reorganizada de acuerdo con el sistema urbano hipodámico, y se convirtió como aquellas en un importante centro comercial, adoptando el griego como idioma oficial y el panteón pagano. Para los judíos ortodoxos, la helenización de las ciudades en las que vivían constituyó una agresión a sus tradiciones religiosas, y finalmente en el año 167 a. C., durante el reinado de Antioco IV estalló una violenta revuelta judía liderada por el Sumo Sacerdote Matatias y sus hijos (llamados Macabeos); Gadara fue arrasada y Judea quedó en sus manos..
Gadara recuperó su independencia cuando el general romano Pompeyo conquistó Oriente en el año 63 a. C.. Fue entonces cuando Pompeyo para complacer a Demetrio (gadariano), uno de sus liberados favoritos reconstruyó la ciudad. Como resultado, Gadara obtuvo cierto grado de autonomía y se convirtió en una urbe destacada e la Decápolis. Esto supuso el inicio de una nueva era de esplendor para Gadara. El año 30 a. C. Augusto cedió la ciudad a Herodes el Grande y tras su muerte paso a formar parte de la provincia romana de Siria.
Roma, en especial después de la anexión del reino nabateo bajo el emperador Trajano en el año 106 d.C. trajo estabilidad y prosperidad a la Decápolis. Al igual que sucediera en Gerasa, Gadara vivió en el siglo II su Edad de Oro. Se acometieron obras públicas a gran escala: calles embellecidas con columnas, basílicas, teatro, ninfeo, hipódrimo, termas y a pocos kilómetros, en el valle del río Jordán los baños termales o Hamman de Gadar (hoy en suelo israelí), impresionante complejo de piscinas y baños con sus tres manantiales de agua caliente; ampliados y modificados varias veces hasta el siglo VIII.
Las fuentes literarias de la época describen a Gadara como una ciudad de gran vitalidad cultural, un centro para el desarrollo de la filosofía, la poesía y las artes escénicas, a la que acudían romanos deseosos de placer de todos los rincones del Imperio, y sus baños termales concebidos como una combinación de grandiosidad y lujo, considerados el segundo establecimiento termal más grande el Imperio.
Bajo el reinado de Constantino el Grande, el cristianismo se convirtió en religión oficial y Gadara se transformó en Obispado (325 d.C.) y siguió siéndolo hasta el siglo VII.
Su proximidad a las decisivas batallas de Yarmuk y Pella cuando las tropas musulmanas derrotaron al Imperio Bizantino, dando lugar al establecimiento del dominio árabe afectaron negativamente a la zona. Durante el periodo Omeya la ciudad redujo sus dimensiones, pero su Hamman siguió operativo y sus famosos vinos fueron celebrados por los poetas árabes. Durante este período una serie de terremotos, en especial el del 749 destruyeron gran parte de la infraestructura de la ciudad, iniciándose un rápido declive.
Durante la Edad Media el nombre semítico de Gadara (que significa “fortificación”) fue sustituido por el de Umm Qais, posiblemente procedente del vocablo árabe “mkes” (espacio fronterizo) o “macss” (cruce). Parece ser que fue abandonada en el siglo IX.
Durante los siglos XVIII y XIX los otomanos construyeron en la acrópolis, un pequeño poblado. En 1806 el viajero alemán Ulrich Sesteen identificó las ruinas como las de Gadara, y desde entonces se han sucedido lentamente los trabajos de excavación y restauración, aunque nunca han recibido ni la atención ni los fondos que Jerash.

 




QASR

Palacios Omeyas

Bajo el atrayente pero erróneo termino “castillos del desierto” se agrupan una serie de palacios construidos por los califas omeyas. El termino “qasr” deriva del latín “castrum”, de ahí que se traduzca comúnmente por “castillo”, sin embargo, se cree que los “qasr” eran residencias de recreo y descanso edificadas por los califas omeyas para disfrutar de la caza y los banquetes, es decir, actividades lúdicas. La mayoría de estos palacios contaba con jardines, baños y mezquita, y todos estaban alejados de los centros urbanos, en zonas subdesérticas.
Con la caída de la dinastía omeya estos “oasis fortificados” fueron abandonados, estas zonas perdieron su papel de regiones privilegiadas, pues la nueva dinastía abasida, con capiital en Bagdad dio prioridad a loa parte oriental de su imperio y especialmente a Mesopotamia. Su existencia fue fugaz, pero su importancia es destacable pues constituyen el primer ejemplo conocido de arquitectura islámica dentro del mundo islámico.

Qasr al-Jarrana (Qasr Hraneh)

Esta imponente construcción, situada en el centro de una inmensa llanura, es el único de los “castillos del desierto” que todavía conserva parte de su esplendor y encanto original. Es el mejor conservado y el más enigmático de los palacios omeyas. Se desconoce la fecha exacta de su construcción, pero los hallazgos arqueológicos indican que se llevó a cabo a finales del siglo VII o comienzos del VIII, en época de Walid I. La presencia de piedras con inscripciones en griego en la entrada principal y restos de cerámica bizantina sugieren que fue construido en el emplazamiento de un edificio bizantino, que posiblemente se tratara de una residencia privada.
A pesar de su apariencia de fortaleza –planta cuadrada, sólidos y gruesos muros, torres redondas en las esquinas, saeteras en el muro y una única entrada defendible- no se utilizó con fines militares. Posee dos plantas cuyas habitaciones, dispuestas en torno a un pequeño patio están divididas en “bayts” (unidades independientes que constan de una gran sala central con muchas salas más pequeñas que se comunican con ella); los distintos modelos de cubiertas abovedadas y la rica decoración de estuco de los muros que aún conservan algunas salas son testigos del pasado esplendor del lugar.
El propósito de la construcción de este qasr omeya ha sido muy discutido. Se piensa que pudo ser utilizado como lugar de encuentro ocasional entre los califas omeyas y los líderes de las tribus locales del desierto, y también es posible que actuara como enclave comercial caravanero.

Qusayr Amra (Qasr Amra)

Qusayr Amra que en árabe significa “pequeño palacio rojo” es un precioso conjunto arquitectónico, relativamente pequeño y bien conservado, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fue construido durante el reinado del califa Walid I, a principios del siglo VIII, quien también erigiera la mezquita omeya de Damasco, bajo cuyo mandato el Imperio Omeya alcanzó su cénit.
Está formado por una sala de Audiencias y unas termas o baños (“hamman”), con sus diferentes salas: apodyrerium (vestuario) abovedado en medio cañón; tepidarium (sala templada) cubierta con una bóveda de crucería y con el suelo elevado para permitir la circulación del aire caliente; y caldarium (sala caliente) cubierta con una cúpula sobre pechinas con cuatro ventanas. Alberga en sus paredes y techos 350 m2 de deslumbrantes frescos de variada temática figurativa: escenas de caza, escenas de la vida cotidiana (carpinteros, herreros, etc.), mujeres bañándose, músicos y bailarines junto a pájaros y plantas, alegorías de las artes, constelaciones, el famoso “fresco de los Seis Reyes” y un largo etcétera.
La influencia helenística presente en muchas de estos frescos se pueden reconocer, tanto en sus temas como en el hecho de que algunas llevan inscripciones en griego. Estas pinturas que cubren gran parte de los paredes y de los techos son los mayores frescos que se conservan en edificios civiles anteriores al románico.
Qusayr Amra fue una de las residencia de los califas omeyas, quienes gustaban de tener lugares de solaz, descanso y placer, cerca de Damasco, pero aislados de los centros urbanos. En opinión de sus restauradores (Almagro, Caballero y Zozaya) la planta y la función del edificio coinciden exactamente con los baños tardorromanos y bizantinos, donde una gran sala precedía a los baños, usada para reuniones de carácter social. El boato de los califas omeyas hizo de esta costumbre social un ritual cortesano.

Qal´at al-Azraq

Azraq (termino árabe que significa “azul”) ha sido el oasis más importante de Oriente Próximo después de Palmira (en Siria) y durante milenios encrucijada de las rutas procedentes de Arabía, Iraq y Siria. Las fuentes arqueológicas indican que el lugar fue ocupado de manera continuada bajo los periodos: nabateo, romano, bizantino, omeya, ayubí, mameluco y otomano.
En este oasis, sobre el emplazamiento que hoy ocupa el “qasr” los romanos construyeron en el siglo III un fuerte de grandes dimensiones, con piedra negra de basalto, planta cuadrada y gruesos muros con torres saliente en las esquinas. Continuó en uso bajo el periodo bizantino, durante el cual fue renovado construyéndose una iglesia. Bajo control árabe, durante el periodo final de Califato Omeya (744) sirvió de refugio al califa Walid II. Siglos más tarde el gobernador ayubí: Azz ad-Din Abu el Mansur Aybak lo reconstruyó en el año 1237, cincuenta años después de que su lider Saláh ad-Din (Saladino) expulsara del este del Jordán a los Cruzados; fue entonces cuando fue construida una mezquita en el centro del patio, sobre las ruinas de la iglesia bizantina. Continuó activo bajo los mamelucos y los otomanos, los cuales se instalran en él en el siglo XVI.
Su fama se debe a que Lawrende “de Arabia”, el famoso coronel británico, y Hussein ben Ali, sherif de La Meca, instalaran en él su cuartel general, permanecien o allí durante el invierno de 1917, mientras tenía lugar la Revuelta Arabe contra los turcos. Desde allí se lanzó el ataque final sobre Damasco, que provocó la caída del poder otomano. Después de la Primera Guerra Mundial los drusos, procedentes del sur de Siria, ocuparon el castillo durante un tiempo. Pocos años después llegarian los chechenos, como consecuencia de la persecución religiosa rusa en su tierra natal del Cáucaso y en la década de 1950 llegarían palestinos y sirios.

Qasr al-Hallabat y Hamman as-Sarah

Qasr al-Hallabat es unos de los “castillos del desierto” más elaborados.  Bajo el Imperio Romano, en el siglo II durante el mandato de emperador Caracalla (198-217) fue construido sobre el lugar que hoy ocupa el “qasr” un fuerte de basalto negro para proteger el camino del oasis de Araq y además servir de defensa contra las incursiones de las tribus del desierto; formaba parte de una cadena de construcciones similares erigidas al este de la Via Nova Trajana. Hay evidencias de que Trajano estableció aquí con anterioridad un enclave militar sobre en su asentamiento nabateo. El fuerte continuó existiendo durante la época bizantina, dado que bajo el emperador Justiniano (siglo VI) fue restaurado por orden de la autoridad militar de la provincia (el dux Flavio Anastario). Cuando la defensa del “limes” se confió a tribus árabes cristianizadas que no necesitaban acuartelamientos, Hallabat perdió su carácter militar convirtiéndose en un monasterio, abandonado en tiempos de la invasión de los persas sasánidas, a principios del siglo VII. Unos cien años más tarde los omeyas reforzaron el fuerte, y finalmente el califa Walid II lo convirtió en palacio.
El palacio de recreo del califa omeya Walid II está formado por un conjunto de unidades  independientes: palacio (“qasr”), mezquita, baños (Hamman al-Sarah) y un recinto agrícola con un sofisticado sistema de riego.
Este “qars” o palacio, de planta cuadrada con torres en sus esquinas, está siendo objeto de una profunda reconstrucción que nos permite apreciar su distribución interna, su pavimento original y algunos fragmentos de la elaborada decoración de estuco y frescos que lo embellecieron.
A dos kilómetros se encuentran los baños “Hamman al-Sarah", un pequeño conjunto que formó parte del complejo de Qasr al-Hallabat. Presenta la misma planta que Qusayr Amra, y al igual que aquel está formado por tres elementos principales: instalaciones hidráulicas, sala de audiencias y baños, y presenta la misma planta. Estos baños de gran belleza, aunque carentes hoy de la decoración pictórica de sus muros y de los mosaicos de sus pavimentos, nos permiten apreciar en cada una de sus salas (apodyterium, tepidarium y caldarium) sus diferentes tipos de cubierta y el hipocausto.
Tras el terremoto del año 749 y la llegada al poder de los abasidas, el lugar se abandonó definitivamente.

Qasr al-Qastal

Este asentamiento omeya, hoy en ruinas e inserto en el tejido urbano, ha sido identificado como uno de los más antiguos complejos residenciales omeyas de toda Jordania. Se piensa que pudo ser erigido por el califa Abd al Malik ibn Marwan (685-705), uno de los mayores constructores del Islam, que ordenó también la edificación de la mezquita de La Roca en Jerusalén.
Está formado por un palacio, una mezquita, termas, cementerio y un área doméstica con sistemas hidráulicos, responde al esquema típico de planta cuadrada con torres circulares en las esquinas y muros articulados por torres semicirculares. En el lienzo oriental abre una puerta flanqueada por torres, que da acceso a un patio central (con cisternas subterráneas), en torno al cual se disponen seis “bayts” (unidades autónomas), cada una de ellas consta de cuatro habitaciones con suelos cubiertos por mosaicos y un patio abierto. Sobre la entrada, en la segunda planta, se encontraba la sala de recepción (diwan) muy decorada y con un diseño similar al de la Ciudadela de Ammán.
Todo el qars debió estar profusamente decorado, a juzgar por los relieves de estuco, mosaicos y piedras talladas que ornamentan las habitaciones, la torre del este y la sala de audiencias.
Alrededor del complejo residencial hay restos de otras estructuras, en su mayoría de carácter hidráulico. Un kilómetro al este se encuentra una presa que podía almacenar dos millones de metros cúbicos de agua de lluvia; también hay dos estanques o depósitos y un centenar de cisternas de diversos tamaños ubicadas en un área menor de dos kilómetros cuadrados alrededor del palacio que también formaban parte del suministro de agua. Junto a uno de estos estanque se ha encontrado un nuevo edificio con magníficos mosaicos cubriendo el suelo, que podría tratarse de los Baños de al-Qastal. En la época abasida siguió en uso y tras un periodo de abandono, fue reutilizado como lugar de residencia por ayubies y mamelucos. De hecho, la mayor parte de los muros que se mantienen en pie en el interior del patio central corresponden a esta época.
Gran parte del conjunto se ha visto afectada por la construcción de autopista y la edificación de una gran casa moderna que ha destruido parte del complejo. Las tareas de limpieza, excavación y restauración de importante monumento han comenzado recientemente.

Qasr al-Mashatta

Qasr al-Mshata significa en árabe “palacio de invierno”. Este extenso complejo pertenece al último periodo omeya y fue construido probablemente por el califa Walid II (743-744), quedando tras su muerte acaecida poco antes de la desaparición del Califato Omeya y del ascenso al poder de los Abasidas, sin terminar.
Qasr al-Mushatya hubiera sido el más grande y esplendido de todos los palacios omeyas, pero nunca llegó a terminarse, y además varios terremotos a lo largo de su historia lo han arrasado. Los muros exteriores aún se mantienen en pie hasta una altura de 3 a 5,5 metros, mientras que una parte importante de la fachada sur con bellísimos e intrincados bajorrelieves fue trasladada a Berlín a principios del siglo XX. Afortunadamente se ha conservado lo suficiente en el lugar como testimonio del esplendor original de este ambicioso monumento
Este grandioso palacio es el mayor de los palacios omeyas de Jordania, pertenece a la fase final de la intensa actividad constructora de la dinastía omeya.
La construcción mantiene el aspecto del “qasr” omeya. Sus dimensiones lo convierte en el mayor de los palacios omeyas de Jordania. Los muros exteriores están articulados por 21 torres semicirculares y 4 torres de esquina casi circulares. Aunque las torres otorgan al conjunto la apariencia de un palacio fortificado, no fueros destinadas con fines defensivos, pues cuatro de ellas eran letrinas y el resto son macizas. Se cree que estaba destinado a alojar a un gran número de personas, tal vez a la corte omeya en pleno. Entre sus funciones se incluía la celebración de grandiosas ceremonias, como lo evidencia la sala del Trono y la sala basilical.
El conjunto está dividido en tres secciones orientadas a lo largo de un eje norte-sur. Sólo se completó la parte central, que está dividida a su vez en tres espacios: un patio central, una sección norte y otra sección al sur. La sección sur constituye la zona de entrada formada por estancias residenciales y una mezquita; la sección norte podría haber sido la residencia del califa y alberga la Sala del Trono, precedida por una sala basilical.
La planificación, los métodos constructivos y los detalles arquitectónicos del conjunto muestran una combinación de influencia bizantina y persa sasánida. Su planta muestra una compleja distribución, anuncio de los grandes palacios abasidas.

Qasr al-Tuba

Situado en medio de desierto, es uno de los “qasr” menos conocidos y más impresionantes. Es el más aislado y todavía conserva parte de su esplendor y encanto original.
Parece que se comenzó a construir durante el califato de Walid II en el año 743, y al igual que ocurriera con Mshatta, tras su asesinato no se reiniciaron las obras.
En su construcción se empleó el ladrillo sobre una base de piedra. Sin embargo, los ladrillos son de barro endurecido al sol, únicos en los “qasr del desierto”. Similares al qasr de Mshata son las habitaciones: rectangulares y cubiertas con bóveda de cañón.
En su origen fue planificado como dos castillos idénticos de 70 m2, unidos por un pasillo, pero sólo se finalizó el complejo norte, del resto del edificio únicamente se pusieron los cimientos.
Es posible que estuviera destinado a ser un caravasar de la ruta caravanera que unía Siria y Ammán con el norte de Arabia. En un radio de varios kilómetros al norte, a lo largo del lecho seco del wadi, se pueden observan todavía los restos del antiguo sistema de suministro de agua al palacio: ruedas de molino junto a albercas que mantienen aún parte del enlucido, y estructuras circulares utilizadas para elevar el agua.

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