Viajes a Turquía

Tumbas reales licias en Kaunos (Turquía)

Viajar a Turquía es entrar en un crisol en el que el tiempo y la historia han mezclado las civilizaciones que desde los hititas a los otomanos han recorrido Anatolia. Griegos y troyanos, licios, persas, romanos y bizantinos dejaron testimonio de su existencia en antiguas ciudades, alguna de ellas rescatada de la leyenda. Fortalezas inexpugnables que Cruzados y musulmanes levantaron en defensa de su “verdadera Fe” salpican el litoral turco (como el castillo de San Pedro en Bodrum, último baluarte en Turquía de los Caballeros Hospitalarios). Turcos selyúcidas y otomanos hicieron de su suelo su patria y sigiendo la “Ruta de la Seda” fundaron ciudades, mezquitas y caranvansares.
Turquía no es sólo historia y arte, sus paisajes merecen un viaje por si mismos: la onírica Capadocia con sus iglesias rupestres en Göreme, la insólita y deslumbrante Pamukkale, el lago Van con sus iglesias armenias, el desconocido y bellísimo litoral licio con profundos barrancos y agrestes acantilados donde excavaron impresionantes tumbas. Y por último Estambul “la perla del sultanato”, ciudad bella y fascinante mitad europea mitad asiática, que acogió desde 1453 la corte de los sultanes turcos, los soberanos más temidos de Europa. En sus bulliciosas calles y mercados convivieron musulmanes, cristianos ortodoxos y judíos; y podremos descubrir iglesias, mezquitas, palacios y bazares, harenes y fortalezas, y el Cuerno de Oro...

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Nuestros Hoteles

Antalya Bodrum Çanakkale Estambul Fethiye Izmir Kas Kusadasi Pamukkale



HOTELES EN ANTALYA

Alp Pasa Boutique Hotel

Barbaros Mah. Hesapçı Sok. No: 30, Old town Kaleici,
7100 Antalya, (Turkey)

Tlf.: +90 242 247 5676

Web: Alp Pasa Boutique Hotel

Construido en el corazón de la antigua ciudad de Antalya, este precioso hotel boutique está formado por auténticas casas "konak" de estilo otomano que datan de mediados del siglo XVIII y principios del XIX, que han sido completamente restauradas e integradas en un armonioso conjunto arquitectónico, considerado uno de los mejores hoteles boutique de la ciudad. Dispone de 60 habitaciones de cuidada decoración que cuentan con todos los elementos adecuados para hacer gratificante nuestra estancia.

Otantik Butik Otel

Barbaros Mahallesi Hesapçı Sokak No:14, Old town Kaleici,
07100 Antalya, (Turkey)

Tlf.: +90 242 244 8530

Web: Otantik Butik Otel

Otantik Butik Otel es una autentica casa otomana (hotel boutique) con modernas instalaciones y una decoración tradicional y encantadora. Sólo dispone de 10 habitaciones elegantemente decoradas y dotadas de todas las comodidades. En él podremos relajarnos y disfrutar de su excelente cocina tradicional turca. El hotel se encuentra en el casco viejo de la ciudad, en una tranquila zona peatonal, a pocos pasos de la Puerta de Adriano.

Puding Suite Hotel

Mescit Mah., Old town Kaleici,
7100 Antalya, (Turkey)

Tlf.: +90 242 243 8050

Web: Puding Suite Hotel

Este elegante hotel boutique esta construido siguiendo los cánones de la arquitectura tradicional turca, utilizando los materiales mas nobles que se pueden emplear: piedra y madera. Dispone lujosas habitaciones que cuentan con todos elementos necesarios para garantizar nuestro descanso y mayor comodidad. Además su cocina es excelente y se encuentra situado en el corazón de la ciudad antigua.




HOTELES EN BODRUM

Bodrium Boutique Resort And You Spa
(Boutique)

Buyuk Iskender Cad.No:4,
Bodrum (Myndos Gate), (Turkey)

Este hotel boutique de elegante diseño está situado junto a la Puerta de Myndos. Esta equipado de las comodidades de un hotel de lujo: piscina, restaurantes, bares, baño turco, sauna… Hay que destacar sus cenas de barbacoa a la carta. Dispone de 52 habitaciones y 4 suites, todas excelentemente decoradas y acondicionadas y siempre cuidando los pequeños detalles.

Marina Vista Hotel

Neyzen Tevfik Cad. No:168,
48400 Bodrum, (Turkey)

Web: Marina Vista Hotel

Este bonito y céntrico hotel está sitiado en el Paseo Marítimo de Bodrum y por lo tanto tiene a su alcance todas las maravillas que nos ofrece este enclave turístico. Dispone de 80 habitaciones y suites muy luminosas y bien decoradas y equipadas. Los clientes tienen a su disposición: restaurantes, bares, sauna, masajista profesional y una gran piscina que le ayudará a relajarse.

Salmakis Resort & Spa

Eskicesme Ham. Bardakci Koyu.
48400 Bodrum (Turkey)

Tlf.: +90 (252) 316 6506

Fax: +90 (252) 316 6511

Web: Salmakis Resort & Spa

Este gran hotel de arquitectura mediterránea ubicado en lo alto de la montaña dominando la bella bahía de Bodrum, a varios Kms. del centro, ofrece unas espectaculares panorámicas de la bahía, el puerto y el castillo. Cuenta con 212 habitaciones de diferentes categorías, dotadas de aire acondicionado, TV vía satélite, minibar, secador de pelo, caja de seguridad... Igualmente dispone de unas magníficas instalaciones de ocio: pista de tenis, sauna, gimnasio, sala de juegos, spa-balneario, billar, mesa de ping-pong, jacuzzi, baño turco, piscina cubierta y exterior, salón de belleza, tiendas...




HOTELES EN ÇANAKKALE

AKOL HOTEL

Kayserili Ahmet Pasa Cad. Kordon Boyu Nº 32.
17100 Çanakkale (Turkey)

Tlf.: +90 286 217 9456

Web: AKOL HOTEL

Akol Hotel es un discreto hotel, renovado en el 2008, que está ubicado en el mismísimo Paseo Marítimo de Çanakkale, en la costa del estrecho de los Dardanelos y por lo tanto ofrece una vistas envidiables del lugar.
Cuenta con 136 habitaciones estandar dotadas de aire acondicionado, TV, minibar, teléfono, baño, secador de pelo, acceso a Internet y balcón. Sus instalaciones ofrecen: restaurante con vistas a los Dadanelos, dos bares, salón de juegos, piscina.

KOLIN HOTEL

Bogazkent Mervki. Kepez 17100
Çanakkale (Turkey)

Tlf.: +90 286 218 0808

Web: KOLIN HOTEL

Kolin Hotel es un gran hotel dotado de todos los servicios propios de un hotel de su categoría, ubicado a las afueras de Çanakkale, en la misma costa del estrecho de los Dardanelos.
Dispone de 276 habitaciones con aire acondicionado, TV vía satélite, teléfono directo, minibar, bañera, secador de pelo, conexión a Internet. Unas tienes vistas al mar, otras al Parque Nacional de Galliopolis y otras al jardín. Cuenta con varias piscinas, una al aire libre y otra cubierta, sauna, baño turco, baño finlandés, jacuzzi, gimnasio, spa, salón de juegos, tenis de mesa, tiendas, peluquería, servicio de lavandería, tintorería, restaurantes y bares. Además la repostería del buffet es deliciosa.




HOTELES EN ESTAMBUL

Hotel Crown Plaza

Fethibey Cad. No. 10, Laleli 34134.
Istanbul. Turkey

Tlf.: +90 212 444 93 33

Web: Hotel Crown Plaza

A escasa distancia del populoso Gran Bazar se halla este gran hotel. Dispone de 265 habitaciones y 16 suites elegantemente decoradas, que cuentan con todas las comodidades que se puede pedir a un hotel de esta categoría. Sus instalaciones comunes ofrecen: restaurantes, piscina cubierta, sauna, gimnasio, tiendas de regalos, cambio de divisas...

Four Seasons Sultanahmet Hotel
Lujo

Tevkifhane Sokak No. 1, Sultanahmet-Eminönü,
Istanbul, Turkey 34110

Tlf.: +90 212 638 82 00

Web: Four Seasons Sultanahmet Hotel

Construido inicialmente como prisión turca es en la actualidad uno de los mejores hoteles de Estambul. Dispone de 65 habitaciones y suites decoradas con la mayor elegancia, que cuentan con todas las comodidades que se puedan desear. Sus instalaciones y su especial emplazamiento junto al palacio Topkapi y Santa Sofía envuelven al viajero en una atmósfera que le incitan a prolongar su estancia.

Sirkeci Konak Hotel

Taya Hatun Sokak No. 5, Sirkeci,
34120 Istanbul (Turkey)

Tlf.: +90 212 528 43 44

Web: Sirkeci Konak Hotel

El hotel “boutique” Sirkeci Konak combina la arquitectura de estilo otomano clásico con el confort del siglo XXI. Está situado a dos pasos de la zona histórica del viejo Estambul, es decir, de la espléndida Santa Sofía, del hipódromo, la Cisterna de Basílica y las obras maestras del período otomano: el palacio Topkapi y la mezquita Azul, así como de importantes museos y estaciones de transporte público. El hotel pone a disposición de sus clientes sauna, jacuzzi y el tradicional baño turco. Dispone de 52 habitaciones que cuentan con aire acondicionado, minibar, caja de seguridad, TV. por satélite, acceso a Internet...

Sultanhan Hotel

Piyerloti Caddesi No. 15. Sultanahmet 34122,
Istanbul (Turkey)

Tlf.: +90 212 516 32 32

Web: Sultanhan Hotel

El hotel Sultanhan está situado en la parte histórica de la bella ciudad de Estambul, en pleno centro histórico. Cerca de la mayoría de los principales monumentos. Dando un pequeño paseo podrá llegar al Gran Bazar, al palacio Topkapi, a la Mezquita Azul, a Santa Sofía, a la cisterna de Yerebatán, al Museo de Arte Turco e Islámico, al Hipódromo... Decorado en estilo imperial otomano es un "hotel boutique" que impresiona por su enorme vestíbulo de altísimos techos. Pone de manifiesto un gusto exquisito con una decoración dominada por telas de estilo otomano y antiguo y original mobiliario de madera. Cuenta con 40 espaciosas habitaciones dotadas de todas las comodidades actuales. Además el hotel pone a disposición de sus clientes una sauna y el tradicional baño turco. Dispone de un restaurante en la terraza con unas vistas espectaculares al mar de Mármara, al Bósforo y a emblemáticos monumentos.

Hotel Best Western Acropol

Akbiyik Cad.No. 25, Sultanahmet-Eminönü
Istanbul 34110, Turkey

Tlf.: +90 212 638 90 21

Web: Hotel Best Western Acropol

El Best Western Acropol es un "hotel boutique" reconstruido en el estilo de una mansion otomana del siglo 19. Esta situado en un emplazamiento envidiable, en el centro de la ciudad antigua, a pocos metros de la plaza Sultanahmet. Sus 30 habitaciones, entre las que se cuentan siete suites, están decoradas en estilo clásico turco y cuentan con las mayores comodidades. Las vistas desde su restaurante del Bósforo y de Santa Sofia son espectaculares.




HOTELES EN FETHIYE

Ece Saray Marina Resort

Karagözler Mevkii 1, 48300
Fethiye (Turkey)

Tlf.: +90 252 612 88 2

Web: Ece Saray Marina Resort

Este complejo hotelero se encuentra en la bella bahía de Fethiye dispone de piscina, restaurantes, bares, baño turco, sauna… Cuenta con 48 habitaciones, de las cuales 14 son lujosas suites, agradablemente decoradas y bien equipadas (aire acondicionado, TV vía satélite, acceso a Internet, minibar, secador de pelo…) A sus bellas vistas y buenas instalaciones hay que añadir su extraordinaria ubicación, junto al Paseo Marítimo y a escasos minutos andando del centro de Fethiye.

Pirlanta Hotel

Karagözler Mugla 1, 48300
Fethiye, (Turkey)

Tlf.: +90 0252 614 49 59

Web: Pirlanta Hotel

El hotel está situado en la bahía de Fethiye. Cuenta con una gran piscina exterior y numerosas instalaciones lúdicas. La mayoría de sus 90 habitaciones tienen vistas al mar. A sus bellas vistas e instalaciones hay que añadir su buena ubicación a escasos minutos andando del centro de Fethiye.




HOTELES EN IZMIR

Park Hotel Izmir
(Boutique)

1366 Sokak Nº 6. Çankaya
Izmir, (Turkey)

Tlf.: +90 232 425 3333

Web: Park Hotel Izmir

Park Hotel es un bonito y elegante hotel boutique, un hotel de diseño situado en el corazón de Izmir, en una zona peatonal rodeada de cafetines y comercios, pero a tan sólo diez minutos en coche de la Torre del Reloj, emblema de la ciudad.
Dispone de 49 habitaciones decoradas con colores cálidos en tonos tierra. Todas tienen balcón, TV vía satélite de pantalla plana, Internet con conexión de cable, aire acondicionado y artículos de aseo de lujo. El restaurante combina platos europeos con especialidades locales de carne y en el bar se puede disfrutar de cócteles y bebidas sin alcohol. Cuenta con biblioteca y servicio de lavandería, tintorería, planchado, tienda de regalos... Además dispone de Internet wi-fi en todo el hotel.

Marlight Boutique Hotel
(Boutique)

Fevzipasa Bulvan 1367. Sokak Nº 03 Çankaya
Izmir (Turkey)

Tlf.: +90 232 484 1213

Web: Marlight Boutique Hotel

Marlight es un hotel localizado en el corazón de Izmir, rodeado de cafés, restaurantes y comercios. A diez minutos en coche de la Torre del Reloj, emblema de la ciudad.
Cuenta con 40 habitaciones con TV vía satélite de pantalla plana y LCD, aire acondicionado, teléfono, minibar, caja de seguridad, secador de pelo y artículos de aseo de lujo. Dispone de restaurante, bar, baño turco, sauna, servicio de tintorería e Internet wi-fi disponible en todo el hotel.

Konak Hotel Best Western

Mithatpasa Cadesi. Nº 128. Konak
Izmir 35260, (Turkey)

Tlf.: +90 232 489 1500

Web: Konak Hotel Best Western

Konak Hotel pertenece a la cadena Best Western, es un buen hotel situado junto al mar y por lo tanto con vistas a la magnífica bahía de Izmir. Se halla a escasos minutos andando de la emblemática Torre del Reloj y del centro financiero de Izmir.    Cuenta con 40 habitaciones con TV vía satélite de pantalla plana y LCD, aire acondicionado, teléfono, minibar, caja de seguridad, secador de pelo y artículos de aseo de lujo. Dispone de restaurante, bar, baño turco, sauna, servicio de tintorería e Internet wi-fi disponible en todo el hotel.




HOTELES EN KAS

Hera Hotel

Kucukcakil Mevkii, Kaş 07580
Antalya (Turkey)

Tlf.: +90 242 836 31 90

Web: Hera Hotel

El hotel boutique Hera, de arquitectura clásica y elegante decoración, dispone de 46 habitaciones (de las cuales 6 son suites) con balcón, vistas al mar y con todas las comodidades propias de su categoría (TV vía satélite, teléfono, internet wi-fi, minibar, secador de pelo...). Cuenta con playa privada, piscina, jacuzzi… El centro de Kaş está a tan solo a 5 minutos andando.

Hotel Club Phellos

Dogru Yol Sokad Kaş 07580
Antalya (Turkey)

Tlf.: +90 242 836 18 90

Web: Hotel Club Phellos

El Clup Phellos es un hotel sin pretensiones, cuenta con piscinas, restaurantes, bares, baño turco y sauna. Dispone de 81 habitaciones y 8 suits, de sencilla decoración con TV y aire acondicionado. Pero lo mejor de todo es su ubicación, dado que se encuentra en el mismo pueblo de Kas, a poquísima distancia del puerto y del casco viejo.




HOTELES EN KUSADASI

Kismet
(Boutique)

Gazi Begendi Bulvari, Nº 1. – Aydin 09400
Kuşadasi (Turkey)

Tlf.: +90 256 618 1290

Web: Kismet

s un bonito y pequeño hotel, magníficamente situado en una diminuta península que se adentra en el mar Egeo junto al puerto deportivo de la turística ciudad de Kusadasi. Su cuidada decoración tanto en las habitaciones como en las zonas comunes, sus maravillosas vistas y el reducido número de habitaciones hace que lo consideremos un hotel "boutique". Dispone de 83 confortables habitaciones, grandes, luminosas, bien decoradas, equipadas con baño, secador de pelo, teléfono, TV vía satélite, minibar y calefacción central, aire acondicionado y balcones al Egeo.
Cuentan con piscina, pista de tenis, gimnasio, bar, boutique, peluquería, restaurante, servicio de lavandería, un amplio jardín con increíbles vistas y una bonita terraza que da al puerto.

Charisma De Luxe Hotel

Akyar Mevkii Turkmen Mah. Gazibegendi Bulvari No 7, 09400
Kuşadası (Turkey)

Tlf.: +90 256 618 3266

Web: Charisma De Luxe Hotel

Charisma De Luxe es un gran hotel, de moderna decoración, con maravillosas vistas al mar Egeo y a sólo quince minutos andando del centro comercial de Kusadasi. Cuenta con 133 habitaciones, bien decoradas que disponen de baño con jacuzzi, aire acondicionado y calefacción, secador de pilo, teléfono, TV vía satélite con pantalla LCD, minibar, conexión a Internet y balcón. Cuenta con servicio de habitaciones y de lavandería.
Sus instalaciones ofrecen restaurantes, un acogedor bar, piscina cubierta, baño turco, terraza para tomar el sol, gimnasio, mesas de billar, servicio de masajes, centro comercial. También se pueden practicar numerosos deportes acuáticos como buceo, esquí acuático, lancha motora, barco torpedo, canoa y patinete. Igualmente puede montar a caballo o practicar tiro con arco.

Marina Hotel
(Boutique)

Yat Liman karsisi 09400.
Kusadasi (Turkey)

Tlf.: +90 256 618 1500

Web: Marina Hotel

Marina es un modesto hotel de cuatro estrellas muy bien ubicado, dado que se halla a escasos minutos andando del paseo marítimo de Kusadasi.
Dispone de 105 habitaciones dotadas de baño, teléfono, TV, airea acondicionado, secador de pelo, minibar, caja de seguridad y balcón. Sus instalaciones ofrecen restaurante, bar, piscina al aire libre…




HOTELES EN PAMUKKALE

Richmond Thermal Hotel

Karahyit - Pamukkale 20290.
Denizli. (Turkey)

Tlf.: +90 258 271 42 94

Web: Richmond Thermal Hotel

Richmond Pamukkale Thermal Hotel es un buen hotel, situado a escasa distancia del Parque Natural de Pamukkale y a pocos minutos en coche del centro del Pamukkale. Tiene una capacidad de 315 habitaciones, de las que 14 son suite. Están dotadas de TV de pantalla plana con canales vía satélite, baño con artículos de aseo y secador, teléfono, minibar, caja fuerte, aire acondicionado y servicio de habitaciones.
Este gran hotel termal goza de amplias instalaciones y ofrece hidroterapia con aguas termales. Cuenta con piscinas termales, una cubierta y otra al aire libre, con servicio de masajes y sauna, con restaurante, piano-bar, tiendas, sala de juegos, lavandería… y todo en un agradable ambiente.

Lycus River Hotel

Karahayit - Pamukkale
Denizliay 8888. (Turkey)

Tlf.: +90 258 271 43 41

Web: Lycus River Hotel

Este gran hotel, recientemente renovado, dispone de 275 habitaciones, de las cuales 8 son suites. Sus habitaciones están equipadas con aire acondicionado individual, TV vía satélite, teléfono, minibar, caja de seguridad, bañera, secador, cafetera/tetera, servicio de habitaciones.
Goza de magníficas instalaciones: discoteca, cafetería, tiendas, sauna, servicio de lavandería, alquiler de bicicletas, gimnasio, piscina cubierta y piscina al aire libre con aguas termales, baño turco, spa,… y todo en un amplio espacio y a poca distancia de Pamukkale.

Datos del País




CAPADOCIA

Capadocia: Historia y Arte

La región de Capadocia, situada en Anatolia central entre Aksaray, Nigde, Nevsehir y Kayseri, es célebre por su increíble paisaje de formas caprichosas e irreales, con pináculos de piedra sacados de un cuento de hadas y gnomos, y con cárcavas y barrancos de ceniza volcánica moldeados por la erosión. Sin embargo, Capadocia es más que un paisaje sobrenatural: entre sus increíbles formaciones hay miles de viviendas, monasterios e iglesias excavados en la roca, ciudades subterráneas y restos de pueblos prehistóricos, que han hecho que sea considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Durante la era geológica del Terciario tuvo lugar la orogenia Alpina. Fue entonces cuando en Anatolia meridional se formaron los Montes Tauro, surgiendo fallas y volcanes (Erciyes, Hasandağı y Güllüdağ) cuyas erupciones depositaron una espesa capa de lava, cenizas y barro que cubrió depresiones y formó una meseta, que terminó por petrificarse. Después, la erosión del agua y el viento fue esculpiendo ese material blanco de dureza desigual, según cada estrato, hasta modelar un paisaje irreal, onírico, con miles de agujas de un color blanquecino-amarillento, e incluso rosáceo, que los turcos llaman “kalelar” (castillos) y que salpican valles y laderas. Muchas están coronadas por un capuchón de roca más dura, generalmente basalto, material más resistente a la erosión que la toba volcánica blanca de la columna que la soporta. Es lo que se conoce como erosión diferencial.
La historia de Capadocia se remonta al Neolítico. En el yacimiento de Çatalhöyük, el más espectacular y antiguo de Anatolia central se halló pintura mural. Se considera la pintura paisajista más antigua del mundo, presentando en primer plano las casas de Çatalhöyük. Este fresco mural que muestra el doble pico del volcán Hasandag, se encuentra expuesto en el Museo de las Civilizaciones de Ankara. Es muy importantes pues es un testimonio de la decoración de las casas de la población de Anatolia hacia el año 6.200 a.C. Durante la Edad de Bronce, Capadocia fue la cuna de los hititas, quienes denominaron la región con el nombre de ”Tabal” y fueron ellos los primeros en excavar cuevas usadas como vivienda y almacenes. Tras la caída del Imperio Hitita en el siglo XII a.C. comienza la era oscura de Capadocia. Por ella pasaron los asirios, frigios, lidios, persas -el nombre de Capadocia proviene del idioma persa y significa “país de los bellos caballos”-, macedonios. El año 332 a.C. Alejandro Magno venció a los persas, pero tuvo que enfrentarse a una gran resistencia en Capadocia. En esta época se crea el Reinado de Capadocia. A finales del siglo III a.C. se comienza a sentir la fuerza de Roma en la región, hasta que a mediados de la primera centuria antes de Cristo los reyes de Capadocia son derrocados por las legiones romanas, y tras la muerte de su último rey, en el año 17 d.C., la región se convierte en una provincia de Roma. Estrabón, en tiempos del emperador romano César Augusto, hace referencia en su libro “Geográfica” (Anatolia XII, XIII, XIV) a esta vasta región.
En el siglo III llegan los primeros cristianos a Capadocia y la región se convierte para ellos en un centro de meditación y formación. La presión ejercida sobre los cristianos se incrementa notablemente entre los años 303 y 308, y Capadocia, con sus profundos valles y su particular litología se convierte en la región ideal para protegerse de las presiones externas y expandir las enseñanzas cristianas.
Tras la labor de evangelización, de los “Padres de Capadocia”, entre ellos san Basilio (a lo largo del siglo IV) comenzaron a construirse iglesias y monasterios rupestres, pero fue durante el Imperio Bizantino cuando se produjo el gran desarrollo de la zona. La importancia de la región llegaría con la prohibición de los iconos por parte del emperador bizantino León III. Ante esta situación, algunos defensores de los iconos eligieron Capadocia como lugar de refugio. La Revolución Iconoclasta duraría más de cien años (726-843), y durante este tiempo los seguidores de los iconos pudieron seguir sus cultos religiosos con comodidad en la región. Hay un importante incremento de monasterios en esta época; tan solo unas pocas iglesias de Capadocia quedaran bajo la influencia iconoclasta. El siglo XI es la Edad de Oro de Capadocia, la época de la construcción de los más bellos y grandiosos templos rupestres.
En los siglos XI y XII Capadocia pasa a manos de los Selyúcidas. En ésta y en la época otomana la región transcurre por un período de tranquilidad. Tras el intercambio de población realizado en la región entre los años 1924-1926, los cristianos abandonan Capadocia dejando tras de sí bellos ejemplos arquitectónicos.

Ciudades subterráneas en Capadocia

Los hititas fueron los primeros en concebir y excavar ciudades en el subsuelo rocoso de Capadocia, que fueron utilizadas y ampliadas a lo largo de los siglos. Hay 36 ciudades subterráneas en Capadocia.
Bajo el Imperio Bizantino, entre los siglos VI y XII, Capadocia, debido a su situación geográfica, sufrió numerosas invasiones de pueblos extranjeros, y sus habitantes -conocedores de las características de las rocas de su subsuelo- decidieron excavar en él impresionantes ciudades subterráneas de enormes proporciones, para dar refugio y servir de defensa a la población, de los ataque árabes y de otros pueblos; las más importantes son Kaymaklý (la más ancha) y Derinkuyu (la más profunda), aunque hay más de diez.
Es poco probable que las ciudades subterráneas fueran vivienda permanente, pero no cabe duda de que fueron construidas para resistir el ataque prolongado en el tiempo y con capacidad para albergar un gran número de personas y animales domésticos. La organización urbana era muy compleja, y probablemente hubo siempre trabajo en proceso. Las ciudades se completan con pozos, chimeneas de ventilación, nichos para lámparas de aceite, almacenes, depósitos de agua, establos y áreas en las que los muertos podrían ser colocados hasta que las condiciones en la superficie que permiten su enterramiento. Lo más importante es cuidadosamente en movimiento las puertas de acceso, de piedra, semejante a piedras de molino, diseñadas para bloquear de forma rápida os corredores en caso de ataque.

La ciudad subterránea de Kaymakli. Se construyo bajo la colina conocida como la “Ciudadela de Kaymakli”y se abrió a los visitantes en el año 1964. Fue construida entre los siglos VI y X. Aunque no está totalmente excavada, se sabe que tiene una profundidad máxima de 45 metros divididos en 8 niveles. Entre las distintas estancias hay establos, una iglesia, una capilla con una nave y dos ábsides con algunos restos de pintura, dos cuevas sepulcrales, lagares, grandes salas comunes, salas de reuniones y pequeñas habitaciones posiblemente para las familias. El número de las salas de almacenamiento en un área tan pequeña apoya la idea de que un gran número de personas vivieron en ellas; los arqueólogos creen que su población podría haber llegado a 3.500 personas. Los habitantes del pueblo de Kaymakli han utlilizado durante siglos sus túneles y salas, como bodegas, almacenes y establos, a los cuales accedían a través de sus patios.

La ciudad subterránea de Derinkuyu. Se encuentra bajo el pueblo que lleva su mismo nombre. Por las tumbas que rodean la ciudad subterránea, se sabe que fue habitada en torno al siglo VII lo que la convierte en una de las más antiguas. La toba, fácilmente excavable, facilitó su construcción. Tiene aproximadamente 85 m de profundidad y cuenta con 13 plantas. Conserva un establo con los abrevaderos para el ganado, un lagar para hacer vino, una estancia con bóveda de medio cañón que debió utilizarse como iglesia y decenas de habitaciones comunicadas unas con otras de una forma laberíntica. En ellas se ven los fuegos, los almacenes y los agujeros que servían de estanterías. En la tercera planta están situados los depósitos para la alimentación y en la cuarta planta las viviendas. En algunas de ellas se puede ver los huecos que había para las lámparas de aceite. También hay una cripta, pozos de agua, despensas. Desde el tercer piso y el cuarto, el descenso se realiza por medio de escaleras verticales que conducen a una iglesia de planta cruciforme, en la planta baja. El eje de 55m de profundidad de ventilación también fue utilizado como pozo. No todas las plantas se le proporcionó pozos de agua hasta la superficie con el fin de proteger a los habitantes de intoxicación durante las redadas. Derinkuyu contiene al menos 15.000 conductos de ventilación que proporcionan aire fresco en lo profundo de la ciudad subterránea. Se calcula que pudo capacidad para diez mil personas. Hay alrededor de 600 puertas exteriores a la ciudad, escondidos en los patios de las viviendas de la superficie.

Fortalezas trogloditas en Capadocia

Las fortalezas trogloditas son grandes laberintos de galerias excavadas en enormes rocas (formaciones de tobas), auténticas fortaleza naturales que antacho albergaron a la población. Las más importantes son la de Uchisar y Ortahisar.

La Fortaleza de Uchisar. Se trata de una extraña formación geológica, un gigantesto bloque de roca de unos 60 metros de altura, con multitud de viviendas y otras dependencias excavadas en su interior. Cerca de 270 cavernas sirvieron de vivienda y refugio a sus habitantes durante siglos, convirtiéndose en auténtica fortaleza natural. Su pintoresca forma le ha dado el sobrenombre de “castillo” aunque, en realidad, es una fortaleza. Unas empinadas e intrincadas escaleras conducen a su cima, desde donde se observa una magnífica panorámica de chimeneas y conos rocosos. Fue abandonada hace relativamente poco tiempo debido a los desprendimientos de rocas.

La Fortaleza de Ortahisar. Esta ciudad troglodita comenzó ocupando una alta formación geológica, una gigantesca roca de 86 metros de altura, en la que se excavaron todo tipo de viviendas y construcciones, refugio natural durante siglos de un pueblo, que hoy se extiende a su pies. Tuvo un uso militar y civil y después se fue extendiendo por la ladera de la colina. En las cercanías se puede visitar la Iglesia Canbazali, el Monasterio de Hallaç del siglo X y las Iglesias de la Rivera del Balkan, de época prebizantina.

Pueblos de Capadocia

Ürgüp. Conocida como Bashisar en época de los selyúcidas, fue también denominada “Assiana”. Situada en medio de las extrañas formaciones de Capadocia, dispone de una fortaleza y de casas rupestres, excavadas en la propia roca durante la época bizantina y primorosamente ornamentadas. La fortaleza selyúcida de Kadi Kalesi, la Mezquita de Karamanogullari, el Mausoleo de Altikapi y la Biblioteca de Tahsinaga, completan el conjunto.

Çavusin. Este bonito pueblo abandonado constituye una estampa increíble. Las casas, excavadas en la falda de una colina, presentan unas fachadas fastuosamente decoradas. La Iglesia de San Juan Bautista fue en el siglo V y aquí estuvieron, durante el periodo bizantino, los restos del santo (desde ella se puede ver toda la ciudad. Este tranquilo pueblecito (a 6 Km de Göreme) fue repoblado por los turcos procedentes de Grecia en 1920, que se instalaron en las cuevas, transformándolas en casas.

Avanos. La antigua Vanessa guarda el Toprakli Höyük, un túmulo de época hitita, una necrópolis y las ruinas de un templo dedicado al culto del dios Zeus. Además, cuenta con la Mezquita selyúcida Aladdin y la Mezquita Yeralti, del siglo XVI, de estilo otomano. Hoy, Avanos es uno de los principales centros de fabricación de alfombras y de alfarería realizada con arcilla del río Kizilirmak.

Güzelyurt. Conocido en la antigüedad como “Gelveri”, pocos pueblos tienen una belleza tan singular como este. Sus casas talladas en la roca, la Iglesia de Gregorio Nacianceno, actualmente transformada en mezquita y su proximidad al “Valle de los Monasterios” hacen de él un importante lugar.

La Ruta de la Seda en Capadocia

Los turcos selyúcidas procedentes de la estepa arábigo-cáspica entran en Bagdad en el 1055 y expulsan al último buida esciíta; el califa en gratitud, concede a su jefe, Tugril, el título de “rey del Oriente y del Occidente” y el de Sultán, con amplios poderes. Bajo sus sucesores: Alp Arslán y Malék Shah, los selyúcidas llegan a la cumbre de su poder. En el año 1071 vencen al ejército del Imperio Bizantino en Manzikért; victoria que les abre las puertas de Anatolia. Pronto se harán independientes, erigiendo el Sultanato de Rum que durará hasta principios del siglo XIV.
La primera mitad del siglo XIII es una época de florecimiento comercial para el Sultanato del Rum, en el que se intensifica la actividad constructiva, a la que se dedican no sólo los soberanos sino también la aristocracia. Se readaptan las principales rutas comerciales, equipándolas con una serie muy eficiente de albergues caravaneros (han o caravanseray) Estos Han eran fundaciones de caridad, en cuanto que recibían fondos para poder ofrecer a los viajeros tres días de alojamiento gratuito y otros servicios. No obstante, también obtenían ingresos de su función y de otras instituciones.
El Han Alay, próximo a Aksaray, probablemente de fundación real, construido en los últimos años del reinado de Kiliç Arslan II (1156-1192), constituyó un modelo para la mayor parte de los caranvarays reales sucesivos, así como para los construidos por los emires. Los hay de diversos modelos, pero el más característico es el denominado “Sultán han” por deberse a la munificencia del soberano. Puede considerarse como típicamente anatólico, si bien pudo inspirarse en algún prototipo centro-asiático.
Todos están construidos con piedra de sillería, tienen aspecto de fortalezas y están adaptados a los severos inviernos de Anatolia. Constan de dos partes bien definidas. La primera es una sala de tres o cinco naves con bóveda de cañón, construida en mampostería de piedra, y a veces con una linterna en el punto medio de la nave central. Este complejo se comunica por una puerta monumental situada sobre el eje con un patio abierto, con arquerías en dos pisos, tras las cuales se alineas habitaciones con chimenea, un baño y viviendas para el personal, que a veces incluía médicos, músicos y danzarines. Tienen un masgid (pequeña mezquita) en el centro del patio sobre una fuente, o a veces sobre la puerta, siempre monumental.
Por lo que se refiere a la decoración durante el siglo XIII se funden dos influencias: la técnica del ladrillo típica de Azerbaijan y la técnica siria de la mampostería de la piedra, dando lugar a un nuevo y vigoroso estilo. Las salas deben mucho a la arquitectura religiosa armenia (muy pujante todavía en Georgia, en Ani, capital de Armenia (cerca del lago Van) y en Anatolia sudoccidental. No solo es muy antigua en Armenia y en Siria la técnica de revestir los muros de mampostería con paramentos de piedra bellamente tallada, sino que las pechinas esféricas de las cúpulas y sus originales exteriores cónicos tienen gran relación con las linternas sobre los cruceros de las iglesias y monasterios armenios.
Son dignos de mención el de Sultan Han en vía Konya-Aksaray, de 1229, el Sultan Han, cerca de Kayseri (cuya sala fue construida entre 1232-1236, y cuyo patio se terminó unos años más tarde) y el de la vía Kayseri-Sivás:

Caravanseray Sultanhan. Es un bellísimo ejemplo de caravanseray turco-selyúcida. Se encuentra en la Ruta de la Seda y servía de albergue a las caravanas de comerciantes que se desplazaban por la Capadocia. Según la inscripción de su portal, su construcción se realizó entre 1232 y 1236 por orden del sultán Alaaddin Keykubat. De aspecto fortificado, con altas torres y murallas, el conjunto arquitectónico responde al esquema tradicional de los albergues caravaneros selyúcidas, disponiendo de patio, sala cubierta, estancias para los mercaderes, establos para el ganado, mezquita y baños.
La puerta de acceso al patio de este han próximo a Aksaray constituye un ejemplo perfecto de estilo selyúcida “clásico”. El rico pero disciplinado ornamente geométrico de las amplias jambas recuerda la ornamentación persa en ladrillo, pero las columnas acanaladas de los ángulos, las dovelas engrapadas y los paneles de mármol son de estilo sirio.
Las salas cubiertas de ambos Han (el próximo a Aksaray y el próximo a Kayseri) son muy parecidas. Una nave central alta con bóveda apuntada se obre sobre naves laterales con bóvedas de cañón transversales. El “crucero” central está cubierto por una linterna en cúpula que apoya sobre trompas esféricas.
En ambos han, el masgid central es la parte del edificio ornamentada con mayor riqueza. El masgid del han de Kayseri es el mejor conservado. A su interior, en la parte superior da acceso un portal abierto en la fachada norte a la que se accede por una doble escalinata. Tiene ventanas al Este y al Oeste. El interior, cubierto en tiempos por una bóveda de arista, como el espacio abierto debajo, no tiene más de 8 m de lado. Una escalera interior conducía al terrado, probablemente liso, desde donde el muecin llamaba a oración.

Caravansaray Agzikara Han. Es uno de los mejores ejemplos de caravanseray turco-selyúcida y el mayor de su tipo en toda Turquía. Se encuentra en la Ruta de la Seda y servía para dar albergue a las caravanas de comerciantes que se desplazaban por la Capadocia. Según las inscripciones, la edificación fue obra de un acaudalado comerciante de nombre Hoca Mesud ben Abdullah y su construcción se inició entre 1231 y 1237, aunque se terminó bastante más tarde. El conjunto arquitectónico consta de 13 torres y de una gran muralla que le dan la apariencia de una fortificación militar. La entrada da acceso a un patio con una pequeña mezquita en el centro y con diversas edificaciones laterales. Este caravansaray tiene la característica de que la gran sala se encuentra a la izquierda de la entrada principal y no directamente opuesta a la entrada, como es común.

Valles de Capadocia

Hace millones de años las erupciones volcánicas depositaron una espesa capa de lava, cenizas y barro, cubriendo depresiones y formando una gran meseta. Sus estratos formados de toba, basalto y andesita, de diferente dureza terminaron por petrificarse. Más tarde, la erosión del agua y el viento fue esculpiendo ese material blanco de dureza desigual, según cada estrato -es lo que se conoce como erosión diferencial- hasta modelar un paisaje irreal, onírico, con miles de agujas de un color blanquecino-amarillento, e incluso rosáceo, que los turcos llaman “kalelar” (castillos) y que salpican valles y laderas. Muchas de ellas están coronadas por un capuchón de roca más dura, generalmente basalto, material más resistente a la erosión que la toba volcánica blanca de la columna que la soporta.
A través de los Valles de Capadocia: Göreme, Zelve, Pasabagi, Avcilar, Soganli, Dervent, Güvercinlik, Asiklar, de extraordinaria belleza, se pueden descubrir miles de formaciones naturales y de construcciones humanas.

El Valle de Göreme
Conocido como Maçan en la antigüedad, el Valle de Göreme es un indescriptible museo al aire libre, que alberga impresionantes monasterios rupestres de época bizantina, cuyos muros aún conservan en perfecto estado sus magníficas pinturas. Pero Göreme es mucho más que las iglesias rupestres, la mágica combinación de naturaleza y edificaciones, lo han convertido en el más conocido y visitado de todos los enclaves monásticos de la región de Capadocia. Es el más grande de los complejos religiosos de Capadocia. Un total de 360 iglesias han sido labradas en el interior de las rocas, y un buen número de ellas (más de 30) contienen algunos de los frescos más fascinantes de la región. Todos los templos de Greme fueron construidos bajo el Imperio Bizantino. La mayoría son posteriores a la Revolución Iconoclasta; datados desde la segunda mitad del siglo IX y hasta finales del XI. Iglesias rupestres, casas, refectorios y viviendas muestran que Göreme fue uno de los principales centros religiosos durante el siglo XI, dedicado totalmente a la vida monástica. Las inscripciones en las rocas hacen pensar que durante los siglos XVIII y XIX Göreme fue uno de los principales centros de peregrinación de toda Anatolia.

Monasterio de "Las Monjas". Este monasterio, excavado en la roca, tiene 6 – 7 pisos con iglesias, túneles y comedores. Se puede visitar, la sala comedor, la cocina y algunas habitaciones del primer piso, junto con la capilla en ruinas en el segundo nivel. La iglesia que se halla en el tercer piso (se llegar a través de un túnel) tiene una planta cruciforme, cúpula con cuatro columnas y tres ábsides. En sus paredes se conservan frescos pintados directamente sobre la roca, alusivos a la vida de Jesús y San Jorge, uno de los principales santos de Capadocia. Los diferentes niveles del monasterio están conectadas por túneles, y las puertas son de “ruedas de molino", como las que se encuentran en las ciudades subterráneas, y se utilizaban para cerrar los túneles en los momentos de peligro.

Iglesia de Santa Bárbara. Esta iglesia se remonta a la segunda mitad del siglo XI, presenta planta cruciforme con ábside central y dos laterales, bóveda de cañón en sus brazos y cúpula central. Sus muros fueron bellamente decorados, convirtiéndola en una de las iglesias más llamativas de Göreme, no sólo la representación de Jesus, San Jorge y San Teodoro, sino por contener otros símbolos en forma de cruz, triángulos, medallones, animales indefinidos, que no se encuentran en ninguna otra y de los que se desconoce el significado.

Iglesia de la Hebilla. Es una de las más complejas, consta de dos partes. La primera iglesia data del siglo X y sus pinturas siguen un orden bíblico a modo de biñeta, de ahí que se la considere `iglesia arcaica´ con características bizantinas y orientales. La Nueva Iglesia de la Hebilla, precedida de un pórtico y con tres ábsides, presenta una planta en forma de “T”. La inscripción de la entrada indica que fue construida por Constantino VII. Los frescos pertenecen a la Segunda Edad de Oro del Arte Bizantino.

Iglesia de la Manzana. Es una de las más emblemáticos de la zona por la viveza de sus colores. Presenta planta cruciforme, con cuatro columnas y una cúpula central. Tiene hermosos frescos que datan de los siglos XI y XII, y narran escenas de la Biblia y la vida de Cristo, la hospitalidad de Abraham y tres jóvenes hebreos.Y donde estos se han caído, se puede ver el color rojo de la decoración de la época iconoclasta.
Iglesia Oscura. Esta iglesia es una de las más importantes en la actualidad en lo que se refiere a la pintura mural, ya que debido a la falta de luz, los frescos permanecen prácticamente intactos. Es una iglesia con planta de cruz griega y seis cúpulas.

El Valle de Zelve.
En este valle se encuentra uno de los mejores ejemplos de ciudades trogloditas, auténtico museo al aire libre. Ocupa tres valles donde sus habitantes excavaron cientos de viviendas, iglesias y túneles, convirtiéndola en una de las comunidades más grandes de la zona. Sus iglesias rupestres fueron profusamente decoradas, en su mayoría, durante el período iconoclasta del arte bizantino. Estas viviendas estuvieron habitadas hasta una época relativamente reciente pues hay una mezquita construida a base de piedra y cemento.

El Valle de Pasabagi
En este bello valle, sembrado de viñedos, se hallán unas formaciones de roca muy curiosas, los conos de toba volcánica y las denominadas “Chimeneas de las Hadas”, nombre que recibe una de las formaciones geológicas características de Capadocia. Son impresionantes formaciones de aspecto cónico coronadas por un pintoresco “sombrero”, algunas alcanzan los 40 m de altura, formadas hace millones de años por la erosión.
Las “Chimeneas de las Hadas” se componen de toba en la parte inferior y de basalto y andesita en la superior. Se formaron hace millones de años, quedando con una forma cónica que acaba en una especie de “sombrero”. Algunas de ellas pueden llegar a tener unos cuarenta metros de altura. Las chimeneas siguen apareciendo y desapareciendo, pues al perder el sombrero que las protege, las viejas chimeneas comienzan a deshacerse.

El Valle de Ihlara
El valle de Ihlara, de 16 Km de longitud, forma un profundo corte en el terreno. Se trata de un hermoso cañón, con una profundidad de unos 100 metros, bordeado de antiguas iglesias bizantinas y pueblos escondidos en las rocas. El valle comienza en el pueblo de Ihlara y termina en el monasterio del pueblo de Selime. Se cree que el valle albergó a más de cuatro mil viviendas y un centenar de iglesias rupestres decoradas con frescos, que en su mayoría muestran en sus escenas influencias sirias y coptas. Alrededor de ochenta mil personas vivieron en el Valle de Ihlara.

Iglesia de Kokar (Iglesia Mal Oliente). Se encuentra en la primera parte del valle entre el pueblo de Ihlara y la entrada principal. Se puede entrar a través de un ábside en ruinas. La entrada original ha sido bloqueada por un deslizamiento de tierra. Hay muchos frescos que cubren las paredes de Kokar Kilise. En el lado izquierdo, se puede ver las escenas de la Anunciación, la Visitación, la Natividad y la Adoración de los Magos. A la derecha, la Última Cena, la Traición, la Crucifixión y Santo Entierro. En la puerta frente a la entrada hay una Deesis y escenas de la Huida a Egipto y La última Cena. En el techo se puede ver la Ascensión y Pentecostés, junto con una gran cruz griega con la mano de la bendición que Dios da en el centro. A cada lado de la parte inferior de la bóveda hay frescos que representan a los apóstoles en pie y sedentes.

Iglesia de Agaçalti (Iglesia bajo el árbol). También conocida como la Iglesia de Daniel o la Iglesia de Pantassa.- Es una de las más antiguas de Capadocia. Su construcción se remonta al siglo VI y está dedicada a San Daniel. Su nombre proviene de un bello fresco en el que aparece el santo con un león. En la cúpula, situada en el centro de la planta de cruz latina, aparece la representación de la escena de la Ascensión de Jesucristo. Esta iglesia es muy diferente de las otras iglesias bizantinos de la Capadocia del siglo X y XI; los colores rojo, verde y amarillo de sus frescos contrastan armoniosamente, y los temas de sus pinturas combinan flores, rosetas y decoración de damero con temas del Nuevo Testamento: Anunciación, la Visitación, la Natividad, los Reyes Magos, Huida a Egipto, Bautismo y la Dormición de la Virgen (Koimesis); tema éste único en la región de Capadocia, que se compone de dos escenas. En la primera escena, María está acostada en una cama, con Cristo, acompañado por San Juan, quien está sentado a un lado de la cama para recuperar su alma. En la escena superior Cristo aparece sosteniendo el alma de su madre, con un ángel detrás de él.

Iglesia de Pürenli Seki. En el siglo X se construyó esta iglesia de nave única. Sobre el nártex aparecen las escenas de los cuarenta martirios de San Sebastián y el Juicio Final.
Iglesia de Yilanli (Iglesia de la Serpiente). Presenta curiosas diferencias con respecto a las anteriores, con influencias sirias y coptas en su iconografía y en sus colores. Sobre el muro oeste se encuentra representada una de las escenas más importantes de la religión cristiana: las mujeres pecadoras desnudas atacadas por las serpientes. Los pecados de estas mujeres aparecen escritos al lado de las imágenes: adulterio, prostitución, calumnias, desobediencia, desatención a sus hijos, etc.

Iglesia de Egritas. Fue construida en el siglo IX en honor de la Virgen María pero está medio derruida a causa de un derrumbamiento. Las numerosas tumbas en el interior y alrededores de la iglesia demuestran que es una de las más antiguas de la región.

El Valle de Soganli
Este valle alberga unas 150 iglesias decoradas con frescos, que datan de los siglos IX al XIII.

Iglesia de Karabas (Iglesia de la Cabeza Negra). Es la iglesia más importante del valle de Soganli, pues conserva en una inscripción los años de construcción, dato único de toda Capadocia. Decorada por los mejores pintores de la época, se excavó entre el 1060 y el 1061, antes de la llegada de los selyúcidas a Anatolia.




CASTILLOS

CASTILLO DE SAN PEDRO (Bodrum)

El Castillo de San Pedro de Halicarnaso es el principal monumento de Bodrum. Se trata de una fortaleza erigida en el siglo XV por los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén (conocida más tarde como la Orden de Malta) a la entrada de la bahía de Bodrum, que alberga entre sus muros el Museo de Arqueología Submarina, considerado por algunos expertos el mejor de su género.
El comienzo de la Orden religioso-militar de San Juan de Jerusalén se pierde en la leyenda y entre las vaguedades de las fuentes históricas. Desde principios del siglo XII los Caballeros de San Juan, junto con los Templarios, se convierten en los representantes de la ideología de las Cruzadas y combaten, espada en mano, contra sus rivales musulmanes en Oriente. Sin embargo a lo largo del siglo XIII, ante la renovada potencia árabe, van cayendo una tras otra, ciudades y plazas fuertes
A la pérdida definitiva de Jerusalén y de Ascalón (Israel) en 1247, seguirá la caída del famoso Krak de los Caballeros (Siria) en 1271 y la de Markat (Siria) en 1281. La última plaza fuerte fue San Juan de Acre (Israel), que finalmente caerá en el 1291. Los Caballeros de San Juan, diezmados y con su Gran Maestre Jean de Villiers gravemente herido, se trasladan a la isla Chipre -cedida por el rey Ricardo “Corazón de León”-, pero ante la hostilidad de su población rechazan la donación, pasando nuevamente a manos del rey inglés.
La ocasión de encontrar una nueva Sede que cumpla totalmente sus objetivos se presenta a principios del siglo XIV, cuando en 1309 los Caballeros Hospitalarios tomen la ciudad de Rodas y toda la isla, pasando a llamarse “Caballeros de Rodas”.
Poco a poco cayeron en sus manos las restantes islas del Dodecaneso, llegando a formar un auténtico estado territorial, cuya marina se encargaba de mantener libre de piratas musulmanes el Mediterráneo oriental.
Después de su instalación definitiva en Rodas, los Caballeros de San Juan, poderosos tanto política como militarmente, pretendieron establecer cabezas de puente en Asia Menor y en Oriente Próximo, y hacerse con la hegemonía de las rutas comerciales entre Oriente y Occidente. La feroz lucha entre caballeros cruzados y musulmanes continuó durante la segunda mitad del siglo XIV en el Mediterráneo Oriental y los Caballeros de Rodas toman parte, prácticamente en todas las operaciones militares.
En este marco hemos de situar, a principios del siglo XV, la presencia de los Caballeros Hospitalarios en la antigua Halicarnaso, en cuya península encuentran el sitio idóneo para levantar un castillo, al que denominan “Petronio” o “Petrumi” en honor del apóstol San Pedro. En el año 1420 los Caballeros iniciaron la construcción de un impresionante castillo sobre una pequeña fortaleza selyúcida y unos cimientos más antiguos. En su construcción emplearon a los mejores ingenieros militares de la época y materiales provenientes del cercano mausoleo. Sus muros fueron completados en 1437, aunque con los avances de la nueva ciencia de la artillería, los ingenieros consideraron conveniente añadir más muros y fosos, especialmente en el lado de acceso terrestre ya que, con su poderosa flota, los Caballeros Hospitalarios temían mucho menos un ataque por mar que por tierra. En su interior se dispusieron catorce cisternas de agua para garantizar la autosuficiencia en caso de sitio.
En el año 1523 cayó en manos de Solimán el Magnífico. El castillo quedo abandonado hasta el siglo XX, cuando la capilla fue transformada en mezquita, la torre del homenaje en prisión y se instaló un hammam (baños). Durante el asedio de 1915 los obuses de un buque francés derribaron el minarete y dañaron varias torres. Los italianos, después de la Primera Guerra Mundial, repararon la mayor parte de los destrozos causados durante su breve ocupación, aunque el lugar no fue realmente restaurado hasta la década de 1960, cuando se convirtió en Museo.
Los Caballeros Hospitalarios, tras ser expulsados de la isla de Rodas en 1522 por el sultán otomano Solimán I el Magnífico, no encontraron un lugar donde radicarse hasta 1530, año en que el Emperador Carlos V les cedio la isla de Malta, pasando a denominarse “Caballeros de la Orden de Malta”.




CIUDADES

AFRODISIAS

Afrodisias, la ciudad consagrada al culto de Afrodita (diosa del amor), situada en una meseta a 600 metros de altura, es una de las ciudades con más encanto de la antigüedad.
El sitio sobre el que se asienta fue uno de los primeros lugares habitados de Anatolia. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz abundantes objetos de la época del Neolítico y Calcolítico. Desde la más remota antigüedad existió en este lugar algún tipo de culto a la diosa Madre de la Fertilidad, asociada por sincretismo con la diosa Ishtar, cuyos atributos fueron finalmente asignados a Afrodita, pasando el Santuario a ser conocido por el nombre de Afrodisias.
Afrodisias figura entre las ciudades de Caria, aunque no pertenezca exactamente a ella. El historiador Bizantino, Stefano (siglo VI) indica que el nombre de esta ciudad es “Ninoé”, que procede de Ninos, dios del amor y la guerra entre los asirios y babilonios. Se supone que el nombre Ninoé es sustituido por el de una diosa equivalente a Afrodita sobre el siglo II a.C., hacia finales del periodo helenístico.
A pesar de su posición estratégica y de su proximidad a las principales rutas comerciales, Afrodisias fue durante muchos siglos un santuario. Será bajo el poder de Roma cuando el enclave, considerado un territorio sagrado, obtenga importantes privilegios. Los romanos sintieron una especial predilección por Afrodisias. Eneas -el fundador mitológico de Roma- héroe de Troya era hijo de Afrodita (Venus)
Tras la victoria de Roma sobre Mitridates VI en el año 74 a.C. la lealtad de Afrodisias hacia Roma será largamente recompensada; Mitridates “el Grande” rey del Ponto fue uno de los grandes enemigos de Roma en Asia Menor que exitosamente luchó contra tres de los más grandes generales de la República: Sila, Luculo y Pompeyo. En el año 44 a.C., después del asesinato de César, la ciudad es saqueada por Labieno, uno de los partidarios de los asesinos, para castigarla por su lealtad hacia Octavio y Antonio, sin embargo pocos años mas tarde, en 39 a.C., esta lealtad es premiada por el triunvirato romano y le conceden privilegios especiales: autonomía, exención de impuestos y el derecho de asilo en el templo de Afrodita. Con el emperador Octavio Augusto las buenas relaciones entre Roma y Afrodisias continúan debido a Zoilos, un esclavo de Octavio que tras concederle libertad y fortuna vuelve a Afrodisias convirtiéndose en un importante mecenas. A partir del siglo I d.C., bajo los emperadores de la dinastía de Julio Claudia el interés y protección romanas continúan. En el año 22 d.C. Tiberio le renueva sus privilegios.
La ciudad prosperó hasta convertirse en un importante centro cultural y artístico bajo el Imperio Romano. El culto de Afrodita atrae a numerosos visitantes y peregrinos, y la fama de la Escuela de Escultura de Afrodisias se extiende por toca la cuenta del Mediterráneo llegando hasta Roma. Esculturas, sarcófagos, retratos, bajorrelieves realizados por célebres escultores se exportan hacia todos los lugares del Imperio Romano.
La crisis de Roma durante el Bajo Imperio (a partir del siglo III) también se nota en Asia Menor y las ciudades empiezan a perder riqueza, sin embargo. Afrodisias es por poco tiempo la capital de la provincia combinada de Caria y Frigia, pasando bajo el mandato de Diocleciano, en capital, solo, de una parte de Caria.
La difusión del cristianismo fue lenta y difícil, debido al arraigo del culto pagano a Afrodita, llegando en el siglo IV a ser sede de un Obispado. Bajo el Imperio Bizantino la ciudad experimentó ciertos cambios: el Templo de Afrodita fue convertida en basílica cristiana, el nombre de la ciudad sustituido por el de Sevropolis (“la ciudad de la cruz”) para romper su vinculación con el culto pagano y sufrió la acción de varios terremotos, siendo el de mayor violencia el que tuvo lugar bajo el reinado del emperador Heraclio (610-641) que devastó la ciudad y causó importantes datos a los edificios de la ciudad, que nunca llegaron a ser restaurados. Sus habitantes se retiran a la acrópolis. Las huellas arqueológicas indican en el siglo XI un cierto desarrollo. Durante los siglos XII y XIII fue asediada por los turcos selyúcidas. A partir de finales del siglo XIII toda la zona pasa a pertenecer a la dinastía turca llamada de los emires “Mentese”, y finalmente al Imperio Otomano.
Afrodiasias aparece hoy en todo su esplendor gracias a la excelente conservación y restauración de sus monumentos: teatro, odeón, estadio, tetrapylon..;esplendor que se ve acentuado por el bello paisaje que lo rodea.

El Tetrapylon. Puerta monumental edificada en el siglo II, de increíble belleza. Reconocida como una de las obras maestras del arte de la época y uno de los monumentos más originales y bellos de Turquía; restaurada con todo primor, constituye una de las joyas de Afrodisias.

El Teatro. Perfectamente conservado, en cuya construcción se empleo mármol como único material, fue inicialmente edificado durante el periodo helenístico y modificado por Marco Aurelio (161-180) para obtener mayor aforo en sus gradas, llegando a tener una capacidad para 10.000 personas. Siglos mas tarde fue transformado por los bizantinos en una gigantesca “torre” para proteger la acrópolis

El Odeón. Edificado a finales del siglo II y reconstruido en el siglo IV por Flavio Ampelio, un acaudalado ciudadano de Afrodisia. El edificio se conserva en muy buen estado; se compone de una serie de gradas, una orquesta de mármol y una escena profusamente decorada.

El Estadio. De dimensiones extraordinarias, se conserva en perfecto estado incluidos los muros de apoyo, aunque está parcialmente enterrado. Originalmente tenía una pista de 250 x 34 m y sus 22 filas de gradas podían albergar a más de 20.000 espectadores.

El Sebastión. Complejo religioso de extraordinaria belleza, dedicado al culto de Augusto, con estructuras añadidas durante reinados de los emperadores Claudio y Nerón.

El Museo. Especial atención mereces su magnífico Museo que recoge hallazgos procedentes de las excavaciones de Afrodisias realizadas a partir de 1961. Exhibe esculturas, estatuas y bajorrelieves desde la época arcaica hasta la bizantina, y sarcófagos de mármol bellamente decorados con guirnaldas y máscaras, tallados en la famosa “Escuela de Afrodisias”.

ANTALYA

En el golfo de Antalya, uno de los mayores de la costa turca, se halla la bella ciudad de Antalya, uno de los centro turísticos más importantes de Turquía. La parte más antigua de Antalya es la zona que rodea el puerto, y cuenta con monumentos de distintos períodos: helenístico, romano, bizantino, selyúcida y otomano, así como el pintoresco barrio de Kaleiçi formado por calles estrechas y tortuosas, con viejas casas de maderas construidas sobre la antigua muralla de la ciudad. Su Museo Arqueológico custodia una de las colecciones más interesantes y atractivas de toda Turquía; en él pueden verse restos de todas las civilizaciones anatólicas (aunque se centra en la región de Antalya, junto con Licia y Pisidia).
El origen de Antalya se remonta al período Helenístico. Durante el cual el Reino de Pérgamo llegó a dominar toda la región occidental de Anatolia. Átalo II (159 - 138 a.C.) en el primer año de su reinado, concibió la creación de una ciudad a la que llamó Attaleia (en su honor), protegiéndola con poderosas murallas, con el propósito de establecer una sólida base para su poderosa flota naval y convertirla en el mayor puerto de Pérgamo en la costa mediterránea. Átalo III, (138-133 a.C.) después de un corto reinado, legó su Reino a Roma.
Antalya, primero bajo el Senado, después bajo el Imperio continuó siendo un importante puerto de Anatolia. La ciudad creció y alcanzó su período de esplendor; fue visitada por el emperador Adriano en el año 130 -testimonio de su presencia es la Puerta de Adriano-. En esta segunda centuria también llegó a Antalya el cristianismo. Los Hechos de los Apóstoles nos hablan de la presencia en esta ciudad de Pablo de Tarso. San Pablo y Bernabé también llegaron a Antalya, para desde aquí dirigirse por barco a Antioquia.
Bajo el Imperio Bizantino, Antalya continuó siendo una ciudad importante. Durante las Cruzadas, se convirtió en uno de los principales puertos para los caballeros cruzados, quienes, al desembarcar aquí, se evitaban tener que cruzar toda la Península de Anatolia.
A principios del siglo XIII, Antalya y toda la región cayó en manos de los trucos selyúcidas, dejando bellos ejemplos arquitectónico, como el minarete Yivli o “minarete estriado”, decorado con azulejos azul turquesa; convertido hoy en símbolo de la ciudad. Pasando a mediados del siglo XV a formar parte del Imperio Otomano.

BODRUM (Halicarnaso)

Entre el Mar Egeo y el Mediterráneo, en una hermosa bahía, se halla Bodrum, la antigua Halicarnaso, ciudad natal de Heródoto (uno de los grandes historiadores de la antigüedad), famosa en la antigüedad por albergar el “Mausoleo de Halicarnaso”, la majestuosa Tumba del rey Mausolo, construida en el siglo IV a.C., considerada en la Antigüedad una de las Siete Maravillas del Mundo convertida hoy en uno de los lugares más exquisitos y turísticos de Turquía.
Los orígenes de Halicarnaso (Bodrum) se remontan al siglo XI a. C; momento en que los dorios procedentes del Peloponeso se asentaron en una pequeña isla llamada Zephysia (que posteriormente se convirtió en península), colonizándola y fusionándose con la población autóctona, los carios.
Halicarnaso formó parte de la llamada Hexápolis doria, junto con Knidos, Kos y Lindos, Ramiros e Ialyssos (estas tres últimas, ciudades de Rodas), cuya asamblea se reunía periódicamente en el santuario de Apolo en Knidos. En el siglo VI a.C., Halicarnaso fue expulsada de la Confederación bajo el pretexto de que uno de sus atletas no había mostrado el respeto debido al dios; en realidad, era el carácter cada vez más jonio de Halicarnaso lo que ofendía a las otras cinco ciudades.
En el siglo V a.C. las ciudades griegas del Asia Menor, fueron víctimas del expansionismo del Imperio Persa Aqueménida. Halicarnaso consiguió conservar una considerable autonomía. Finalmente la satrapía de Caria recayó en manos de los hecatomníos, una poderosa y endogámica dinastía persa. El más destacado de sus gobernantes fue Mausolo (377- 353 a.C.). Admirador de la civilización griega, Mausolo no escatimó esfuerzos para helenizar sus ciudades y concibió la construcción, en Halicarnaso (capital de su reino) de una imponente tumba que hiciera honor a su grandeza (de ahí procede el término “mausoleo”). Cuando le llegó la muerte, se hallaba inmerso en la edificación de esta magna obra, llevada a termino por su esposa y hermana Artemisia II; pasando a ser considerada en su tiempo una de las Siete Maravillas del Mundo.
La llegada triunfal de Alejandro Magno, en el año 334 a.C., coincidió con una disputa entre los herederos de la reina Artemisia. Los ejércitos macedonios causaron tales estragos que la ciudad no llegó a recuperarse nunca totalmente y su población se dispersó por toda Caria durante el caos que reinó en los siguientes 200 años.
Tras un período poco brillante bajo los Imperios Romano y Bizantino, en 1402 los Caballeros de San Juan procedentes de la isla de Rodas llegaron a Halicarnaso y edificaron un impresionante castillo. Emplearon en su construcción a los mejores ingenieros militares de la época y materiales provenientes del cercano Mausoleo. En el 1523 cayó en manos de Solimán el Magnífico. Siglos más tarde el castillo quedó abandonado hasta el siglo XIX, cuando la capilla fue transformada en mezquita, su torre del Homenaje en prisión y se construyó un hamman (baño).
El termino “bodrum”, significa «sótano» o «mazmorra» en turco, y obviamente alude a las defensas subterráneas de la fortificación que los Caballeros Cruzados construyeron en la ciudad; convertida hoy en seña de identidad de la moderna Bodrum.

ÇANAKKALE (Estrecho de los Dardanelos)

Çanakkale es una de las más bellas y ricas ciudades portuarias de Turquía, situada en la costa sur (la asiática) del Estrecho de los Dardanelos, ubicado entre Europa y Asia, que comunica el mar Egeo con el mar interior de Mármara, y que hoy recibe su nombre.
Esta bella ciudad cuenta con un precioso puerto deportivo, un interesantes castillo otomano, Çimenlik convertido hoy en un Museo Militar dedicado a la Batalla de Çanakkale de 1915, una de las más famosas batallas de la Primera Guerra Mundial y un excelente Museo Arqueológico.
Su origen hay que buscarlo en la fortaleza otomana que a mediados del siglo XV construyó en el lugar el Sultán Mehmet el Conquistador. Esto unido a la fama que adquirió su alfarería dio nombre a la ciudad “Çanakkale”, del turca “çanak”, cerámica y “kale”, fortaleza.
El Estrecho de Çanakkale, antaño Estrecho de los Dardanelos, es el mítico Helesponto de la Grecia Clásica. Su nombre “Helesponto” significa “Mar de Hele” por ser en este lugar donde según la mitología griega Hele cayera mientras huía junto a su hermano Frixo volando a lomos del carnero del vellocino de oro para escapar de una muerte segura a manos de su padre.
Su posición estratégica entre Oriente y Occidente convirtieron a este estrecho en escenario de relevantes hechos históricos. Durante la Segunda Guerra Médica, el rey persa Jerjes ordenó la construcción de dos puentes de barcas por los que en el año 480 a.C. su inmenso ejército con más de 250.000 hombres atravesó el Helesponto de camino a Grecia. Posteriormente, en el 334 a. C. el ejercito macedonio al mando de Alejandro Magno lo cruzó, dando inicio a la creación de su gran imperio por Asia.
El Estrecho de los Dardanelos fue vital para el Imperio Bizantino y también para los Otomanos. En 1451, el Sultán Mehmet II “el Conquistador”, conocedor de la importancia estratégica del Estrecho y con el propósito de asegurar su dominio total sobre Estambul (que conquistaría poco después), ordenó edificar una fortaleza a cada lado del Estrello para controlar su paso.
Durante la Primera Guerra Mundial, en marzo de 1915, tuvo lugar la Batalla de Galípolis (o de los Dardanelos), en la que tropas británicas, francesas, australianas y neozelandesas intentaron, sin éxito, arrebatar el control del estrecho a los turcos.

ESMIRNA (Izmir)

La ciudad portuaria de Izmir, situada en el interior de una hermosa bahía rodeada por verdes colinas, se ha convertido en las últimas décadas en una metrópolis moderna. Después de Estambul es la segunda ciudad de Turquía en importancia económica gracias al movimiento de su puerto y a su intensa actividad industrial, y según cuenta la tradición el lugar de nacimiento de Homero.
Asolada por violentos terremotos a lo largo de los siglos, Izmir ha conservado su prosperidad gracias sobre todo a la actividad comercial de su puerto, que siempre ha sido una etapa obligada en las rutas que comunican Oriente con Occidente. De su pasado histórico dan testimonio el Agora edificada durante el periodo helenístico y ampliada bajo el Imperio Romano (siglo II) y su excelente Museo Arqueológico, que exhibe obras procedentes de la excavaciones realizadas en Esmirna, Efeso, Pérgamo, Mileto, Afrodisias, Teos; Iasos, etc.
En el siglo X a. C se instalaron aquí colonos griegos procedentes de la isla de Lesbos. El lugar fue ocupado hacia finales del siglo IX por los junios, iniciando un largo periodo de prosperidad económica y desarrollo cultural. Más tarde permaneció bajo el control de numerosos tiranos locales hasta que en el año 334 fuera conquistada por Alejandro Magno, que encomendó a su lugarteniente Lisímaco la tarea de fundar una nueva ciudad en las laderas del monte de Pagos, en cuya cima fue construida una fortaleza.
Tras la muerte de Alejandro Magno, la división de su Imperio permitió a los seleucidas apoderarse de toda la región, pero a partir del año 27 a. C con el reforzamiento de la dominación romana en Anatolia, la ciudad conoció una nueva fase de florecimiento, durante la que se construyeron en ella espléndidos monumentos de los cuales.
En el año 178 la ciudad fue destruida por un violento terremoto, tras el cual el Emperador Marco Aurelio ordenó su reconstrucción y tras convertirse en importante sede episcopal en tiempos de Constantino comenzó una lenta decadencia agravada también por las incursiones de los árabes.
Fue asediada por los turcos selyúcidas, que tras la derrota del Imperio Bizantino en el año 1071 la ciudad fue tomada en 1076, y posteriormente utilizada como base de partida para realizar incursiones en el mar Egeo. Habiendo caído de nuevo en manos de los bizantinos fue cedida a los genoveses durante la dominación latina de Constantinopla (1204 – 1261) y de nuevo tomada por los turcos en 1320. A partir de ese momento se convirtió en feudo de los Caballeros de Rodas hasta que en el año 1473 fue saqueada por las tropas de Tamerlán, que masacraron a sus habitantes. Posteriormente fue anexionada de forma definitiva al Imperio Otomano por Mohamed I.
En época más reciente, Esmirna fue el escenario del último acto de la dramática guerra turco-griega (1921-1922) cuando el 9 de Septiembre de 1922 el ejército griego en retirada abandonó la ciudad en llamas a las tropas de Atatürk.

FASELIS (Phaselis)

En una pequeña península de la costa mediterránea de Anatolia, al Sur de Antalya, se hallan las ruinas de época romana de la antigua ciudad portuaria de Faselis, que se extiende a los pies de Tahtah Dagi, cerca de un promontorio que, adentrándose en el mar, forma tres ensenadas utilizadas en otro tiempo como puertos, nido de piratas hasta su anexión por Roma.
El yacimiento aún conserva la belleza natural del lugar. En un bosque de coníferas que llega hasta el mar se hallan esparcidos construcciones romanas y bizantinas: el acueducto romano, puerto central, la avenida principal, las termas, el gimnasio, el ágora de Adriano, la basílica bizantina, el teatro romano, el puerto sur...
Su fundación se atribuye a colonos rodios en el s. VII a. C. Según la leyenda, esta tierra, situada en el extremo oriental de Licia, fue vendida a colonos griegos procedentes de la isla de Rodas por un pastor licio a cambio de maíz y pescado seco, iniciando la construcción de una ciudad con tres puertos y su acrópolis; hecho ratificado por la presencia de inscripciones escritas en una variedad rodense del dialecto dorio. Sus habitantes fueron grandes comerciantes y la ciudad prosperó rápidamente; de sus puertos se exportaba madera y rosas destinadas a la fabricación de perfumes; hay pruebas que demuestran que sus relaciones comerciales llegaron hasta Egipto. En determinados momentos de su historia supieron sacar beneficios de sus puertos naturales, convirtiéndolos en refugio de piratas.
Phaselis, como el resto de Asia Menor, fue anexionada al Imperio Persa en el siglo VI a.C. permaneciendo hasta el 469 a.C. cuando el general ateniense Cimon los “liberó” con esfuerzo, pasando a formar parte la ciudad de la Liga de Delos.
En el siglo IV a.C, Phaselis demostró su autonomía al ofrecer ayuda a Mausolo, el sátrapa de Caria, en su intento de some¬ter a los Licios. En el año 333 a.C. cuando Alejandro Magno extendía su imperio por Anatolia, la ciudad de Phaselis le recibió con sus manos abiertas, ofreciéndose como lugar para pasar el invierno y le obsequio una corona de oro, todo ello a cambio de su protección. Dos siglos más tarde, en el año 167 a.C. se convirtió en miembro de la Federación Licia y llegó a acuñar moneda. En el siglo I a.C. fue tomada por los famosos piratas cilicios, cuya ocupación sumió a sus habitantes en la pobreza.
En el año 42 a.C. Bruto la anexionó a Roma, pasando a formar parte de la provincia Licia-Panfilia. Se inicia la reconstrucción de la ciudad y da comienzo un periodo de paz que durará trescientos años. El emperador Adriano visitó la ciudad en el año 129, erigiéndose en su honor estatuas, el ágora y una puerta monumental
Formó parte del Imperio Bizantino, manteniendo su puerto la importancia durante siglos. Fhaselis fue una de las ciudades que participaron en el Concilio de Caldeconia en el año 451, A lo largo del siglo VII padeció las incursiones musulmanas, pero logro sobrevivir. Perdió importancia después de la invasión de los selyúcidas, en el 1157, al quedar eclipsada por la ciudad de Antalya y debido a los terremotos que arruinaron la zona del puerto, perdiendo su función, comenzando su decadencia, quedando abandonada por completo a principios del siglo XIII.

HIERÁPOLIS

Las propiedades terapéuticas de las aguas termales de Pamukkale y la extraña apariencia de los manantiales se conocían antes de que los reyes de Pérgamo fundaran Hierápolis, en época de Eumenes II (s. II a. C.).
Durante el periodo Helenístico la ciudad se hizo famosa no sólo por su balneario sino también por sus tejidos. En el año 133 a. C. pasó a formar parte de lla poderosa Roma, junto con el resto del Reino de Pérgamo, y prosperó rápidamente gracias a la industrial de la seda y los metales, además de la riqueza generada por su balneario. Hierápolis gozó del favor de los emperadores romanos, especialmente después de los catastróficos terremotos de los años 17 y 60 d. C.; al menos tres emperadores la visitaron. La ciudad alcanzó su cenit entre 196 y 215.
En tiempos del emperador Teodosio (finales del siglo IV d. C) Hierápolis fue dotada en un sistema de fortificación..
La presencia de una floreciente comunidad judía contribuyó al rápido establecimiento del Cristianismo. Hierápolis aparece mencionada en la Epístola de Pablo a los (vecinos) Colosenses, y tradicionalmente se cree que el apóstol Felipe fue martirizado en Hierápolis, junto con sus siete hijos. Sin embargo, al igual que en Afrodisia, el paganismo se aferró hasta entrado el siglo VI, cuando un obispo fanático ordenó la aniquilación de los focos que aún quedaban del antiguo culto y la fundación de casi 100 iglesias, algunas de las cuales todavía pueden verse.
Hierápolis sufrió un período de oscuridad a final de la época bizantina, herida por ataques árabes y turcomanos. Tras la llegada de los selyúcidas (en la década del 1100) la ciudad fue abandonada y no volvió a ser recuperada para la cultura occidental hasta que empezaron las excavaciones de los italianos en 1957. En 1939 George Bean hacia referencia a un paisaje muy similar al que habían descrito los viajeros románticos del siglo XVIII. Sólo ocho décadas han bastado para recuperar, no el esplendor monumental, pero sí el auge comercial que tuvo Hierápolis en tiempos de los romanos.
Las magníficas ruinas de la antigua ciudad greco-romana de Hierápolis, restauradas recientemente por una misión arqueológica italiana y su impresionante necrópolis, una de las mejores del mundo clásico con más de 1.200 tumbas (entre túmulos, sarcófagos y panteones) pertenecientes a los periodos helenístico, romano y cristiano primitivo, convirtiéndola en la necrópolis más grande de Anatolia, hacen imprescindible una visita pausada del lugar. Recorriendo su calle principal, puertas, teatro, termas, basílicas, lugar del martirio del apóstol Felipe y la necrópolis.

Calle Principal. Probablemente lo más interesante de la ciudad sea su calle con columnas, que antiguamente se extendía durante casi 1 km desde una puerta que había a 400 m al sureste de la piscina sagrada hasta otra abertura de la muralla norte. Esta avenida, paralela al borde de la altiplanicie, dividía desigualmente el plano en forma de parrilla de la ciudad griega y sus extremos se cerraban con dos puertas monumentales, fuera de la muralla.

Teatro. Se halla en un estado excepcional pues conserva incluso las construcciones del escenario y sus elaborados relieves. El teatro fue construido en una ladera de la colina, probablemente en época Flavia, en el 62 d. C, después del terremoto del año 60 d.C.. Se encontraba en construcción durante el período de Adriano (117-138 d C) y fue terminado en el año 206 d C, durante el período de los emperadores Severo. Su cavea (gradas) consta de 50 filas de asientos divididos en 7 segmentos por 8 escaleras. En 352 d. C, la orquesta fue probablemente transformada para poder albergar espectáculos acuáticos. Las excavaciones revelaron que un gran número de estatuas había embellecido la escena del teatro. Los frisos del teatro cuentan con escenas mitológicas: el nacimiento de Apolo y Artemisa, y las ceremonias religiosas celebradas en honor de ellos.

MILETO

En la costa egea de Anatolia, al final de la llanura del río Meandros se hallan los restos de la que fue una de las ciudades más poderosas y famosas de Asía Menor, Mileto; cuna de matemáticos, historiadores, filósofos y arquitectos.
Hoy sus ruinas griegas y romanas no hacen justicia a su poder y fama del pasado, sin embargo su impresionante teatro en excelente estado de conservación con capacidad para 15.000 espectadores, las espléndidas termas de Faustina, la Vía Sacra que en otro tiempo unió la ciudad con el Oráculo de Apolo en Didyma, el ninfeo, el bouleuterion, el castillo bizantino del siglo VIII,... aún nos permiten bucear en su gloriosa historia.
Los primeros asentamientos en Mileto se remontan a la Edad del Bronce; excavaciones arqueológicas han descubierto restos de un asentamiento creto-micénico del siglo XVI a.C. En el siglo XI a.C. los griegos jonios se asentaron en la desembocadura del río Meandros llegando fundar su polis, una de más importantes de Asia Menor, que llegó a contar con cinco puertos. El comercio marítimo trajo riqueza y poder a Mileto, que llegó a convertirse en la más grande y más rica de las doce ciudades jónias de la costa del Mar Egeo.
En el siglo VII a.C. la polis de Mileto comenzó su primera época de esplendor, que duraría más de 200 años. Durante los siglos VII y VI a.C. prosperó económicamente gracias a su ubicación respecto de las grandes rutas comerciales de Anatolia y a sus puertos bien protegidos, sus actividades comerciales llegaron hasta Egipto y al Mediterráneo occidental; fundó a su vez numerosas colonias en las costas del mar de Mármara y del mar Negro. Este desarrollo económico estuvo acompañado por un brillante florecimiento intelectual que gracias a destacados eruditos que en ella nacieron, como Tales, Anaxímenes, Anaximandro, Hipódamo y otros, tuvo un gran eco cultural en todo el mundo antiguo.
Fue capaz de hacer frente a los ataques de los lidios. Aunque en el 449 a.C. decidiera aliarse con el Imperio Persa; consiguió de ellos unas condiciones ventajosas que aprovechó para apropiarse del Santurario de Didyma. Sin embargo, presionada por los atenienses rompió sus relaciones con Persia, entre los años 500 y 494 a.C., encabezó la fracasada rebelión de las ciudades jonias. Darío castigó se-veramente a Mileto, y sus tropas masacraron a sus habitantes y arrasaron la ciudad. Cincuenta años después, Mileto fue reconstruida a cierta distancia de su ubicación original, según un proyecto del gran urbanista Hipódamo, que se convirtió en modelo a seguir durante siglos.
La victoria de Alejandro Magno sobre los persas, “liberó” a la ciudad. Siglos después con la llegada de los romanos Mileto recuperó parte de su antiguo esplendor. Se construyeron importantes monumentos, fruto de la prodigalidad de varios emperadores, llegando a ser en una de la ciudades romanas más importantes de Asia Menor.
Bajo el Imperio Bizantino se convirtió en sede episcopal y arzobispal. En es siglo VI allí nació, Isidoro, uno de los grandes arquitectos de la Iglesia de Santa Sofía de Estambul, sin embargo comenzó una decadencia lenta pero irreversible. Los aluviones del río Meandros fueron colmatando sus puertos, que progresivamente perdieron importancia, afectando gravemente a su actividad comercial. Esto y las sucesivas incursiones de los árabes marcaron el inicio de una decadencia lenta pero irreversible. Tras ser ocupada por los turcos selyúcidas en el siglo IX, atravesó un periodo de dominación bizantina durante la que recibió el nuevo nombre de Castro Palatio, en 1328 pasó a ser definitivamente musulmana bajo el dominio del emir de lMenteses, que reconstruyó el puerto. A partir del siglo XVI, éste quedó inutilizado, y la ciudad fue abandonada por la población.

PÉRGAMO

Pérgamo, capital de uno de los reinos formados tras la desmembración del Imperio de Alejandro Magno fue sede de los reyes atálidas e importantísima ciudad en la antigüedad clásica. Fue, junto con Alejandría, el centro principal de la civilización helénística en Oriente y capital de la provincia romana de Asia. Conoció durante más de tres siglos una prosperidad económica que se tradujo en un florecimiento excepcional en el campo de las artes y la cultura. Arquitectos griegos y romanos supieron adaptar a la topografía del terreno la planificación urbanística de una gran capital con más de 160.000 habitantes.
La palabra “Pergamo” significa “ciudadela”, haciendo referencia a la acrópolis situada en la cima de una escarpada colina rocosa, a 335 metros de altura sobre el fértil valle del rio Selinus, surgiendo a sus pies a lo largo de la época romana y bizantina la antigua ciudad.
Su fundación se atribuye a los griegos eolios en el s. VIII a. C. No obstante su autentico nacimiento se remonta al año 334 a. C. cuando Pergamo pasó a formar parte el Imperio de Alejandro Magno. Lisímaco, uno de sus lugartenientes, construyó sobre la colina una fortaleza durante la conquista de Asia Menor e hizo depositar en ella un importante tesoro (9.000 talentos), confiando su custodia a su oficial Filetaro. Cuando en el año 281 a.C. Lisímaco fue derrotado por Seleuco en Siria, perdiendo la vida en la batalla, intentando controlar Asia Menor. Filetaro se apoderó del tesoro y reforzó su poder gracias a hábilidosas maniobras políticas con los pueblos vecinos convirtiendo Pérgamo en un reino independiente, dejando su patrimonio en herencia a su hijo adoptivo Eumenes I que, a su vez, consiguió derrotar al rey seléucida Antíoco I cerca de Sardis (262 a.C.), extendiendo aún más los dominios de Filetaro.
Eumenes I, generalmente reconocido como el fundador de la dinastía de Pérgamo, fue sucedido en el trono en el 241 a.C. por Átalo I (241-197 a.C.), aprovechando las rivalidades entre los pretendientes seléucidas, se aseguró la alianza con Roma, ampliando su dominio derrotando a las tribus gálatas. Durante su reinado comenzó la construcción de una serie de magníficos monumentos en la acrópolis (el Templo de Atenea, la famosa Biblioteca, el Altar de Zeus) y aumentó el poder económico y político de la ciudad sobre gran parte de la zona occidental de Asia Menor. Fue un rey astuto y su autoridad fue rápidamente reconocida.
Su hijo y sucesor, Eumenes II (197-159 a.C.) consolidó los logros de su padre. Se alió con Roma, enfréntandose con éxito a los Seleúcidas en la batalla de Magnesio (190 a.C.). Después Eumenes viajó a Roma y convenció el Senado de atacar a los gálatas. Mientras estaba allí, su hermano Atalo y los romanos sometieron a estos cerca de Ankara y firmaron el pacto de Apamea, que limitó los movimientos de los gálatas en Anatolia definitivamente. El tesoro que consiguieron de los gálatas era incalculable: no bastaron los barcos romanos y Atanias (el hermano menor) tuvo que ayudarlos con los barcos pergameños. Estos triunfos significaron el dominio de atálidas de Pérgamo en Asia Menor, llegando a controlar un vasto territorio que se extendía desde el Helesponto hasta Capadocia. Hizo de su capital uno de los centros más importantes del mundo helénico gracias al desarrollo del comercio por medio de la construcción, entre otros, de grandes almacenes que atrajeron a comerciantes de toda la cuenca del Mediterráneo,
Eumenes se dispuso a convertir Pérgamo en una gran ciudad. A él se deben impresionantes labores urbanísticas –las murallas de la acrópolis, el teatro, el gimnasio, se terminó la construcción del Altar de Zeus- y el desarrollo de la cultura, participando activamente en aumentó de la colección de la biblioteca de Pérgamo a través de los préstamos de otras bibliotecas que no devolvía, llegando a tener un catálogo con más de 200.000 volúmenes. Se dice, que incluso pagó por libros de Aristóteles y Teofrasto, con su peso en oro.
Durante los treinta y ocho años de su gobierno, Pérgamo se convirtió en una importante capital helenística emulando a la propia Atenas. Artistas, escritores, escultoras, científicos de todas partes del mundo se establecieron en Pérgamo. Los reyes Ptolomeos de Egipto, preocupados por la influencia cultural que había adqui-rido Pérgamo y alarmados por el crecimiento de su biblioteca que rivalizaba con la de Alejandría, prohibieron la exportación de papiro, de los que eran los únicos productores, intentando frenar de esta forma la expansión de la Biblioteca. En respuesta, Eumenes ofreció una recompensa a quién aportara un material sustitutivo del papiro. Así fue como surgió el pergamino hecho con la piel curtida de carnero o de cabra, lo cual llevó a la invención del códice o libro paginado, ya que no se podían enrollar los pergaminos de la misma forma que se hacía con los papiros; las palabras «pergamino», y la más arcaica «pergamen», derivan de Pérgamo. Hecho que permitió el enriquecimiento de su extraordinaria biblioteca.
El último rey de Pérgamo, Átalo III, (138-133 a.C.) estaba más interesado por la química (investigando venenos) que por la política. Unos siglos más tarde, Galeno (año 129-199 d. de C.) el famoso medico del Asclepion de Pérgamo, manifestó que los textos del rey Átalo III le ayudaron mucho en las investigaciones. A su muerte después de un corto reinado, dejo su Reino en herencia a Roma.
En el 133 a. C. el Senado Romano, tras acabar con una insurrección de los habitantes de Pergamo que no aceptaron el testamento de su rey, incorporó el Reino de Pergamo, comenzando así el asentamiento romano en Oriente.
Marco Antonio, en año 40 a. de C., saqueó la Bilioteca de Pérgamo, regalando a su amada Cleopatra sus más valiosos volúmenes, sin embargo la Biblioteca siguió siendo un punto de consulta hasta el siglo IV.
En el 20 a.C. Augusto visitó Pérgamo. Al emperador Tiberio (14-37) se debe la restauración de la ciudad. Pero fue bajo Vespasiano, Trajano y Adriano cuando la ciudad, surgida a los pies de la acrópolis, alcanzó su máximo esplendor, cubriéndose de monumentos de gran valor; el Asclepeion se convirtió en el centro curativo más famoso de la antigüedad y el Templo construido en honor del dios egipcio Serapis, en el punto central de la ciudad y sobre el río, con ladrillo rojo se convirtió en una de las construcciones romanas más grandes que ha llegado hasta nuestros días, considerada por algunos, una de las Siete Iglesias mencionadas en el Libro de la Apocalipsis por San Juan.
La ciudad llegó a alcanzar una población de 160.000 habitantes, que constituía un centro comercial y artístico de renombre.
Pergamo se convirtió en capital de la provincia de Asía, aunque con el paso del tiempo fue perdiendo prestigio en beneficio de otras ciudades, hasta que finalmente Éfeso se convirtiera en la capital de la provincia. Aunque durante siglos siguió considerada una de las más ilustres y ricas ciudades de Asia Manor occidental.
La decadencia de Pérgamo comenzó con la disgregación del Imperio Romano, momento a partir del cual, debido a la competencia de Petra y Palmira, el comercio con Oriente estaba disminuyendo de forma progresiva.
Bajo el Imperio Bizantino, se convirtió en sede episcopal y la fisonomía de la ciudad experimentó cambios sustanciales. El enorme tempo de ladrillo rojo dedicado a los dioses egipcios construido por el emperador Adriano (s.II) fue convertido en basílica bizantina…...pasando a ser conocida como Basílica Roja. A principios del siglo VIII Pérgamo fue saqueada e incendiada por los árabe. A lo largo de esta centuria tanto el emperador León III, tanto León III, el Isaúrico (717—741), como Constantino V Coprónimo (741 – 775) derribaron muchos monumentos antiguos para recuperar materiales de construcción utilizados en las nuevas murallas.
En el año 1304 fue conquistada por los turcos selyúcidas, cayendo a mitad de siglo en manos del Solimán, pasando a formar parte del Imperio Otomano.

PRIENE

En un marco de incomparable belleza, asentada en la escarpada ladera del Samsum Dagi, a los pies de un impresionante roca, se encuentran las ruinas de la antigua ciudad de Priene, una de las más atractivas colonias griegas de Asia Menor.
La ciudad que hoy vemos data del siglo IV a. C. y fue proyectada por Hipódamo de Mileto, imponiendo un innovador diseño urbanístico en forma de cuadrícula. Cuenta con interesantes monumentos: varios templos, entre los que destaca el Templo de Atenea atribuido a Pithios, uno de los constructores del famoso Mausoleo de Halicarnaso, el Teatro, el Pritaneo, el Ágora, el Bouleuterion (senado) el mejor conservado de toda Turquía, las ruinas del antiguo puerto, dado que la ciudad tenía salida al mar y viviendas de época helenística, que se encuentran entre las mejor conservadas que nos han llegado del mundo clásico; todo ellos protegido por un cinturón amurallado reforzado con cuatro poderosas torres, cuyo trazado se adapta a la topografía del terreno.
Su fundación se remonta al siglo XI a. C. cuando la presión demográfica que se produjo en Grecia debido al movimiento migratorio de pueblos indoeuropeos, los griegos se vieron forzados a emigrar hacia las costas de Asía Menor. El primer asentamiento, del que se desconoce su ubicación exacta, probablemente se situó en al antigua desembocadura del río Meandro. Fue una de las doce ciudades jónicas que constituyeron la Liga Jónica. Convirtiéndose en una de las ciudades más activas de la confederación jónica, además de una de las más prestigiosas gracias a las fiestas canónicas, celebradas en honor del dios Poseidón. Pasó en el 546 a. C. al Imperio Persa: periodo durante el que perdió importancia y fue objeto de disputa entre las ciudades de Mileto y Samos. En el año 494 a.C. Priene participó en la insurrección contra los persas (Revuelta Jónica) que dieron lugar a las Guerras Médicas entre las polis griegas y el Imperio Persa; consiguiendo en represalia la destrucción de la ciudad. En el 450 a. C., se adhirió a la Liga de Delos y quedó bajo influencia ateniense hasta mediados del siglo IV a. C.
A mediados del siglo IV a. C. la ciudad de Priene trasladó a su emplazamiento actual, en la empinada ladera sureste del monte Micala. Durante esta centuria, la ciudad de Prieme al igual que el resto de Anatolia, fue incorporada al Imperio Macedonio, siendo liberada del yugo persa. En el 334 a. C., Alejandro Magno visitó Priene, donde hizo una ofrenda en el templo de Atenea, y asedió Mileto. Tras su muerte, la ciudad estuvo sucesivamente bajo la influencia de los ptolomeos, de los seléucidas y de los reyes atálidas de Pérgamo.
A la muerte del rey Átalo III de Pérgamo, en 133 a. C., Priene fue incorporada, a la República romana. Tras un período de desórdenes ligados a la piratería, la ciudad encontró su tranquilidad a finales del siglo I a. C., sin embargo al haber desaparecido su acceso al mar (debido al cambio del curso del río Meandro) y por otra parte no haber recibido protección alguna por parte de los emperadores de Roma, la ciudad perdió poco a poco importancia comercial y vio reducir el número de habitantes. Bajo el Imperio Bizantino, Priene se convirtió en sede episcopal, pero la ciudad siguió decreciendo hasta finalmente ser abandonada en el siglo XII. Este es el motivo de que Priene haya llegado a nuestros días como una de las polis mejor conservadas de la costa Jonia.

SIMENA (Kale)

La antigua Simena de origen licio, hoy semisumergida debido a un terrible terremoto acaecido en el siglo II, cautiva por sus sarcófagos “silados” emergiendo de unas aguas cristalinas, sus tumbas licias esculpidas en ladera de la montaña y el Castillo de los Caballeros de San Juan en la cima de la colina, sobre la antigua acrópolis licia, en cuyo interior se talló en tiempos romanos un pequeño teatro; el más pequeño de toda Licia.
La región de Kekova, en que se encuentra, fue declarada Área Especial Protegida en 1990, para proteger la riqueza natural, cultural y arqueológica de la Isla de Kekova y su costa circundante.
Su historia se remonta al siglo IV a.C. Simena fue una pequeña villa pesquera poblada por licios. La ciudad antigua constaba de dos partes: una isla y una parte de la costa. En la parte superior de la villa, se encuentra dominándola un castillo bien conservado, edificado por los Caballeros de Rodas, parcialmente construido sobre ruinas antiguas licias. Dentro del castillo, tallado en la propia roca, el teatro más pequeño de Licia. En el extremo Este de la villa encontramos una necrópolis licia con un grupo de preciosos sarcófagos de cara al mar y, rodeados de olivos.

TERMESSOS

Al noroeste de Antalya, perdida entre las cumbres de los montes Güllük (Montaña Rosa), a una altitud de 1.057 metros, se encuentra las fascinantes ruinas de la antigua ciudad de Termessos.
Entre encinas, quejigos, jaras y zarzales yacen semiocultos y desperdigados los restos de sus murallas, del propileo de Adriano, del gimnasio y de los baños, de los templos de Zeus y Artemisa, su ágora, cisternas, bolouterion, su impresionante teatro desde el que casi “se puede tocar el cielo” y su inmensa necrópolis rodeando a la ciudad (excepto por el Este) con impresionantes sarcófagos pétreos, diseminados por la ladera (siglos I al III d.C.) que responden a la tipología licia; algunos muy elaborados como la Tumba del León y otros de gran simplicidad y belleza, e incluso tumbas excavadas en la propia roca, como la Tumba de Alcetas (uno de los generales de Alejandro Magno que murió aquí en 319 a.C. a manos de Antígono durante las Guerras de los Diadocos).
A pesar de su proximidad a las tierras Licias, se halla en la antigua región de Pisidia (en el S-SE de Asia Menor). Los documentos más antiguos indican que la ciudad fue fundada por los písidios, durante el primer milenio antes de Cristo (pertenecientes a la misma tribu guerrera que colonizó la zona de los lados de Anatolia). Originalmente los habitantes de Termessos tomaron su nombre del cercano monte de Solymus (el actual Güllük Dag) y su lengua era un dialecto del pisidio.
La ubicación de la ciudad convirtió a Termessos en una inexpugnable “fortaleza” natural y su dominio de la ruta que unía el Mediterráneo con el Egeo fue hábilmente aprovechado por sus habitantes, cobrando impuestos aduaneros. Fueron estas formidables defensas naturales las que convencieron a Alejandro Magno de no tomar la ciudad.
Es mencionada por primera vez como ciudad perteneciente a la Liga ático-delia en el siglo V a. C. En 334 a. C., Alejandro Magno intentó infructuosamente su conquista, sin embargo la ciudad se helenizó rápidamente a lo largo del siglo III a.C. Durante los siglos III y II a. C. se conoce su enfrentamiento con la Federación Licia (por la posesión de la cercana ciudad licia de Isinda).
Termessos se encontraba dentro de los límites de la provincia romana de Panfilia y en el año 189 a.C., por obra del cónsul Vulsón, paso a soberanía romana. Un siglo después, durante la Guerra de la República de Roma contra Mitridates VI (rey del Ponto), la fidelidad de la ciudad Termessos hacia Roma fue premiada. El Senado romano en el año 170 a.C. firmaría con ella un Tratado de Amistad con Roma, quedando exenta de la jurisdicción del gobernador romano; esta independencia se pone de manifiesto en la ausencia en sus monedas de nombres o efigies de emperadores romanos.
La ciudad prosperó bajo el Imperio Romano, experimentando bajo los siglos II y III su época de mayor apogeo; emitió moneda hasta la época del emperador Severo (193 - 211 d.C.). Un terremoto acaecido en el año 243 causó graves daños en la ciudad, marcando el inicio del final. En el siglo V fue sede de un obispado que tenía bajo su jurisdicción las ciudades de Jovia y Eudocia. En esta centuria la ciudad fue asolada por un violento terremoto, quedando completamente abandonada.
La naturaleza venció al fin a la ciudad de Termessos, y lo abrupto del terreno y la vegetación ocultaron sus huellas durante siglos.

TROYA

Troya, escenario de la guerra narrada en la Iliada por Homero en el siglo VIII a.C. Considerada durante siglos mera leyenda, fruto de la imaginación del rapsoda griego fue descubierta en el año 1868 por Henrich Schliemann, (“padre de la arqueología”) que obsesionado desde su infancia por aquellos legendarios lugares, empleo su enorme fortuna en excavar y excavar, siguiendo los datos aportados por el Homero, hasta finalmente descubrir la mítica Troya, demostrando su existencia histórica. Desde entonces, pocas zonas de Turquía han sido tan excavadas como Troya; excavaciones que han sacado a la luz nueve estratos arqueológicos que abarcan un periodo de cuatro milenios.

Troya I (3000-2600 a.C.). Su aspecto es el de una ciudadela fortificada construida directamente sobre la roca. Las murallas, reconstruidas y ampliadas en diversas ocasiones y dotadas de puertas flanqueadas por leones, encierran viviendas de una o dos habitaciones, precedidas por un pórtico.

Troya II (2500-2300 a.C.). La sede de un pequeño reino que prosperó gracias a las actividades artesanales (cerámicas, metales, oro, piedra) y a los intensos intercambios comerciales.

Troya III (2300-2200 a.C.) y Troya IV (2200-2050 a.C.). Mayores que los dos centros anteriores, con casas dispuestas en conjuntos irregulares separados por calles estrechas.

Troya V (2050-1900 a.C.). Presenta una planimetría especialmente regular, con edificios de amplias habitaciones rodeados por murallas fortificadas similares a las precedentes.

Troya VI (1900-1300 a.C.). Una población de influencia probablemente micénica se instaló sobre los asentamientos anteriores dando origen a una nueva cultura contemporánea a las de la edades del Bronce Media y Tardía de Grecia, que se caracterizaban por la aparición del caballo y el uso de la cerámica frigia. Troya VI, una próspera ciudadela fortificada, presenta unas robustas murallas de las que se pueden encontrar todavía restos bastante bien conservados, los cuales atestiguan que la ciudad fue destruida por un violento terremoto.

Troya VII a (1300-1250 a. C.) y Troya VII b (1250-1100 a. C.). Los dos periodos se distinguen por los distintos tipos de utensilios hallados.

Troya VIII (700 - siglo I a.C.). El emplazamiento volvió a ser ocupado por colonos griegos (eolos y tesalios) hacia el siglo VII a.C.; éstos crearon un modesto asentamiento, asolado en diversas ocasiones por invasiones y sometido alternativamente a los atenienses, espartanos y persas, en el que destaca únicamente el santuario de Atenea, donde también Alejandro Magno hizo sacrificios (334 a.C.). Troya VIII, que según Estrabón fue reconstruida por Lisímaco con el nombre de Ilion y dotada con un nuevo templo (probablemente encargado por Ale-jandro Magno), cayó primero bajo el control de los seleúcidas, para pasar más tarde a depender de la autoridad romana, y entre el 86-85 a.C. fue destruida por Fimbrias al haberse aliado con Sila.

Troya IX (siglo I a.C. – IV d. C). En esta ciudad reconstruida por voluntad de Julio Cesar con el nombre de Ilium Novum, residieron Augusto, Adriano, Marco Aurelio y Caracalla.

La ciudad descrita por Homero, al parecer se trata de Troya VI. Posteriormente griegos y romanos levantaros sus ciudades sobre las cenizas de la legendaria ciudad, convirtiéndose en un importante centro religioso. Hoy lo más destacable del yacimiento es la puerta y las murallas orientales de Troya VI, de la que se conservan unos 300 m y la Casa Pilar; y restos de templos y santuarios de épocas griega y romana.

XANTHOS

Xanthos, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los lugares arqueológicos más importantes de Turquía. Ningún otro lugar como Xanthos para descubrir la extraordinaria variedad y riqueza arquitectónica funeraria del pueblo licio que supo incorporar influencias persas y griegas sin perder la originalidad de su arte, En Xanthos las sepulturas y monumentos funerarios licios lejos de trepar por farallones rocosos han quedado englobados en la ciudad romana.
En la franja costera del suroeste de Turquía, bañada por el mar Mediterráneo, se asentó el antiquísimo pueblo licio. Los licios de origen anatólico hablaban una lengua propia indoeuropea, muy similar a la de los hititas. Durante el II milenio a.C. gozaron de gran poder terrestre y marítimo, llegando a establecer un estado independiente. Las primeras referencias históricas son textos egipcios, hititas, ugaríticos que datan de finales de la Edad de Bronce (1500 – 1200 a.C.). En toda la historia de Licia vemos una constante lucha encarnizada contra aquellos que intentaban invadirlos o dominarlos.
Xanthos fue la ciudad más importante de Licia y la capital de la Federación. Los primeros vestigios de su existencia datan del siglo VIII a.C., pero su origen se remonta a la Edad de Bronce o inicios de la Edad de Hierro.
La ciudad creció en torno a un promontorio que domina el río Xanthos, sobre el que se ubicó la acrópolis licia. La primera noticia constatada de la resistencia licia data del 540 a. C, cuando el Imperio Persa, bajo el reinado de Ciro II, el Grande, invadió todo el Asia Menor. Los persas atacaron la capital de Licia y el pueblo de Xanthos lucho heroicamente, pero al final al no poder resistir eligieron el suicidio colectivo. Poco tiempo después la ciudad fue repoblada por unas 80 familias. Licia continuó bajo la dominación persa, pero en la práctica era casi independiente, permitiendo que fuera gobernado por sus propios dirigentes, siempre que pagasen el tributo a Persia.
La estabilidad política fomentó el crecimiento económico y fortaleció la región. En el año 480 a. C los licios contribuyeron con 50 barcos al ejército persa del rey Jerjes I, cuyo propósito era invadir Grecia.
Durante el año 468 a.C. Cimón, general ateniense, con una flota de 300 barcos, llegó a la costa sur del Asia Menor y expulsó a los persas de Licia y de la vecina Caria, pero la colonización griega no tuvo éxito. Aprovechando que Atenas y Esparta luchaban en las Guerras del Peloponeso, las ciudades de Licia (excepto Telmessos y Phaselis) se rebelaron contra la Liga de Delos, a la que desde el año 454 a.C. contribuían con barcos y tributos. Atenas no lo aceptó y en el año 429 a.C. envió una expedición contra Licia con el fin de obligarles a unirse de nuevo a la Liga, pero el líder de licio, Gergis de Xanthos derrotó al general ateniense, pasando nuevamente a dominación persa.
Fue durante este período (siglos V y IV a.C.) cuando fueron talladas las primeras tumbas licias en las rocas y su alfabeto tuvo una amplia difusión.
Las luchas dinásticas licias que se produjeron después, con el consiguiente cambio de poder y los intentos de rebelión, no fueron permitidos por el Imperio Persa, y Licia pasó a formar parte de la Satrapía de Caria, convirtiéndose en un territorio ocupado con guarniciones en lugares estratégicos y siéndoles impuesta una cultura helénica.
Alejandro Magno a su llegada en el año 333 a. C, fue bien recibido por los licios, que posiblemente le considerarón un “libertador”; Xanthos le abrió sus puertas voluntariamente y el resto de ciudades licias se sometieron sin violencia, e incluso varias unidades de caballería de Licia se incorporaron al ejército macedono. Tras su muerte pasó a manos de Ptolomeo (rey de Egipto) permaneciendo bajo esta dinástia griega más de cien años: a lo largo de este tiempo el pueblo licio perdió parte de su identidad, produciéndose una profunda helenización de su cultura: la lengua griega sustituyó al licio y en su arte se constata claramente la influencia griega.
En el 197 a.C. Licia fue liberada por Antioco III el Grande, pasando a manos del Imperio Seleúcida. Pocos años después iniciada la guerra entre este Imperio y el Senado Romano, Licia combatió junto a Antioco en la batalla de Magnesia, en el 190 a.C. de la que salió victoriosa Roma, quedando Asia Menor en sus manos. El Senado Romano en el año 167 a. C. garantizó a Licia un gobierno propio.
En el año 88 a.C. Mitridates VI, rey del Ponto, invadió el occidente de Asia Menor y mientras que era recibido como libertador, el pueblo licio fue leal a Roma y se resistió a su conquista. Cuando, cuatro años después, fuera derrotado por Roma, el Senado premió su lealtad reafirmando su independencia y expandiendo su territorio.
Licia fue victima de la lucha por el poder que se libraba en Roma al final de la República. En el año 42 a.C. Bruto recorrió a Asia Menor recaudando dinero y soldados. Licia se negó y fue atacada. Xhantos lucho ferozmente y ante su inferioridad, una vez más eligió el suicidio colectivo antes que la dominación. El ejército romano derrotó a Bruto, y Xhantos fue reconstruida.
Licia prosperó bajo el reinado de Augusto que comenzó en el año 27 a.C. cuando nombró a Marco Agripa administrador de las provincias orientales, comenzando un período benevolente y un gobierno pacífico.
El año 43 d. C, por orden del emperador Claudio, Licia fue anexada a la provincia romana de Pamphylia. Roma deseaba el control total de los suministros procedentes de Licia: madera de sus bosques de pinos y cedros, y trigo. Sin embargo, la Liga Licia continuó funcionando bajo un acuerdo especial del Senado Romano.
A principios del siglo IV, bajo el reinado de Diocleciano, Licia se convirtió en una provincia independiente. Durante los siglos I y II los emperadores Germánico, Vespasiano, Trajano y Adriano visitaron Licia.
A lo largo de estos siglos Lícia prosperó y experimentó un proceso de romanización; aparecieron los usuales monumentos del urbanismo clásico: ágora, calzadas, templos, arco triunfal, ninfeo, teatro..
Licia mantuvo su prosperidad los primeros siglos del Imperio Bizantino; durante ellos el cristianismo se propagó, que trajo importantes cambios sociales y culturales. Muchas de las antiguas ciudades licias se convirtieron en importantes enclaves bizantinos.
A partir del siglo VI una serie de desastres naturales, unos; externos otros propiciaron el declive de Licia. A mediados del siglo VI causó estragos en Anatolia, la conocida como “Peste de Justiniano” que permanecería durante doscientos años. La muerte, la despoblación, el abandono de los campos, el descenso de la agricultura y reducción de las ciudades... A esto hay que unir desde el siglo VII al IX las incursiones árabes –desafiaba la supremacía de la flota bizantina en el mediterráneo oriental– y la piratería que asolaba las ciudades portuarias, cuya población se vio obligada a desplazarse tierra adentro, quedando cortadas las antiguas rutas comerciales.




DATOS ÚTILES

Agua

En las ciudades el agua es limpia, no obstante se recomienda beber siempre agua embotellada.

Corriente eléctrica

  • 220 V. No es necesario adaptador para los enchufes.

Diferencia horaria

  • Una hora más que en la península y dos horas más que en el archipiélago canario.

Moneda

  • La moneda en Turquía es la nueva Lira turca (YTL). Cada Lira se divide en 100 kurus. Hay billetes de 100, 50, 20, 10, 5 y 1 YTL. Monedas por valor de 1 YTL, 50, 25, 10, 5 y 1 kurus. Se puede entrar al país con una cantidad ilimitada de moneda extranjera en efectivo y cheques de viaje.
  • Se puede pagar con Euros en hoteles y grandes centros comerciales, siendo las vueltas en YTL. Las principales tarjetas de crédito son aceptadas en Turquía. En el caso de poseer Visa o Mastercard / Access / Eurocard se podrá retirar dinero en los cajeros automáticos asociados. Al no existir cambio directo en España, recomendamos cambiar todos las TYL a Euros antes de su salida de Turquía.
  • Horario bancario: De domingo a viernes de 09.00 a 12.30 hrs. y de 13.30 a 17.30 hrs. Algunos de ellos permanecen abiertos durante la hora de la comida y tambien los sabados. Hay oficinas de cambio en la mayoia de las ciudades. Los hoteles y algunos establecimientos minoristas cambian dinero pero no es recomendable. Siempre es aconsejable llevar liras turcas para cualquier regateo.
  • Atención: El pago en divisas exime a los turistas del IVA en ciertas compras y servicios.

Ropa

  • Se recomienda ropa ligera, en especial de algodón o tejidos naturales y una rebeca para las noches. Debemos tener en cuenta que el clima en la península de Anatolia es riguroso, en invierno es necesaria ropa de abrigo
  • Siempre hay que llevar calzado cómodo y adecuado para las visitas y excursiones, gorra o sombrero y gafas de sol
  • Si desean bañarse en playas o piscinas es imprescindible bañador.
  • Para entrar en todos los lugares religiones se exige una indumentaria DECOROSA, las señoras deberán llevar pañuelo para cubrir la cabeza y los hombros (si van descubiertos) y pantalón o falda larga, y los caballeros, pantalón largo.

Salud

  • No se exige ninguna vacuna a los ciudadanos españoles.
    Aunque no hay que temer riesgos sanitarios, a veces el calor, el cambio de alimentación e incluso el contraste de temperaturas pueden producir trastornos intestinales, por lo que es conveniente llevar un antidiarreico.
  • Se aconseja llevar consigo los medicamentos que tome habitualmente. De todas formas, las farmacias son numerosas y los medicamentos están controlados por el Ministerio de la Salud.
  • Para más información visita la pagina del Ministerio de Asuntos Exteriores: www.mae.es

Teléfono

  • Para llamar a España desde Turquía:  0034 + código ciudad + número del abonado.

Teléfonos de interés

  • Embajada de España en Ankara
    Abdullah Cevdet Sokak, 8 - 066680 Çankaya.
    Teléfonos: 438 03 92 / 440 17 96 / 440 21 69
    Fax: 439 51 70 / 442 69 91
    E-mail: embesptr@mail.mae.es
  • Consulado de España en Estambul
    Karanfil Araligi Sok. N.º 161. Levent 80620 Istanbul
    Teléfonos: 90 212 438 03 92 / 90 212 440 17 96 / 90 212 440 21 69br /> Fax: 90 212 439 51 70 / 90 212 442 69 91
    E-mail: cgspstambul@mail.mae.es

Trámites fronterizos

  • Todo viajero deberá presentar su pasaporte y el formulario de entrada para que la policía lo selle.
  • Seguridad: En los puntos de entrada y salida, se realizan controles de seguridad. Rogamos sean pacientes durante los controles. Son para la seguridad propia.

Transporte

  • Transporte desde/hasta el aeropuerto de Atatür y el aeropuerto de Sabiha Gökçen
    Existe un servicio de autobuses HAVAS que une el centro de Estambul (Plaza Taksim) con todas las terminales. Los autobuses salen cada media hora desde las 5:00 h. hasta las 23:00 h.
  • Autobuses:  Existe un gran número de compañias que cubren todo el territorio. La mayoria de los autocares hace paradas cada hora, los viajes de largo recorrido (de mas de 10 horas) se inician de noche. Los asientos pueden estar separados por sexos.
  • Ferrocarril, La Red Ferrocarriles Nacionales Turcos cuanta con enlaces entre todas las ciudades.
    La mayor parte del servicio es antiguo salvo el Mavi Tren (Tren Azul) que une Estambul y Ankara.
    El servico de comidas en los ferrocarriles turcos tiene es famoso por su calidad.
  • TAXI: Se pueden parar en la calle o cogerlos en las paradas, también se pueden pedir por teléfono. Todos los taxis tienen taxímetro y están obligados a utilizarlo.



LUGARES

PAMUKKALE

Pamukkale significa en turco “castillo de algodón”, nombre con el que se designa una formación natural de una belleza increíble. Toda una altiplanicie de unos 100 metros de altura respecto al valle fluvial compartimentada en piscinas naturales de travertino de diferentes formas y tamaños a distintos niveles.
El origen de esta maravilla geológica se halla en una fuente termal calcárea que brota al pie del cercano Çal Dagi, en lo que en otro tiempo fue el centro de la ciudad de Hierápolis. Durante siglos el manantial ha vertido sus calientes aguas en la altiplanicie. Estas, a en su desplazamiento se enfrían: el dióxido de carbono de evapora y el carbonato cálcico, que en un principio es una gelatina suave con el tiempo se endurece y se transforma en yeso duro (travertino) que se ha ido depositando a lo largo de toda la meseta, creando piscinas naturales de formas indefinibles y de extraordinaria belleza.
Las propiedades terapéuticas y la apariencia extraña de estos manantiales termales ya se conocían hace miles de años, antes de que los reyes de Pergamo fundaran aquí Hierápolis, en época de Eumenes II (siglo II a. C.).
Estas aguas tienen un efecto curativo sobre las enfermedades del corazón, la arteriosclerosis, la presión arterial, el reumatismo, los ojos, la piel, trastornos nerviosos, problemas circulatorios, enfermedades del aparato digestivo. Tienen un efecto diurético y facilita la expulsión de cálculos renales; propiedades terapéuticas descubiertas en la antigüedad que convirtieron su manantial en un “centro de salud” y propiciaron la aparición de la ciudad de Hierápolis, que en poco tiempo se convirtió en un centro de gran dinamismo, al que acudían, en busca de salud, personas de muy distinta procedencia.
A la belleza de este parque natural de une las magníficas ruinas de la antigua ciudad greco-romana de Hierápolis, restauradas recientemente por una misión arqueológica italiana. Baños termales de Pamukkale, ubicados en la altiplanicie, contienen la antigua piscina sagrada de Hierápolis, cuyas aguas brotan a 35°C.
Las curativas aguas termales de Pamukkale, apreciadas desde la Antigüedad siguen hoy convirtiendo a la zona en uno de los centros turísticos más importantes de Turquía.

SANTUARIO DE APOLO EN DIDYMA (Didym)

En la antigua Grecia abundaban los santuarios donde se podían consultar oráculos que daban consejos sobre la conveniencia de fundar una colonia, comenzar una guerra, realizar un viaje, etc., y aunque el más famoso era el de Delfos, hubo otros, sobre todo el de Didyma, que rivalizó en importancia.
El templo de Apolo, tal como se puede ver hoy en día, se corresponde con el de la época helenística y se contaba entre los más impresionantes de la antigüedad. Aunque en ruinas, sigue siendo impresionante. El origen de un oráculo en este mismo lugar se remontan en el tiempo.
En el segundo milenio antes de Cristo, mucho antes de la llegada de los griegos a Anatolia, ya existía un oráculo en Dídyma, donde junto a un manantial y un pequeño bosque tuvieron lugar ceremonias rituales. Los colonos jonios llegados en el siglo XI a.C. importaron el culto a Apolo, que se impuso rápidamente. El primer Templo de Apolo fue construido en el s. VIII a.C. y en el siglo V a.C. era uno de los principales oráculos del mundo griego. Cada cuatro años el Santuario se convertía en el centro de la Didymeia, un festival musical, de teatro y juegos atléticos en honor a Apolo, reuniendo a los habitantes de todas las ciudades jonias. Los peregrinos eran sometidos a un rígido ritual, tenían que purificarse en el agua del pozo sagrado y pagar un impuesto; después se sacrificaba un animal en el altar circular, antes de comenzar el verdadero rito de consulta. Más tarde, un sacerdote sometía a las preguntas a una profetisa, tras haber ayunado varios días y purificado con el agua del pozo. Los mensajes inspirados por Apolo eran traducidos a un lenguaje comprensible y los sacerdotes los entregaban a los peregrinos.
La rebelión de las ciudades jónias afectó gravemente al Santuario de Didyma. Controlada la revuelta, el rey persa Dario, en el año 494 a. C. destruyó su templo y saqueó sus inmensos tesoros, entre ellos la estatua sagrada de Apolo que fue llevada a Ecbatana. A pesar de ello el oráculo siguió activo, hasta que Alejandro Magno (en el siglo IV a.C.) en su expansión y conquista del Imperio Persa, llegó a Didyma, ordenó la edificación de un nuevo templo y se propuso restituir la sagrada estatua de Apolo, conseguido a principios del siglo II a.C. Los colosales trabajos del Santuario continuaron durante siglos bajo el poder de los Seléucidas.
Los romanos contribuyendo a su edificación durante 500 años, pero el templo nunca llegó a completarse y el Edicto de Teodosio, en el 385, prohibiendo toda práctica religiosa pagana, puso fin al Oráculo. Con la llegada del cristianismo, las obras se interrumpieron definitivamente y se erigió una basílica en el interior del ádyton que tuvo poco continuidad. Los terremotos y la utilización de sus ricos materiales dejaron una profunda huella, sin embargo sus colosales ruinas aún siguen siendo impresionantes.

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