Viajes a Grecia

Viajar a Grecia es algo más que viajar a la cuna de la cultura clásica, es conocer la península Balcánica con sus paisajes montañosos (su majestuoso monte Olimpo, morada de dioses, que domina imponente la inmensa llanura de Tesalia), su litoral recortado con profundos golfos y sus numerosos archipiélagos e islas: la bellísima Santorini en las Cicladas; Rodas, Patmos y Kos en el Dodecaneso; la legendaria isla de Creta, morada del Minotauro; ....
Viajar a Grecia es visitar sitios arqueológicos cargados de mitos y leyendas que evocan su historia milenaria: el magnífico Partenón, obra cumbre de la Acrópolis de Atenas, una de las maravillas del mundo antiguo; la ciudad-palacio de Knossos en la Creta minoica; Micenas y Tirinto en el Peloponeso, impresionantes testimonios de la arquitectura ciclópea de las ciudades fortificadas aqueas.
Viajar a Grecia es descubrir su riquísimo patrimonio bizantino a través de pequeñas iglesias y de impresionantes monasterios suspendidos en gigantescas rocas y recorrer las imponentes fortificaciones que venecianos y caballeros cruzados construyeron para defender a la Cristiandad y sus rutas comerciales del Imperio Otomano.

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Datos del País




CIUDADES MINOICAS

Agia Triada

La villa minoica de Hagia Triada, probablemente residencia de verano del soberano de Festos, data de 1600 a. C y fue destruida hacia 1450 a.C. Su planta tiene forma de “L” invertida. El lado mayor acogía las estancias destinadas a las actividades administrativas y estaba dominado por una gran plaza con una serie de almacenes con galería anterior por un lado y con humildes viviendas por el otro. Esta zona sufrió grandes modificaciones con reconstrucciones micénica, a finales del periodo minoico tardío (1200 – 1109 a.C).
Un sencillo edificio rectangular, cuyos imponentes muros se pueden observan aún, construido sobre las ruinas de los almacenes, constituye el ejemplo más antiguo conocido de mégaron -característico de la Grecia micénica continental-.; el otro brazo acoge las estancias del palacio propiamente dicho. Junto a la villa minoica se halla la capilla bizantina de Agios Georgios Gálatas, obra del siglo XIV, de sencilla planta pero decorada con hermosos frescos.

Festos (Faistos)

La ciudad de Festos, próspera y poderosa desde el II milenio a. C. fue construida en un lugar privilegiado en la cima de una colina dominando el fértil valle del Messará, articulado en varios niveles conectados por escaleras y pasajes. El palacio tenía la típica estructura minoica: un patio central en torno al cual se disponían los almacenes, talleres de artesanos y los apartamentos privados. El lugar estuvo habitado desde el Neolítico. Las excavaciones arqueológicas han descubierto edificios de distintas épocas. Los más antiguos pertenecen al Minoico Antiguo (3000 a. C).
Durante el Minoico Medio (entre 2000 y 1900 a. C.) se construyó un primer palacio que fue derruido hacia 1700 a. C. por el catastrófico terremoto que asoló toda la isla. A finales de este período (1600 a. C.) se erigió un nuevo palacio mayor que el anterior que incorporó ciertos elementos del primitivo. Nuevamente un seísmo lo destruyó hacia 1450 a. C. Las ruinas de este palacio son las más importantes y mejor conservadas. Siglos más tarde los dorios fundaron en ella una ciudad-estado, probablemente en el siglo VIII a. C. que fue destruida en el siglo II a. C. durante una guerra contra la ciudad de Gortina.

Gournia

Sobre una colina rocosa frente al mar, dominando el golfo de Mirabello se ubicó Gournia. La ciudad de unos 40.000 m2. creció, al parecer, en torno al Palacio ubicado en la cima, cuyo Gran Patio se convirtió en centro del palacio y de la ciudad, del que salen, de forma radial, calles enlosadas que descienden por las laderas. La ciudad creció alrededor del palacio con casas de planta cuadrada de unos 5 m de lado, de varios pisos, construidas en bloques. Las casas, casi todas más bien modestas, eran de caliza hasta una cierta altura y se completaban con ladrillo crudo. Los bloques de casas están divididos en seis grupos por dos calles principales y numerosas callejuelas enlosadas o en escaleras. Es precisamente el aspecto doméstico de las construcciones, que dan testimonio de la vida cotidiana minoica, el que confiere gran interés al yacimiento. Las excavaciones realizadas entre 1901 y 1904 bajo la dirección de Harriet Boyd-Hawes, revelaron que el lugar había sido ocupado desde principios del III milenio a. C., pero las ruinas que se pueden visitar datan del período de apogeo de la ciudad, que tuvo lugar hacia finales del Minoico Medio (1600 – 1550 a. C.). La ciudad, próspera, gracias a la agricultura, la ganadería y la artesanía subsistió hasta 1450 a. C, fecha en que, al parecer, fue derruida por un terremoto. Se supone que Gournia pudo haber sido colonizada nuevamente entre 1300 y 1200 a. C., pero sus habitantes se limitaron a ocupar las ruinas de la ciudad minoica. Gournia no sobrevivió a la Edad de Bronce y poco a poco fue cayendo en el olvido.

Gortina

Sobre los restos minoicos de Gortys los dorios fundaron en el 500 a. C. la ciudad-estado de Gortina, pero el periodo de mayor esplendor coincide con la dominación romana. En el año 67 a. C. fue elegida capital de la provincia Cirenaica (que comprendía la Isla de Creta, parte de Egipto y de África septentrional), llegando a tener una población de 30.000 personas. Tras la llegada de San Pablo en el año 59 y el nombramiento de Tito como obispo, se convirtió en centro propagandístico del cristianismo. La ciudad mantuvo su prestigio e importancia durante la época bizantina, en el año 824 tras ser saqueada y destruida por los musulmanes la ciudad quedó sumida en el olvido.

Knossos

La ciudad-palacio de Knossos se construyó alrededor de 1900 a. C. Un violento terremoto la destruyó en 1700 a.C. y sobre él se edificó un segundo palacio siguiendo un diseño más amplio y sofisticado -cuyos restos podemos admirar hoy-. Hacia 1450 a. C. nuevamente el palacio quedó destruido, probablemente por la erupción del volcán Tera. La ciudad-palacio de Knossos (como todos los palacios cretenses) carecía de murallas exteriores. Contaba con cuatro propileos o pórticos de entrada, correspondientes a los cuatro puntos cardinales. El conjunto estaba pintado en negro, rojo y blanco. Su planta nada tiene de laberíntica ni de caótica, se trata por el contrario de una configuración urbana lógica y racional. Un inmenso patio central servía de punto de referencia a toda la distribución constructiva y a la actividad económica, administrativa y palatina. Todo se articula a su alrededor: almacenes, talleres, zonas residenciales, administrativas…
En alzado se advierte el empleo de mampostería con sillares regulares y madera de ciprés y de olivo. El sistema constructivo era arquitrabado, utilizando como soporte la típica columna cretense. Pudo llegar a alcanzar cinco pisos de altura. En su interior una brillante decoración pictórica realizada al fresco, llena de color y vida dan testimonio, junto con sus patios de luces, el sistema de alcantarillado, etc. del lujoso modo de vivir y del grado de sofisticación que llegó a alcanzar la civilización minoica.

Lató

Su fundación se remonta, al parecer, a la época de las invasiones dorias (s. VII a. C.). Fue una de las principales ciudades-estado de Creta. Alcanzó su esplendor bajo los períodos clásico y helenístico. Estratégicamente construida sobre dos colinas, disfrutaba de una fortificación natural, además su ubicación le permitía controlar el centro de la isla y la bahía de Mirabello. Por su tamaño y a la luz de los descubrimientos realizados, debió de tratarse de una ciudad floreciente, fortificada con murallas y torres defensivas, con un gran teatro, amplio ágora, dos acrópolis y un templo dedicado a Apolo, una zona teatral de gradas heredera de las antiguas estructuras minoicas. Debido a la fuerte pendiente, la ciudad tenía sólidos muros de contención reforzados por torres; detrás de estos, dispuestas en terrazas se extendían las casas, construidas en terrazas. Su nombre “Lató” parece ser que su proviene de la diosa Leto, que tras su unión con Zeus engendró a Artemisa y Apolo, aunque la diosa principal de la ciudades fue Llitia, quien aparece representada en varias monedas.

Malia

Ubicado en la costa norte cretense, en el centro del golfo de Malia, se halla la imponente ciudad-palacio de Malia, dotada de puerto que llegó a ocupar una extensión de 7.500 m2. Sufrió los mismos avatares de destrucción y reconstrucción que Faistos y Knossos, pero no se volvió a ocupar después de la conquista micénica de la ciudad. El primer palacio se remonta a inicios del Minoico Medio (hacia 2000 – 1800 a. C.), y fue destruido por un violento terremoto que sacudió toda la isla. Sobre él se construyó un segundo palacio, hacia el 1650 a. C. respetando la planta original, -cuyos restos podemos admirar hoy-, destruido alrededor del año 1450 a.C. Siguiendo el esquema tradicional de los palacios minoicas, la ciudad-palacio de Malia carecía de muros defensivos y el palacio se articula alrededor de un gran patio central.

Tylissos

Trabajos arqueológicos llevados a cabo a principios del siglo XX sacaron a la luz los restos de algunas viviendas modestas del periodo Minoico Antiguo (2800 – 2200/2000 a. C.) y tres lujosas villas, en un pueblo al Oeste de Heraklion. Las tres amplias residencia, construidas a los pies del Monte Ida son contemporáneas de los Segundo Palacios y vivieron su mayor esplendor entre 1800 – 1450 a.C., fecha en que fueron destruidas y más tarde reconstruidas. En época griega la ciudad fue aliada de Knossos y probablemente sus habitantes fueran una especie de vasallos, hasta el punto de que en el 450 a. C. se estipuló un tratado político entre las dos ciudades, con la mediación de Argos, la potente ciudad del Peloponeso como garante.




CRETA

La Isla del Minotauro

Creta, lugar de belleza única y enorme variedad de paisajes, es la isla más grande de Grecia y la quinta del Mediterráneo. Se encuentra en el extremo sur de Grecia y constituye un puente entre Europa y áfrica.
De acuerdo con la tradición, Zeus, el dios de dioses del Olimpo, nació en Creta. Hijo de Zeus y de Europa fue Minos, el rnitico rey de la isla cuyo nombre lleva la civilización más antigua de Europa, la minoica. En el palacio de Minos, el famoso Laberinto construido por el arquitecto Dédalo, vivió el Minotauro, un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro. Al Minotauro está vinculado Teseo, quien logró matarlo con ayuda de Ariadna, hija de Minos. De esta manera liberó a los atenienses del tributo de sangre (siete jóvenes y siete vírgenes - alimento del Minotaurol con el que estaban obligados a pagar a Minos. Estos mitos revelan el esplendor que habla alcanzado Creta en los tiempos prehistóricos, lo cual ha sido sólidamente ratificado por la investigación arqueológica.Creta fue colonizada en el periodo neolítico, pero la Edad del Bronce en el periodo de su mayor esplendor. Los arqueólogos dividen la historia de Creta en cuatro etapas según la fundación y destrucción de los palacios minoicos.
Durante el Periodo prepalacial (2600-2000 a.C.) la isla evitó el aislamiento del periodo neolítico y alcanzó un importante desarrollo en todos los aspectos, adelantándose asi al desarrollo de los siguientes siglos. En esa época los rnínoicos utilizaban la escritura jeroglífica,
En el periodo protopalacial (2000-1700 a.C.] se fundaron los primeros palacios minoicos de Cnosos, Festos, Malia y Zakros. Se trata de conjuntos que se manifiestan como lugares de concentración de toda la riqueza de las colonias. En ese mismo periodo se desarrollaron las llamadas simas sagradas, para cubrir las necesidades de culto de los habitantes. Los hallazgos encontrados en estas excavaciones impresionan por la riqueza y la habilidad artística en su fabricación.
En el 1700 a. C, un fuerte terremoto devastó la isla, pero en el periodo neopala-cial (1700-1450 a.C.) se construyeron nuevos e igualmente grandiosos palacios en Cnosos, Festos, Malia, Zakros y en Kudonía (Hania). Los lujosos conjuntos reales contienen habitaciones con frescos, lugares sagrados, «estanques de limpieza» para las ceremonias y las abluciones, construcciones teatrales para seguir y ejecutar los rituales, numerosas bodegas y talleres, archivos, baños, patios pavimentados con losas, propileos monumentales, pasillos etc. El palacio de Cnosos, en su mayor parte restaurado, ofrece una imagen clara de la arquitectura minoica y ocupa una extensión de 22.000 m2. En el mismo periodo se contruyeron también interesantes villas o casas palaciales que fueron descubiertas en Zakro Alto, en Niro Hani, en Amnisó, en Tílisos, Arhanes y en Agia Triada, etc.. Una imagen clara del periodo neopa-lacial se puede obtener a través de los descubrimientos realizados por las excavaciones en Zakros, Paleokastro, Petra Sitia, Gourniá, y en la islita Psira. Creta, llegó a su máximo esplendor en el periodo neopalacial y dominó en todo el Egeo (dominio marítimo minoico). Este desarrollo está ilustrado a través del arte minoico que se expone en el Museo de Iraklio (uno de los más ricos de Grecia), en el Museo de Hania, de Rethimno, Arhanon, Agios Nikolaos, lerápetra y Sitia. El arte minoico se caracteriza por el dominio de elementos tomados de la naturaleza, libertad en el uso de los colores y presencia en las escenas pintadas de la vida cotidiana y religiosa. Los frescos de los palacios y villas son muestras excepcionales de las búsquedas estéticas de la época. Durante el periodo neopalacial.en Minos se utilizaba la escritura lineal A que todavía no ha sido descifrada en nuestros días.
Alrededor del año 1450 a. C., la mayoría de los palacios minoicos fueron destruidos por alguna razón desconocida y en el periodo 1400-1375 a.C., un incendio también destruyó el Palacio de Cnosos. Durante el siguiente periodo llamado postpalacial (1400-1100 a.C.) los micénicos de la Grecia continental dominaron Creta, pero en buena medida asimilaron la civilización minoica.
En el periodo geométrico se organizaron las ciudades-Estado dóricas de Creta (Áptera, Elefterna, Cortina, Festos, Cnosos, Driros, Lato, llanos, Sitia etc.) siguiendo las reglas del régimen espartano. En el 69a. C., fue ocupada por los romanos, tras lo cual siguió un periodo de paz y prosperidad. El emperador Adriano, en el siglo II d. C., la favoreció especialmente y adornó sus ciudades con espléndidos edificios. En el 824 d. C, los sarracenos la conquistaron al imperio bizantino, pero Nicéforo Focas la liberó en el 961 d. C. Después de 1204 fue vendida a los venecianos y en 1669 fue ocupada por los turcos. En 1898 se proclamó independiente y en 1913 se unió a Grecia. Durante la segunda Guerra Mundial la isla se hizo famosa por la Batalla de Creta y por su heroica resistencia.
Actualmente, Creta es una de las islas de Grecia con mayor atractivo turístico, lo cual se debe no solamente a su rico pasado histórico, sino también a su belleza natural, a las peculiaridades de su vida cotidiana y a las costumbres de sus habitantes. Además de las importantes zonas arqueológicas y los museos, el visitante puede disfrutar de lugares de una belleza natural única (Farangui Cañón de Samaría, Francocástelo, Psilorilis, Kourtalitiko Farangui, Préveli, Dikti, Mátala, Finikodasos, Meseta de Lasithi}, visitar no sólo los pueblos de la montaña, sino también los de las costas, las grutas famosas de Creta (Falásarna, Gerani, Melidoni, Andró del Ida, Zonianá, Trápeza, Andró del Díkiis], los históricos monasterios (Tzangarolon, Gonia, Préveli, Arkadi, Panagia Kerá.Toplou) y las grandes ciudades [Hania, Iraklio, Agios Nikolaos. Sitia) que ofrecen numerosos lugares de interés y una imagen del trayecto histórico de la isla.
En Creta, por supuesto, no faltan las playas hermosas, el mar azul, los lugares apartados que se unen armoniosamente a la moderna Infraestructura turística de la isla.

Chania

La segunda ciudad más importante de Creta y su antigua capital, se halla situada en la costa NO de la isla, a los pies de las Montañas Blancas. Su origen se halla en la colina Kastelli, donde se han encontrado restos de la antigua ciudad minoica de Kydonia, destruida en 1450 a. C. Reapareció siglos más tarde. Durante la Grecia Clásica fue una ciudad-estado floreciente y continuó prosperando bajo romanos y bizantinos. Bajo la ocupación árabe la ciudad vivió un periodo de decadencia. A mediados del siglo XIII pasó a poder de la Serenísima República de Venecia, cambiando su nombre a La Canea. Tras un breve paréntesis en poder genovés (1266 – 1290) fue reconquistada por los venecianos (1290 – 1645). La Canea volvió a florecer convirtiéndose en la “Venecia del Este”. Los venecianos emplearon mucho tiempo, esfuerzo y dinero en fortificaciones para proteger la ciudad de piratas y turcos, sin embargo en 1645, la flota turca, tras un asedio de 55 días, tomó por asalto la ciudad. La ocupación turca duró hasta 1898.
Museo Arqueológico. Fundado en 1963, se encuentra ubicado en la bella Iglesia veneciana de Agios Franquistos (San Francisco), obra del siglo XIV. La mayor de las veintitrés iglesias erigidas por los venecianos. El templo fue convertido en mezquita por Yusuf Pachá, que le añadió un alminar cuya base se puede admirar en el jardín. Custodia importantes hallazgos de los principales centro minoicos y micénicos del oeste de la isla. Los objetos expuestos: ídolos, estatuas, inscripciones, armas, cerámicas, sellos, monedas, joyas datan cronológicamente desde el neolítico hasta la época romana. Destacan las piezas procedentes de la civilización minoica, sobre todo la tablilla con escritura Lineal B hallada en las excavaciones de Kydonia, sarcófagos minoicos, y de la época romana, espléndidos mosaicos que adornaban la ciudad de Kydonia y vidrios procedentes de un taller localizado en Tara.

Rethymnon

Su historia se remonta la periodo minoico tardío. Durante los siglos IV y III a. C. “Rithymna” fue una ciudad-estado de cierta relevancia que llegó a acuñar su propia moneda. Su importancia decreció durante la época romana y bizantina. Será bajo el dominio veneciano (de 1210 a 1645) cuando la ciudad prosperó, convirtiéndose en la tercera ciudad de la isla. Durante este periodo, conocido como “Renacimiento cretense” la ciudad, debido a la gran actividad de su puerto, se enriqueció, y atrajo a eruditos, escritores e importantes artistas, convirtiéndose en “la Nueva Atenas”. Codiciada por piratas y turcos, sufrio a lo largo del siglo XVI sucesivos saqueos (Barbarroja en 1538, Oulouch Ali en 1567, turcos en 1571) por lo que los venecianos decidieron fortificarla. Rodearon la ciudad con un bastión amurallado y construyeron un enorme fuerte. Pese a todo, los turcos otomanos la conquistaron en 1646, permaneciendo bajo su poder hasta 1897, cuando la isla cayó bajo dominio ruso, tras la ocupación llevada a cabo por las grandes potencias.

La Fortaleza construida por la Serenísima República de Venecia después de la batalla de Lepanto (1571) para defender la ciudad de los ataque de piratas y turcos. Por sus dimensiones se puede decir que es una de las fortificaciones más impresionantes de todas las realizadas por los venecianos en Creta. Estructurada alrededor de un patio interior, que seguramente sirviera como patio de armas, se instalaron en su interior: la sede del gobernador veneciano, los cuarteles, los almacenes y los depósitos de municiones. Pese a todo cuando en 1645 los ejércitos otomanos atacaron Rethymnon por mar y por tierra, las tropas venecianas no lograron contener la ofensiva y tuvieron que replegarse en el interior de la fortaleza, donde se unieron a la guarnición los habitantes de la ciudad (más de 8.500 personas) y tras un asedio de 23 días la fortaleza se rindió a los turcos. De aquella grandeza hoy sólo quedan las imponentes murallas, las cisternas y la iglesia de Hagios Nikolaos, que fue transformada en mezquita, la pequeña iglesia de Hagia Ekatherini (en su origen una cisterna) y la iglesia de Agii Theodori.




DATOS ÚTILES




DIOSES

Los dioses griegos

Dado que los griegos personalizaban todos los fenómenos naturales y todos los conceptos abstractos, la mitología griega es especialmente rica en dioses y demones. Por encima de todas las divinidades, el pueblo honraba a los doce dioses del Olimpo, para los cuales se había establecido un culto colectivo, mas allá del culto particular que se daba a cada uno por separado.
La lista de los doce dioses varía de un lugar a otro. Su forma mas conocida esta constituida por: Zeus, Hera, Atenea, Poseidón, Deméter, Apolo, Artemisa, Hermes, Ares, Afrodita, Hefestos y Hestía. En algunas regiones, el lugar de Hestía, la respetable diosa que protegía el hogar lo ocupaba Dionisio.
En el reparto del Mundo que se realizó por sorteo entre los tres hijos de Cronos, Zeus fue reconocido como señor del cielo, Poseidón como señor de las aguas y Hades del mundo subterráneo (el Tártaro).
Morada de los doce dioses era el siempre despejado Olimpo, bañado por la eterna luz. Allí tenían sus palacios, allí pasaban el tiempo danzando, alimentándose de ambrosia y tomando néctar.
De gran belleza personal, los Inmortales vivían “a imagen y semejanza” de los mortales. Se enamoraban, tenían celos, se peleaban y ofendían a la menor oportunidad. Al contrario, sin embargo, que los hombres, no solo estaban exentos de la muerte, sino también de cualquier otra restricción moral o material. Disfrutaban de la vida y transgredían la ley sin el temor de que algún día llegara la hora de pagarlo. Su único compromiso, el juramento en las aguas del Éstige, el río sagrado del mundo subterráneo. El agua era llevada al Olimpo por la veloz Iris en una copa de plata. Si el dios que juraba sobre ella violaba su juramento, era privado de la respiración durante todo el año, sin poder tocar ni el néctar ni la ambrosía. A continuación permanecía nueve años lejos de los demás dioses y solo al décimo era aceptado de nuevo en los palacios del Olimpo.
A pesar del negligente carácter de los dioses, los hombres los respetaban profundamente y los sentían muy cerca de ellos en todas las facetas de su vida. Creían además en su justicia. En casos muy serios, como las diferencias entre los Inmortales o los delitos muy graves, únicamente los doce dioses podían emitir juicio.
Los grandes dioses del Olimpo estaban franqueados por toda una hueste de divinidades menores: semidioses de la tierra, del mar, del cielo y del mundo subterráneo, que también recibían su parte en las honras e influían en la vida de los hombres, para bien o para mal.

ZEUS, padre de los dioses y de los hombres

Entre todos los dioses, el primero era el imponente, el magnífico Zeus. Desde su palacio en el Olimpo gobernaba el mundo e imponía su deseo a dioses y mortales. Dios del cielo, por excelencia, como lo demuestran muchos de sus sobrenombres, Zeus era responsable de los fenómenos atmosféricos. Él enviaba a la tierra la lluvia, el granizo, la nieve, el rayo y el relámpago, que unas veces eran buenos presagios y otras no. Sus símbolos, el rayo y el águila, la única ave que vuela en el cielo a tanta altura y que, cuando quiere atrapar a su victima, se abate con la velocidad del rayo.
Zeus era invocado por los hombres en multitud de ocasiones. Como Zeus Herceo (hercos = cercado) protegía la casa y su recinto. El cabeza de familia ofrecía los sacrificios en su altar, que estaba situado en el patio. Pero también se encontraban bajo su protección los extranjeros, los pobres y los fugitivos, por lo que también era llamado Zeus Xenio, Icesio y Fixio. Era igualmente admirable la justicia de Zeus. A él recurrían los dioses cuando tenían alguna diferencia entre sí, y los hombres a él le suplicaban que se ocupara de sus derechos. Y Zeus, con su infalible juicio, solventaba todas las diferencias sin contrariar a ninguna de las partes.
Parece que la vida familiar de Zeus fue bastante turbulenta. Algunos dicen que su primera mujer fue Ctonie, a la que él llamo Gea, y que gracias a la cual hizo entonces el mundo. Después se dice que se unió con una de las hijas del Océano, Metis, cuya mente poseía toda la sabiduría de los dioses y los hombres. Cuando Zeus oyó que Metis daría a luz a una niña y después un niño que lo destronaría la devoró. Sin embargo, Metis estaba ya encinta de Atenea, quien nueve meses mas tarde, surgió, completamente armada, de la cabeza de su padre. Otra tradición sostiene que su primera mujer fue la oceánide Dione, que le dio una hija, Afrodita. No obstante, como legitima y permanente esposa de Zeus era considerada su hermana Hera. Hijos suyos fueron Ares, Hefestos, Hebe, e Ilitía, que protegía a las mujeres en el parto. La vida de la divina pareja se parecía a la de una patriarcal familia mortal.
Las aventuras amorosas de Zeus son ciertamente innumerables, amó a muchas diosas con las cuales tuvo importantes hijos como Artemisa y Apolo de Leto y Hermes de Maya. Con Mnemósine, hija de Urano y de Gea, Zeus se acostó durante nueve noches consecutivas. Cuando llego su hora, Mnemósine dio a luz a las nueve Musas, protectoras de las letras y de las artes. En las fiestas que se celebraban en el Olimpo, las Musas acompañaban con su voz la citara de Apolo. La danza era dirigida por las tres Cárites (Gracias), Eufrósine, Talía y Aglaya, hijas estas también de Zeus y de la oceánide Eurínome.
Del amor de Zeus con la titánide Temis, diosa de la justicia, nacieron las tres Moiras: Cloto, la que hila el hilo de la vida de cada ser humano. Láquesis, la que determina la suerte de cada uno, y Átropo, la que corta el hilo de la vida. Hermanas suyas eran las tres Horas: Eunomía, Dike y Eirene, bondadosas divinidades que abrían y cerraban las puertas del cielo. Ya que hacían que corriera e tiempo, ellas eran las que traían a los hombres el fruto de su trabajo. Innumerables fueron también las mortales que despertaron el deseo del rey de los dioses. Entre ellas estaban Alcmena que le dio como hijo a Heracles. Dánae madre de Perseo, y Egina madre de Éaco. La desmesurada actividad reproductiva de Zeus tiene una explicación racional. Los señores de la época arcaica sostenían que descendían de Zeus, razón por la cual se aseguraban de tener en la raíz de su árbol genealógico una mortal de noble cuna que, con su belleza, había enamorado al dios y la había hecho suya. Ésta era la razón real por la que se decía que había tenido tantas amantes mortales. Para acercarse a las jóvenes que deseaba, Zeus utilizaba diferentes artimañas. En el caso de Europa, la bellísima hija de Agenor, rey de Fenicia, se trasformo en toro y apareció en la pradera en la que la princesa jugaba con sus amigas. Ésta, nada mas verlo, quedó deslumbrada por su belleza y se subió a su lomo, momento en el que el toro hecho a correr, cruzó el mar y llego a Creta, donde se unió con ella. Europa le daría a Zeus tres hijos excepcionales: Minos, Sarpedón y Radamantis, y su nombre a todo un continente




ISLAS CíCLADAS

Archipiélago de las Cícladas

Las Cícladas son un conjunto de islas pertenecientes al Egeo constituidas por las cimas de la sumergida éguida. Son dos series paralelas de islas (Andros, Tinos, Míkonos, Délos, Rinía, y Kea, Kithnos, Sérifos, Sifnos) en cuyo centro se encuentran Siros y Paros, y una tercera serie que cierra el conjunto hacia el sur (Naxos, Paros y Antiparos). Administrativamente también pertenecen a las Cícladas, Milos, Folégandros, Kímolos, Skinos, los, Amorgós, Anafi, Tera (Santorini) y Makrónisos. El nombre Cícladas proviene de la Antigüedad, debido al hecho de que todas estas islas forman un circulo alrededor de Délos, la isla sagrada de los antiguos griegos. Se trata de islas montañosas y áridas que, sin embargo, presentan una arquitectura única en el mundo que se graba en la memoria de los turistas y da forma a la imagen que conservan de Grecia. Las casitas blanquísimas con sus patios y balcones, las callejuelas estrechas con sus losas pintadas, las colinas secas que descienden hasta las playas de arena, el mar tranquilo y el sol del verano constituyen un sueño para todos los viajeros del mundo.
Debido a su localización geográfica, las Cícladas son un puente entre Oriente y Occidente y tuvieron un papel importante en el desarrollo de la historia de Grecia. Se han encontrado huellas de presencia humana en el Neolítico, en Kea, Naxos y Antíparos, mientras que de la primera Edad del 6ronce,se ha encontrado restos de una notable civilización hoy conocida como la civilización cicládica (tercer milenio a. C.). Los datos sobre la civilización cicládica se desprenden de los hallazgos encontrados en las numerosas excavaciones. Los habitantes de las islas se ocupaban de la agricultura, la ganadería, los olivos y el comercio de productos valiosos en la época: obsidiana (Milos), cobre (Sérifos y Sífnos), mármol (Paros y Naxos). La civilización cicládica alcanzó especial desarrollo en las artes plásticas, la cerámica y la metaluria. Los ídolos de mármol son las muestras más representativas del arte cicládico y se encuentran en la mayoría de los museos griegos, pero también en numerosos museos del extranjero.
Representan principalmente figuras femeninas de pie (a veces también sentadas) que impresionan por el grado de abstracción, la severidad y la economía de los medios artísticos puestos en juego. Un desarrollo semejante se dio durante la Edad del Bronce, pero ya era visible en todos sus aspectos la influencia del arte minoico de Creta, que había logrado dominar en el Egeo. La colonia más importante del periodo helenístico posterior se descubrió en el cabo de Tera (Santorini). Durante el periodo histórico la mayoría de las islas Cícladas fueron colonizadas por los jonios aunque algunas de ellas fueron colonias dóricas (Tera, Milos). Hacia finales del siglo IX, Délos, la isla donde nació Apolo, adquirió un santuario con funciones de culto organizado, consagrado al dios, convirtiéndose en un centro religioso de toda Grecia. El desarrollo del comercio y de la navegación en los tiempos arcaicos, pero también los consecuentes contactos con Oriente, dieron impulso a la civilización cicládica. En el siglo VII y principalmente en el siglo VI a.C. el arte cicládico alcanzó un desarrollo notable bajo la influencia jónica.
A principios del siglo V las Cícladas son sometidas por los persas y liberadas después del año 480 a.C. para pasar a formar parte de la Liga de Atenas. Tras el final de la guerra del Peloponeso, recibieron la influencia de Esparta y volvieron a los atenienses en el 375 a.C. En el 353 a. C., fueran ocupadas durante un breve periodo por el tebano Epaminondas y en el 338 3. C., cayeron en poder de los macedonios. Durante el periodo romano sufrieron muchos daños y en la época de Bizancio padecieron las incursiones de eslavos y sarracenos. Después de 1204 fueron conquistadas por los francos, venecianos y turcos.
En la actualidad las islas Cícladas, a pesar de su aspecto homogéneo, conservan cada una su fisonomía y ofrecen a los visitantes lugares verdaderamente únicos.
En Kea o Tziá vále la pena visitarlas ruinas del poblado petiistórico de Agia Irini. Kithnos es adecuada para unas vacaciones tranquilas, al igual que Sérifos, en cuya capital destacan las ruinas; del castillo veneciano. En Sifnos impresiona la capital (Apolonia) construida en forma de anfiteatro, sui numerosos monasterios y sus pueblos pintorescos.
La volcánica Milos, rica hasta hoy en minas, fue desde época prehistórica lugar excepcional de exportación de obsidiana a Grecia. Pequeños paraísos olvidados son Kímolos, Folégrandos y Síkinos, mientras que los presenta hoy un gran desarrollo turístico.
Thera (Santorlni) ofrece un espectáculo sin igual, ya que surge como una escarpada roca rodeada por los islotes volcánicos de Thirasia, Aspronisi, Nea Kameni y Palia Kameni. La capital Firál, construida en alto sobre las rocas grises, es uno de los lugares más cosmopolitas del Mediterráneo, Especial interés presenta la arquitectura tradicional de la población Oia, al norte de la isla. Al sur se encuentran los restos del poblado prehistórico de Akrotiri. Se trata del poblado prehistórico mejor conservado del Mediterráneo. Esto se debe a la erupción del volcán de Thera del 1500 a. C., que cubrió el lugar con una espesa capa de ceniza volcánica, manteniéndolo intacto a través de los siglos.
Muy cerca de Santorini está la pequeña pero idílica Anafi, y más al norte se encuentra Arnorgos, una de las más características islas cicládicas. En Amorgos llama la atención el castillo veneciano de la capital y el monasterio de Hozoviotissa, esculpido en la roca.
Naxos es la mayor y más fértil de las islas Cícladas. De un rico pasado histórico, ha conservado hasta hoy destacados monumentos de la Antigüedad. El monumento más importante es el inmenso pórtico del templo jónico de Apolo en Palatia (530 a.C), mientras que especialmente pintoresca eí la zona del casti lio veneciano de la ciudad. En Naxos se conservan en muy buen estado numerosos templos bizantinos ornamentados con excelentes frescos.
Un interés arqueológico similar tiene Paros. En la capital (Pankiá) se encontraron los restos de un poblado de época cicládica, en el lugar de la antigua acrópolis. Especial interés presenta también el castillo medieval de Parikiá, construido con materiales anti¬guos, así como el templo de Katapolianí. Muy cerca de Paros está Antiparos, con la cual estuvo unida durante la época prehistórica. En la islita de Sdliankos, entre las dos islas anteriores, ha salido a la luz los restos de un importante poblado neolítico.
Míkonos, una típica isla Cicládica, presenta un excepcional movimiento turístico. La capital, coronada por pintorescos molinos de viento, tiene un aspecto cosmopolita. En el extremo de su puerto se encuentra la iglesia de Paraportianí, la más importante de las alrededor de 400 que engalanan la isla. Pequeñas embarcaciones trasladan a los visitantes de Mikonos a la hoy deshabitada Délos, en la cual se conservan los restos del santuario de Apolo en un extenso lugar arqueológico. En la isla hay un museo arqueológico con los hallazgos muebles de la zona.
La pintoresca Siros es capital de la provincia de la Cícladas. Ermoupoli, capital de la isla, construida en forma de anfiteatro sobre dos colinas, llama la atención por sus edificios neoclásicos, recuerdo de la época en que fue un floreciente centro naviero e industrial.
Tinos es famosa por la iglesia de la Panagia Evangelistria (Megalohari), fundada en 1823 para dar cobijo a la imagen milagrosa de la Virgen, y constituye hoy un lugar de peregrinación popular. Los habitantes de Tinos son conocidos por su destreza en la técnica del mármol, y un llamativo espectáulo son los célebres palomares, repartidos por toda la isla.
Andros se llamó antiguamente Hidrousa, en virtud de sus fuentes termales. La capital está construida en el lugar de la ciudad medieval y conserva restos de un castillo veneciano. Los hallazgos se exponen en el ultramoderno Museo Arqueológico de la capital. Especial interés presenta asimismo el Museo de Arte Moderno, que en verano acoge exposiciones temporales.

KEA

Habitada desde el Neolítico, tomó su nombre del héroe mitológico Ceo. En la Antigüedad se establecieron en ella colonias de jonios, que levantaron cuatro ciudades independientes: Ilulis, Karzea, Piessa y Korissia que tuvieron gran desarrollo. Más tarde Kea formó parte de la Liga Ateniense y participó en las Guerras Médicas. Su decadencia se inicia con la caída de Roma. Durante las Cruzadas fue cedida por el Imperio Bizantino a Venecia. En el año 1537 fue saqueada por Barbarroja y posteriormente conquistada por los turcos. En 1781 estableció en ella su cuartel general el héroe de la revolución griega Lambros Katsonis.

Monumentos y lugares de interés.- De las cuatro ciudades antiguas se conservan escasas ruinas. Las excavaciones arqueológicas han descubierto importantes yacimientos de la Edad del Bronce. La capital construida en forma de anfiteatro, sobre la antigua Iulis, conserva intacta su arquitectura cicládica. Cerca de la ciudad se conservan los restos de la fortaleza veneciana. Al sureste está esculpido en esquisto el colosal “León de Kea” obra jónica que data del año 600 a.C.No podemos olvidar los monasterios bizantinos de Agia Filothei (siglo XIV) y el de la Virgen Kastriani. La isla también ofrece bellos y pequeños puertos, y hermosas playas.

SÉRIFOS

Sérifos es bien conocida en la mitología. Según cuenta la tradición aquí llegó el mítico Perseo con su madre Danae y de aquí partió para matar a la terrible Medusa. Fue colonizada por los jonios, formó parte de la Liga Ateniense y fue dominada por los macedonios y los Ptolomeos. Bajo la dominación romana fue lugar de exilio. Durante Bizancio decae y luego es gobernada por familias venecianas. Después del saqueo de Barbarroja, pasó a manos de los turco, y durante un pequeño periodo (1770 – 1779) fue ocupada por los rusos.

Monumentos y lugares de interés.- La capital, con sus ruinas de las fortaleza veneciana, su blanquísimas casas y sus callejuelas empedradas, es una de las ciudades más bellas de las Cíclades. Cuenta además con numerosas iglesias postbizantinas y su ayuntamiento alberga una pequeña colección arqueológica formada por las piezas halladas en la zona. En la parte occidental de la isla, cerca de Kutalá, se descubrió una caverna, lugar de culto desde la Antigüedad. En esta misma zona se hallan dos torres helenísticas conocidas por los nombres de Aspropirgos (Torre Blanca) y Psaropirgos (Torre del Pez). Por toda la isla se hallan diseminados iglesias y monasterios. Hacia el norte, junto al pueblo de Panagia, se encuentra la iglesia bizantina del mismo nombre que data de los siglos X – XI. Al oeste de Panagia está la iglesia de San Estéfano que conserva huellas de frescos bizantinos. Sin embargo el monumento más importante del pueblo es el Monasterio de Taxiarchon que data del siglo XVII y conserva iconos, libros e importantes manuscritos.
Sérifos es una isla rocosa y montañosa, con pequeños valles. Es uno de los lugares más áridos de Grecia, pero cuenta con hermosas playas de agua cristalina.

KITHNOS

En Kithnos se han descubierto las más antiguas de la presencia humana en las Cícladas (7500 a.C.). En el período micénico fue habitada por los driopes. Fue dominada por los macedonios, los Ptolomeos y los romanos. Durante la dominación latina perteneció al Ducado de Naxos y desde 1337 fue gobernada por la familia italiana Gozzadini. En 1617 pasó a manos de los turcos.

Monumentos y lugares de interés.- En la costa occidental se halla Meriha, el puerto de la isla. Cerca, junto a la fortaleza se encuentran las ruinas de la antigua ciudad que pervivió hasta la época romana. La capita se encuentra en el interior de la isla. Al sur de ella se conservan las ruinas de una torre helenística. Cuenta con numerosas iglesias postbizatinas. En el sureste de la isla se encuentra el Monasterio de Panagias Kanalas. Además de Hora y Meriha hay dos bellos pueblos: Driópida, con sus fantástica e inexplorada cueva Catafiki, y Lutrá, con sus famosas fuentes curativas. Al norte de Lutrá se conservan ruinas de la capital medieval con un fuerte veneciano. La isla posee hermosas playas y al suroeste se encuentra el islote San Lucas, que está unido a Kithnos por una estrecha lengua de arena.

KÍMOLOS

Esta montañosa isla es conocida por sus yacimientos de yeso, que se utiliza en la fabricación de la porcelana. El héroe mitológico Cimolo fundo la isla y le dio su nombre. Su historia está vinculada desde la Antigüedad a la de Milos, de la cual siempre dependió. Bajo el domino de los francos fue conocida con el nombre de Argentiera y fue refugio de piratas.

Monumentos y lugares de interés.- Las ruinas de la antigua Kimolos se encuentran en la zona de Eliniká, a 4 Km de la capital. En el puerto Varvarákena hay una gruta con tumbas semejantes a las catacumbas de Milos. Hay otras grutas en Kako Potamó y en Vromolimni. En Paliokastro se conservan las ruinas de una pequeña torre conocida como Portara. La capital está construida alrededor de la fortaleza medieval. Mesa Kastro se construyó en el siglo XVIII mientras que Exo Kastro en el siglo XVII. De las iglesias, las más antiguas son las de Jristos (1592) y la de Evangelista (1608). Hay dos colecciones arqueológicas, una en el museo y otra en la Fundación Afentákio. La isla posee hermosas costas que aún no ha sido explotadas turísticamente.




EL DODECANESO

Las islas del Dodecaneso

El conjunto de islas llamadas del Dodecaneso, se encuentra en el Egeo oriental, que limita al este con las costas de Asia Menor, al oeste con las Cídades, al norte con Samos e Icaria y al sur con Creta. Son —a pesar del nombre, que significa «doce islas»— 14 islas y 80 islotes en su mayoría deshabitados. Las islas más importantes son Palmos, Leros, Kálimnos, Cos, Nísiros, Astipalia, Tilos, Simi, Halki (Jalki), Rodas, Kastelórizo, Cárpatos y Kasos.
Las islas del Dodecaneso, debido a su localizador! geográfica cercana a África y Asia, fueron objeto de varias conquistas, por lo que vivieron una historia bastante agitada. Probablemente hacia el siglo V a. C., llegaron de Creta los primeros colonos aqueos que más tarde fueron expulsados por los dorios. Los dorios alcanzaron gran esplendor y en el siglo VIl a. C., fundaron colonias en Oriente y Occidente. Durante las Guerras Médicas, la mayoría de las islas del Dodecaneso estuvieron bajo la dominación persa luchando como sus aliados.Tras la victoria griega en la batalla de Salamina en el 480 a. C., se liberaron de los persas. A partir de entonces cada una de las islas siguió su propia historia hasta la Edad Media. El Dodecaneso desempeñó un papel importante durante la época de las Cruzadas, pues muchos de sus puertos fueron utilizados como base. Después del año 1204 se proclamaron independientes bajo el mando de Leonda Cávala y en 1250 pasaron al dominio del emperador de Nicea. En 1303 Kasos y Cárpatos fueron conquistadas por el cretense Andrea Kornaro, y en 1306, Rodas, Cos y Leros fueron vendidas a los Caballeros de la Orden de San Juan quienes con el tiempo se expandieron a Halki, Simi,Tilos y Kálimnos. En 1522 el Dodecaneso fue sometido por los turcos, gozando de muchos privilegios y de cierta autonomía. En 1912 cayeron en poder de los italianos y fueron liberadas definitivamente en 1946-1948.
La isla más al norte del Dodecaneso es Patmos, la isla sagrada del Apocalipsis, Es allí donde el Evangelista San Juan escribió su libro profético, en una cueva que se conserva hasta nuestros días. La capital de Patmos está coronada por el monasterio de Agio Yani Teólogo fortificado por una sólida muralla. Fue fundado en el 1088 y es un tesoro del arte bizantino por sus importantes frescos, iconos, reliquias eclesiásticas, manuscritos y códices que se guardan en su interior.
Leros es una isla fértil y pintoresca adecuada para una vacaciones tranquilas, mientras que la cercana Kálimnos, conocida por sus esponjas de mar, es montañosa rocosa con un único valle, pequeño pero fértil.y
Cos, la isla en que nació en el siglo V a.C, el médico Hipócrates, combina su belleza natural con sus monumentos antiguos. En la capital se conservan partes de la antigua ciudad: puerto, agora, santuario de Afrodita Pandemo (siglo II a.C.), estadio, baños romanos, pórticos, gimnasio (siglo II a. C.), casas de los periodos helenístico y romano con pisos de mosaico y la famosa y actualmente restaurada Casa Romana (siglo II d. C.). Se conserva también un fuerte (kastro) de los Caballeros de San Juan en el que funciona un museo. Es de especial interés el Museo de Arqueología de la ciudad, que alberga una importante colección de esculturas principalmente de los periodos helenístico y romano. Muy cerca de la capital las excavaciones descubrieron las ruinas del Asclipeion de Cos, uno de los más famosos de Grecia (periodo helenístico).
De belleza única es la isla de Nísiros, una isla volcánica, en cuyo centro se halla un cráter de cuatro kilómetros. Volcánica es también la isla de Astipalia, formada por dos trozos de tierra unidos por un istmo. Su accidentada costa ha generado idílicas calas, mientras que en su capital, construida en forma de anfiteatro, destaca un castillo veneciano del siglo XIII.
La desierta Tilos, olvidada por los turistas, es un pequeño paraíso, con ríos y abundante vegetación.
Simi es una árida isla cerca de las costas de Asia Menor. Su capital está coronada por el fuerte construido en la época de los Caballeros de San Juan y se distingue por sus numerosas casas señoriales. En toda la isla se pueden ver iglesias bizantinas. El santo patrono de la isla tiene su iglesia, San Miguel en la montaña Panormiti (siglo XVIII) que concentra a una multitud de fieles.
Halki (Jalkí o Chalakí) es la isla más pequeña del Dodecaneso, pero ofrece gran variedad de paisajes. En la antigüedad era conocida por sus minas de cobre, de donde tomó su nombre (jalkós en griego, cobre). En la capital, entre las casas, se proyecta el campanario de la iglesia de Agio Nicolao, y en la antigua capital domina, sobre un peñasco escarpado, el fuerte medieval.
Capital del Dodecaneso y su isla más grande es Rodas que, gracias a su belleza natural y la riqueza de su historia, posee gran actividad y atractivo turístico, lo que hace de ella una de las islas más cosmopolitas del Egeo. En Lindo, donde actualmente hay un pintoresco pueblo y una hermosa playa, se conservan las ruinas del santuario helenístico (330 a. C.) de Atenea Lindo. En la montaña Filérimos se descubrió la acrópolis de la antigua Yálisos, y muy cerca, las ruinas de un asentamiento prehistórico. La tercera de las ciudades dóricas de Rodas es Cámiros, en donde se descubrieron casas y un templo consagrado a Ate nea. Estas tres ciudades se unieron en el 408 a. C., y fundaron un centro en el extremo noreste de la isla, llamado Rodo. Ruinas de la antigua Rodo se conservan sobre todo en la colina Monte Smith (acrópolis, teatro, templo de Apolo, templo de Atenea), y en la pintoresca Palia Poli (Vieja Ciudad), se refleja la historia medieval de la isla. Toda la ciudad está rodeada por las impresionantes murallas de la época de los Caballeros de San Juan y en su interior se pueden admirar, restaurados por los italianos, numerosos edificios de la misma época,así como el Palacio del Maestre General. El puerto de Rodas (Mandraki), donde según la tradición se encontraba la famosa estatua en bronce del Coloso de Rodas, presenta una imagen enmarcada por la torre de Ayio Nikolao, los viejos molinos de viento y las estatuas de los dos venados sobre sus altas columnas. Alrededor de la zona de Mandraki se pueden ver interesantes edificios de la época italiana. Monumentos bizantinos y de la época de la dominación turca confieren a la ciudad una atmósfera verderamente peculiar. Todo el pasado de Rodas, así como su evolución artística, (sobre todo del periodo helenístico) se puede seguir a través de los objetos expuestos en el Museo de Arqueología que se encuentra en el antiguo Hospital de los Caballeros. Por su parte, la ciudad moderna ofrece a los visistantes todo tipo de comodidades y toda la isla está llena de lugares con mágicos paisajes.
Al este de Rodas se encuentra Kastelórizo, un lugar idílico apropiado para pasar unas vacaciones tranquilas. Las excavaciones realizadas en la isla han descubierto ruinas de una colonia micénica, se han encontrado también muchos objetos que datan de los tiempos históricos, que se exponen en un pequeño Museo de Arqueología. La capital es especialmente pintoresca, gracias a sus casitas blanquísimas con sus polícromas contraventanas que se reflejan en el agua del mar.
A pesar de ser grande, Cárpatos está aislada y desierta, lo cual se debe quizá al fuerte arraigo de sus viejas tradiciones. En la localidad llamada Olimpo los habitantes utilizan un dialecto que conserva restos de las lenguas dóricas. En Cárpatos se han descubierto restos de tres ciudades antiguas y en Pigadia (Fuentes) hay una colección privada con hallazgos de los periodos micénico y helenístico. Por último, Kasos, la isla más al sur del Dodecaneso, tiene muy poco atractivo turístico. Es montañosa, con costas rocosas y pocas playas cerca de la capital (Fri) y del puerto, Emporiou.
Hoy las islas del Dodecaneso, las más retiradas de Grecia, basan su desarrollo principalmente en la agricultura, la pesca y la recolección de esponjas marinas, pero también en la explotación de la riqueza minera de que disponen en cantidades considerables por ser de origen volcánico. En la mayoría de ellas, desde luego, la fuente de creación de riqueza fundamental es el turismo. No obstante, el Dodecaneso no presenta una homogeneidad económica, y cada isla experimenta un crecimiento económico diferente.




ISLAS EGEO NORTE

Islas del Egeo Norte

Al norte del Egeo, cerca de las costas de Macedonia y Tracia, se encuentran las islas Thasos, Samotracia, Limnos y Agios Efstratios. No constituyen un departamento administrativo unitario de Grecia, pero las analizamos como unidad por la proximidad existente entre ellas y la distancia que las separa de las restantes islas del Egeo. Thasos, la única isla de Macedonia, pertenece a la provincia de Kavala, de cuya capital, Kavala, dista escasas millas marinas. Samotracia es la única isla de Tracia, pertenece a la provincia del Hebro y se encuentra cerca de Alexadroúpolis, mientras que Limnos y Agios Efstratios pertenecen a la provincia de Lesbos.
Se trata de islas de una fisionomía muy peculiar, que no han experimentado aún un desarrollo turístico tan grande como el de las islas que se encuentran más al sur del país -a excepción de Thasos-. Libres de la muchedumbre de los turistas que pueblan el resto del Egeo, son ideales para quienes buscan paz y tranquilidad en sus vacaciones. En cualquier caso, en los últimos años presentan también un aumento de afluencia turística y constituyen foco de atracción sobre todo para los habitantes del norte de Grecia.
Thasos es una isla cubierta de vegetación, con pinares que ocupan prácticamente toda su superficie, desde los puntos más altos hasta la orilla de mar. La combinación cíe colores, del verde de los bosques y del ázLjl del mar, es algo que ningún visitante puede olvidar. Sus cristalinas aguas y limpísimas playas ofrecen imágenes de una excepcional belleza. Además, Thasos conserva inigualables tesoros del pasado, ya que en la Antigüedad experimentó un auge considerable, gracias a su fértil suelo,a los yacimientos de oro y plata de que disponía y al comercio de su afamado vino.
Samotracia, la tierra de los Cabidos, es una isla excepcionalmente montañosa, siendo su cima más alta el monte Saos (1.800 m.).Cubierta también de verde, constituye un refugio ideal para los amantes de la naturaleza: está llena de corrientes de agua, cataratas y bosques salvajes.Sus monumentos arqueológicos, repartidos por toda la isla, transportan a los vis-tantes al misterioso ambiente de otras épocas.
Limnos, isla de origen volcánico,fue según la tradición el lugar donde estaba establecida la fragua del dios Hefesto (Vulcano). Llana en su mayor parte, cautiva al viajero por su sencillez y sosiego. Sus poblaciones son pintorescas, sus habitantes cálidos y amistosos y sus playas numerosas y extensas, con aguas limpias y arena dorada. En la isla no faltan los monumentos arqueológicos, testimonio de un rico pasado histórico. Aparte de las importantes piezas del Museo Arqueológico de la capital, Mirina, reviste un especial interés el poblado de Poliohnis, desarrollado ya en el cuarto milenio a.C. A18 millas al sur de Lemnos se encuentra la isla, también de origen volcánico, de Agios Efstratios, una isla semivacía, virgen, lugar de destierro en el pasado, ideal para el aislamiento aún hoy.




ISLAS EGEO ORIENTAL

Islas del Egeo Oriental

Alejadas del resto del archipiélago, las islas del Egeo oriental son -junto a las del Dodecaneso- las más cercanas al litoral de Asia Menor. En razón de esta ubicación desempeñaron en ocasiones un papel destacado en la Historia de Grecia. Precisamente Quíos y Samos se encuentran tan cerca de las costas turcas que se puede llegar a ellas con una simple barca en pocos minutos. Aparte de las dos islas mencionadas, al conjunto de las islas del Egeo oriental pertenecen también Lesbos (Mitilene), Icaria, Fournoi, Inousses y Psará.
Todas las islas fueron habitadas desde época muy temprana -en Mitilene y Samos las primeras huellas de población se remontan al cuarto milenio a.C En el tercer milenio a.C. vivieron un periodo de gran florecimiento, siendo las poblaciones más importantes Thermí en Lesbos y Emporio en Quíos. Durante toda la Edad del Bronce desarrollaron estrechas relaciones con Asia Menor, las Cícladas y la Grecia continental. Sin embargo, durante la época de dominio marítimo de la civilización minoica, a partir del 1900 a.C., se notó un declive en la actividad comercial de estas islas y un abandono de las poblaciones costeras. En el siglo XII a.C. el Egeo oriental se vio afectado por grandes cambios y migraciones y las islas acogieron en su terreno a los primeros pueblos griegos.
En el siglo X a.C, durante la Primera Colonización, las islas del Egeo oriental, pero también las costas opuestas de Asia Menor, fueron colonizadas porjonios del Ática y alrededor del 800 a.C. doce colonias de la región se unieron fundando el llamado Pan-Jonio. En la Antigüedad clásica las islas experimentaron un gran desarrollo. Gracias a su situación geográfica fueron portadores de innovaciones
en todos los campos del espíritu y la cultura, importando nuevas ideas del tan cercano oriente. Durante los siglos VII y VI a.C.. Mitilene presentó a grandes personalidades, como los poetas Alceo, Terpandro, Arión y Safo, creadores de la poesía lírica, pero también a Pitaco, uno de los Siete Sabios de la Antigüedad. En esa misma época nació allí el gran filósofo y matemático Pitágoras. Quíos es considerada la patria de Hornero, el lugar donde el gran poeta escribió la Miada y la Odisea. En Samos, durante el gobierno del tirano Polícrates (s.VI a.C), se señaló un gran progreso en el campo de la escultura y la arquitectura, y fueron construidas espléndidas obras públicas.
Un momento crucial en la historia de las islas fue la Revolución Jónica (499 a.C.), que tuvo por consecuencia su sometimiento a los Persas, de quienes fueron liberados al término de las Guerras Médicas,el 479 a.C. A continuación todas las islas se adhierieron a la Liga Ateniense, pero se rebelaron a menudo y fueron castigadas por Atenas con exilios, confiscaciones y la instalación de colonos atenienses en sus terrenos. Durante la Guerra del Peloponeso (431 - 404 a.C.) su pusieron una veces del lado de Atenas y otras del de Esparta. Al finalizar la guerra entraron en decadencia, en el 338 a.C. pasaron a manos de los macedonios y más tarde de los Ptolomeos de Egipto, para acabar, debilitados, en poder de los romanos (s. I a.C.).
Los bizantinos dominaron la región en el s. IV d.C. Durante el periodo bizantino las islas del Egeo oriental fueron centro del comercio marítimo y algunas de ellas alcanzaron gran florecimiento, mientras que otras (Icaria) se convirtieron en lugar de destierro. Desde luego las incursiones piratas, especialmente frecuentes aquella época, influyeron enormemente en su desarrollo. En 1204, con la caída de Constantinopla en manos de los francos, se sometieron al Imperio Latino de Constantinopla y en 1261 fueron cedidas a familias ricas de Venecia y Génova, que impulsaron el comercio y la navegación.
En 1453 los turcos se impusieron gradualmente en todas las islas y las mantuvieron el poder muchos siglos, a pesar de los esfuerzo los venecianos por reocuparlas. La ocupación turca fue especialmente dura para las regiones del Egeo oriental, y durante la Revolución Griega de 1821 las islas, que asumieron un papel activo en las empresas navales de los griegos, sufrieron saqueos y matanzas. La matanza de Quío 1822, pero también la de Psará de 1824, impresionaron al mundo entero. Finalmente las islas fueron liberadas al fin de la Primera Guerra mundial. En época contemporánea un hecho decisivo en su rumbo histórico fue la Catástrofe de Asia Menor, en 1922, que llevó a sus tierras a gran número de refugiados.
Hoy las islas del Egeo oriental, gracias al florecimiento que en el pasado había conocido su comercio, pero también en razón de los numerosos conquistadores que las ocuparon, mantienen un aspecto peculiar, habiendo asimilado elementos de todas las civilizaciones con las que entraron en contacto. Su peculiaridad es evidente tanto en su cultura como en su arte y la arquitectura de sus viviendas. Por otro lado, su belleza natural -unas llenas de verde y salvajes y secas- reserva a los visitantes sorpresas agradables y momentos mágicos. Aún una razón que contribuye a ello es el hecho de que estas islas no conozcan el desarrollo turístico de las otras islas del Egeo y sean adecuadas unas vacaciones tranquilas, cerca de la naturaleza y la tradición.




ISLAS ESPORADAS

Archipiélago de las Espóradas

Al sudeste de la provincia de Magnesia (en la región geográfica de Tesalia) y al nordeste de Eubea (Grecia Central) se encuentra un conjunto de pequeñas islas conocidas como Espóradas. El nombre griego responde al sentido de dispersión, de extensión a intervalos desiguales. Antiguamente se llamaban Espóradas todas las islas del Egeo geográficamente dispersas por el mar, en contraposición a las Cícladas, que formaban un círculo en torno a la isla sagrada de Délos. Existían, pues, las Esórades del norte, del sur y del oeste. Hoy, al hablar de Espóradas del norte o simplemente Espóradas, nos referimos a cuatro grandes islas, Skiathos, Skópelos, Alónisos y Skiros, pero también a otras numerosas islitas de la región marítima circundante. Skiathos, Skópelos y Alónisos pertenecen administrativamente a la provincia de Magnesia, mientras que Skiros está más al sur y depende de la provincia de Eubea.
Según el mito, causa de la creación de tres de las islas Espóradas fue el combate de los Titanes Otos y Efialtes. Los dos Titanes, arrojándose el uno al otro inmensas rocas, dejaron caer tres de ellas al mar, dando así lugar a Skiathos, Skópelos y Alónisos.
La historia de todas las islas fue en gran parte determinada por su oportuna situación en el mar, en un punto clave para la comunicación de las regiones del sur con el norte. Por esta razón fueron habitadas tempranamente. Las investigaciones arqueológicas han localizado en Alónisos (en la isla Kokinonisi o Vrahos) huellas de población del paleolítico medio, mientras que en el resto de las Espóradas se han hallado poblados que se remontan al Neolítico y la Edad del Bronce. Desde luego, según se desprende de los hallazgos, las Espóradas habían desarrollado contactos comerciales con Limnos, en el Egeo oriental, ya desde el primer periodo de la Edad del Bronce. En Skópelos se desarrolló un importante poblado de época micénica, testimonio del cual es la tumba abovedada encontrada en la zona de Stáfylos.
En el siglo XI a.C, se instalaron en la zona los dólopes, trayendo grandes cambios sociales, y más tarde, en el s. VIII a.C., se crearon colonias de inmigrantes de Eubea. En la época clásica las islas tomaron parte en las Guerras Médicas y a continuación se adhirieron a la Liga Ateniense y siguieron la política de Atenas. En época romana, durante la Primera Guerra Mitridática (s.I a.C), fueron saqueadas por Sila.
En época bizantina entraron en decadencia, se convirtieron en lugar de exilio y sufrieron numerosas incursiones piratas. De 1204 a 1538, a excepción de pequeños intervalos de tiempo, se hallaron bajo el poder de los francos Andreas y Jeremías Ghizi. A continuación fueron ocupadas por los turcos y fueron uno de los campos de batalla entre otomanos y vénetos. En la Revolución de 1821 contribuyeron enormemente a la lucha griega contra los turcos, para ser finalmente liberados en 1830.
Hoy la Espóradas concentran un gran número de visitantes extranjeros acusando en los últimos años un espectacular desarrollo turístico. Además, constituyen uno de los principales lugares de veraneo de los habitantes del centro y el norte de Grecia, a causa de su proximidad con Tesalia. Uno de los factores fundamentales que contribuyen al aumento de la actividad turística en la región es la excepcional belleza natural de estas islas. Al contrarío de las islas más meridionales del Egeo, las Espóradas están literalmente cubiertas de verde, con pinares que llegan hasta el mar. Las playas bañadas en el sol, que alternan con salvajes costas de acantilados, las aguas limpias y sus pintorescos pueblos tradicionales, son capaces de satisfacer al visitante más exigente.
Skiathos, patria del gran escritor griego Aléxandros Papadiamantis, es conocida por sus playas de arena dorada. Es la isla que visitan más veraneantes en comparación con las otras Espóradas, otorgándole un carácter cosmopolita. Skópelos, llena de pinos de uno a otro a extremo, se distingue por su carácter pintoresco e invita a pasear despreocupadamente por sus tradicionales callejas empedradas. Lugar ideal para unas vacaciones tranquilas lejos de la multitud bulliciosa de los turistas, es Skiros, la mayor isla del grupo, donde se puede admirar su característica arquitectura popular, Alónisos, con sus aguas de esmeralda, está rodeada por una serie de islitas deshabitadas (Agios Georgios, Gioura, Dasiá, Kyrá Panagiá, Xeró, Peristera, Skantzoura, etc.), que delimitan la zona del célebre parque marino de Alónisos. En este parque encuentran refugio numerosas especies raras, entre las que destaca la foca mediterránea monachus monachus. Desde Alónisos parten barcas que llevan a los visitantes a observar manadas de delfines, que saltan juguetones a su alrededor y los acompañan hasta la tierra firme.




ISLAS JóNICAS

Las Islas del Mar Jónico

Las islas del Mar Jónico, el Heptaneso, son un grupo de siete islas, que se extienden a lo largo de las costas del Epiro, Grecia Central y el Peloponeso, a excepción de la isla de Citera, que se halla al sur del Peloponeso y depende administrativamente de la provincia del Pireo. El Heptaneso comprende a Corfú, Cefalonia, Zákinthos (Zante), Lefkada, Itaca, Paxos y Citera. Alrededor de estas grandes islas hay otras muchas más pequeñas, como Othonoi, Mathraki y Erikousa, ambas al noroeste de Corfú, las Estrófades al sur de Zákinthos, Antipaxos al sur de Paxos, las Ehinades y Atoko cerca de Itaca, Kálamos, Meganisi y Arkoudi al sudeste de Lefkada y Anticítera al sudeste de Citera.
La historia del Heptaneso está indisolublemente ligada a su situación geográfica, ya que estas islas han funcionado siempre como puente de Grecia para su contacto con Occidente. Por esta razón conocieron a numerosos conquistadores y fueron al mismo tiempo portadores de las nuevas ideas que llegaban del extranjero, tanto en la Antigua Grecia como en la época contemporánea. En la Antigüedad no eran un conjunto político unitario, sino que cada isla tenía su propia administración y forma de gobierno, era autónoma y colaboraba con diversas ciudades-estado griegas de acuerdo con sus intereses políticos.
En época bizantina la isla jónicas se convirtieron en parte del Imperio bizantino, pero les fueron arrebatadas en numerosas ocasiones y fueron ocupadas por invasores extranjeros, sobre todo francos. A partir de 1204 fueron repartidas entre venecianos ricos, que mantuvieron su dominio con la ayuda de poderosos ejércitos. La única excepción fue Corfú, que quedó incluida en el Despotado del Epiro. Cuando los bizantinos recuperaron Constantinopla en 1261,el Heptaneso no fue liberado. En los años siguientes, cada isla por separado fue administrada en ocasiones por gobernantes francos, como Carlos d' Anjou que ocupó Corfú en 1267.
En el siglo XIV fueron sometidas una tras otra al poder de los venecianos. Fue entonces cuando se creó por primera vez su unión administrativa. El dominio veneciano comenzó en 1386, cuando se ocupó Corfú, continuó con Zákinthos y Cefalonia (1500) y se vio completado con Lefkada (1664). El Heptaneso fue asimilado al estado veneciano como colonia con sede en Corfú. El sistema de gobierno que se le impuso era aristrocrático. Era administrado por un Gobernador General, que era almirante de la flota del Mar Jónico, en tanto en cada isla eran responsables Gobernadores locales, que dependían de enviados especiales del gobierno, Los venecianos permanecieron en el Heptaneso hasta 1797, cuando la flota francesa ocupó Corfú y a continuación el resto de las islas.
Entre 1798 y 1799 las islas jónicas fueron ocupadas por los rusos, comenzando por Citera y terminando con Corfú, que se entregó tras una fuerte resistencia al asedio conjunto de rusos y turcos. En 1800 los rusos las cedieron a los turcos, creando el Estado Jónico, bajo el dominio del Sultán. En cada isla se creó un consejo de administración especial constituido por aristócratas. En la época de los turcos el pueblo estaba privado de todo derecho político, lo que condujo a una rebelión contra los nobles.En Zákinthos,Cefalonia y Citera reinaba un clima de anarquía y en consecuencia se propuso una reforma del sistema de gobierno, que no obstante no fue aprobada por el Sultán. Sólo en 1803 se redactó finalmente una nueva Constitución, que derogaba la aritocracia hereditaria y reconocía oficialmente, por vez primera, la nacionalidad y lengua griega de los habitantes de la entonces llamada "República del Heptaneso"
En 1807 el Heptaneso pasó a manos de los franceses, que organizaron la administración de sus posesiones, llevaron a cabo obras públicas e impulsaron la educación. Algo después llegó el turno de los ingleses, cuyo dominio se impuso en 1809 en Zákinthos y fue consolidado en 1814 con la ocupación de Corfú, después de un largo y agotador aislamiento. El Congreso de Viena, que tuvo lugar entonces, decidió que las islas jónicas serían libres e independientes, pero estarían bajo protección inglesa. Primer comisionado de los "Estados Unidos de las Islas Jónicas" fue nombrado el general Th. Maidland, a quien sucedió en 1824 Fr. Adam. A Fr. Adam se deben numerosas obras públicas y diversas medidas que elevaron el nivel de la educación. Durante la ocupación Inglesa se dio una reacción considerable por parte de los habitantes de las islas, y sangrientas revueltas que reclamaban la liberación. En 1863 Inglaterra, por medio de un tratado firmado en Londres, reconoció la unión del Heptaneso con Grecia, a quien fue definitivamente cedido en mayo de 1864.
A partir de su unión con Grecia las islas jónicas comenzaron a desarrollarse gradualmente, basándose especialmente en la agricultura, gracias a su fértil suelo. Su economía mantiene hasta hoy este tradicional carácter agrícola, dado que la mayor parte de su suelo está ocupado por cultivos, siendo los productos principales el olivo y el aceite, la vid, el vino y los cítricos. A un nivel satisfactorio se mantienen también la ganadería y la pesca. Sin embargo el mayor crecimiento económico de las islas se ha dado en el sector turístico. Con punto de partida Corfú -hace ya varias décadas-, todas las islas, pequeñas y grandes, presentan en los últimos años un flujo turístico particularmente elevado, atrayendo a visitantes de todo el mundo.
El Heptaneso difiere enormemente de las islas griegas características, con su habitual suelo seco y estéril. Es, en su mayor parte, fértil, provocando una impresión de florecimiento y vida. Sus habitantes se caracterizan por su carácter pletórico y son especialmente sociables y amantes de las diversiones. Estos elementos, junto a sus hermosos paisajes, con sus playas tan azules, sus costas llenas de calas, su exuberante vegetación, la variedad de su arquitectura popular y sus numerosos monumentos, testimonio de su rico pasado histórico, lo convierten en foco de atracción de visitantes griegos y extranjeros durante todo el año. A esto contribuye, aparte de lo dicho, la escasa distancia que lo separa del resto del país. A Lefkada, precisamente, se puede ya viajar por carretera a través de un puente construido recientemente y que une la isla con la Grecia continental. En cualquier caso, todo el Heptaneso dispone de buenas comunicaciones, y se puede viajar a sus islas en barco o avión.
Cada isla tiene su particular fisonomía, ofreciendo lugares de interés únicos. La cosmopolita Corfú, con sus estrechas callejuelas y sus edificios de varios pisos, que traen a la mente las ciudades de Italia; la frondosa Cefa-ioniacon sus altas montañas, Lefkada, cubierta también de verde y llena de idílicos rincones; Zákinthos, a quien los venecianos llamaban la "Flor de Levante"; la estéril Itaca, isla-símbolo de metas e ideales; la desierta Paxos con sus cuevas, sus viñedos y sus olivares; y Citera, la isla de Afrodita, con sus escarpadas costas... todas ellas son realmente una joya no sólo de Grecia, sino del Mediterráneo entero.




ISLAS SARóNICAS

Islas del golfo Sarónico

Las islas del golfo Sarónico ocupan la región marítima comprendida entre las costas del suroeste del Ática y las del nordeste del Peloponeso. Las más cercanas al Ática son Salamina y Egina, mientras que próximas al Peloponeso se encuentran Poros, Hidra y Spetses. En el golfo Sarónico hay además numerosas islas más pequeñas, como la verdísima Anguistri al oeste de Egina. Gracias a la breve distancia que las separa de Atenas, las islas del Sarónico constituyen un polo de atracción para quienes desean huir del ruido de la gran ciudad. Los habitantes de la capital las visitan a menudo los fines de semana, sustrayéndose así un rato a sus deberes cotidianos. Pero también los turistas que viajan a Atenas -sobre todo los que disponen de algún tiempo- raramente se resisten a la tentación de una rápida escapada por el Sarónico. Así pueden hacerse una idea de la idea de la Grecia isleña sin molestias, por otra parte, en el transporte -no sólo porque estas islas distan poco del puerto del Pireo, sino también en virtud de las buenas condiciones climáticas que imperan normalmente en el mar del Sarónico-.
Las cinco islas mayores del golfo Sarónico fueron habitadas desde muy temprano. Prácticamente en todas se han hallado restos de poblaciones de la época prehistórica, en tanto que su pasado remoto se revela a la luz de una serie de mitos que interpretan su denominación y ofrecen información de interés sobre sus primeros pobladores. Durante la época clásica su historia está en gran parte conectada con el curso histórico de la vecina Atenas. Cuando Atenas se encontraba en su apogeo, Egina constituía ya un destacado centro de culto, ya que en ella se alzaba el santuario de Afaía (una deidad de raíces pre-helénicas), al cual acudían fieles de toda Grecia. Al mismo tiempo, en Poros se había fundado un importante santuario, dedicado al dios Poseidón. En él encontró refugio y terminó su vida (en el 332 a.C.) el célebre orador Demóstenes. Salamina, por otra parte, pasó a la historia gracias a la victoriosa para Grecia batalla naval de Salamina, que tuvo lugar durante las Guerras Médicas y fue decisiva en la victoria definitiva de los griegos sobre los persas. Además, fue el lugar donde nació el gran poeta trágico Eurípides.
En época moderna, cuando en 1453 Grecia fue ocupada por los turcos, algunas de las islas del Sarónico consiguieron desarrollarse, sobre todo Hidra y Spetses, que gozaban de un régimen de cierta autonomía dentro de los límites del Imperio otomano. Durante la Revolución griega contra los turcos, en 1821, fue importante la contribución de todas las islas a la lucha griega por la libertad, gracias al potencial naval del que disponían. Tras la liberación, Egina fue la primera capital del recién constituido estado griego (1828-1829) -Atenas fue proclamada capital de Grecia en 1834-.
Las islas del golfo Sarónico experimentaron un espectacular desarrollo a partir del momento en que Grecia empezó a convertirse en centro turístico relevante, con la continua afluencia de visitantes procedentes de todo el mundo. Hasta hoy deben su prosperidad especialmente al turismo. Precisamente Egina es una de las islas con mayor afluencia turística de todo el país. En cualquier caso, su éxito en este sector no es en absoluto casual y con seguridad no se debe sólo a su cercanía con respecto a la Grecia continental. No les falta nada de las características de las demás islas del mar Egeo: bañadas de sol, conservan su carácter tradicional, al tiempo que cada una de ellas, por separado, tiene su propio color y ofrece una atmósfera diferente. Spetses, una isla cubierta de vegetación, se distingue por las lujosas villas de los veraneantes, sus plazas, sus callejitas empedradas, y los monumentos de su glorioso pasado, de la época de la dominación turca. Hidra, seca, imponente y cosmopolita, con un carácter profundamente personal, es una de las poblaciones griegas oficialmente reconocidas como tradicionales. En ningún lugar de la isla circulan automóviles, en tanto el austero gris de la piedra de sus casas señoriales, que se han mantenido en pie hasta hoy, provocan un intenso contraste con la vivaz multitud que pasea por sus calles. Poros, cubierta de bosques, nos sorprende por su carácter pintoresco y la vista que ofrece sobre Calatas, en las costas del Peloponeso. Egina produce una sensación de calma a los visitantes, a pesar de su crecido movimiento turístico. Su pintoresco y bullicioso puerto está permanentemente lleno de barcas de pescadores, y en su mercado se impone la renombrada cerámica que fabrican con destreza los lugareños. Y, por supuesto, nadie abandona la isla sin visitar el templo de Afaia, uno de los mejor conservados de Grecia. Salamina, por su parte, a pesar de estar más cerca que las otras islas de la zona industrial que rodea la capital, compensa a sus visitantes con el sosiego que pueden sentir en sus calas retiradas, en sus verdeantes laderas y en sus pueblos costeros.

SALAMINA

Según la mitología esta isla tomó su nombre de la ninfa Salamina. Debido a su localización en el Golfo de Eleusis jugó un papel importante en la Historia Clásica. De acuerdo con Homero, partició en la Guerra de Troya. Mas tarde, se convirtió en la manzana de la discordia entre atenienses y megarenses. El suceso más importante, sin embargo, fue la batalla naval del 480 a.C entre griegos y persas, que ahora se conoce como la batalla naval de Salamina.

Monumentos y lugares de interés. Las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz un cementerio micénico y otros restos de murallas. Una colina es el lugar considerado la tumba o santuario de los griegos caidos en la batalla naval de 480 a.C. Las piezas encontradas están expuestas en el Museo arqueologico de Salamina. El pueblo de Mulki es la patria del héroe mitológico Ayax.Salamina posee muchos monumentos bizantinos. El más antiguo es el Monasterio de Faneromeni, cuya construcción se inició en el siglo XI; la iglesia de Agios Ioannis Kalivitis del siglo XII-XIII, y el convento de Agios Nikolaos del siglo XVIII. La isla tambien posee pequeños y encantadores pueblos, hermosas playas en la zona suroeste (Kanákia, Kalonés) y ofrece lugares para el descanso.

EGINA

Habitada desde el 3000 a.C. la isla tomó el nombre de la ninfa Egina. Alrededor del 2000 a.C. llegaron a ella los primeros griegos que eran comerciantes y navegantes. Los eginenses, en el siglo VII a.C. acuñaban moneda, siendo los primeros habitantes del continente europeo en hacerlo. Tomaron parte en la guerra contra los persas, pero más tarde fueron dominados por los atenientes y entraron en decadencia. Durante el periodo helenístico, los griegos vendieron la isla a Atalo, rey de Pérgamo. Muchos siglos despues, en 1537 Barbarroja la saqueó y y poco despues fue colonizada por los turcos. En el año 1821 sirvió de lugar de refugio a personajes de la Revolución. Después de la llegada de Capodristrias, se convirtió en la primera capital provincial de Grecia. En este periodo se fundaron en la isla la Escuela Militar, la Imprenta Nacional, el Banco Nacional y la primera Casa de la Moneda de la Grecia moderna.

Monumentos y lugares de interés. La isla de Egina fue famosa por el desarrollo de las artes de la escultura y la cerámica, y por el templo de Afaia (Afea), uno de los más importantes dedicado a la diosa Atenea. Aún se conservan restos de Apolo-Poseidón, el santuario de Zeus Helenio, etc. Las piezas arqueologicas se hallan en el museo de la capital.
La isla tambien conserva monumentos del período bizantino; entre ellos la iglesia de los Agioi Theodoroi construida en el 1282 que conserva valiosos frescos; los monasterios de Agia Ekaterini y de Agios Nektarios que atraen a miles de peregrinos. Construida en una colina se encuentra la ciudad bizantina de la isla, Paliohora. Egea posee hermosas playas y pintorescos pueblos de pescadores (Pérdika, Suvala, Colona) y ultimamente ha experimentado un gran desarrollo turístico.

POROS

Poros se compone esencialmente de dos islas unidas por una estrecha lengua de tierra. En la Antigüedad a esas dos partes se les llamaba Sferia y Calavria, donde se señala el nacimiento de Odiseo (Ulises). En el siglo VII a.C. la isla fue el centro de “anfictionia”, alianza de siete guerras, cuyo templo religioso más importantes es el famoso santuaro de Poseidón.
En la época bizantina fue saqueada por invasiones piratas, igual que las otras islas, y entró en decadencia. Se reactivó nuevamente a principios del siglo XIX y tomó parte en la revolución griega (1821). Más tarde se estableció en la isla la primera base militar griega.

Monumentos y lugares de interés. La importancia de la isla y del santuario de Poseidón se conoce sólo por las referencias históricas. Las excavaciones realizadas por arqueólogos suecos en 1894, al norte de la isla, cerda de la bahía de Vagonia, sacaron a la luz escasos restos del templo, que según la tradición fue refugio y lugar de suicidio de Demóstenes. Los excasos hallazgos de las excavaciones se conservan en el Museo local. Al sur del templo se encuentra el convento de la Virgen Zoodohou Pigis. La isla de Poros es encantadora por su vegetación y por su bellas costas. La capital está construida con estilo isleño, con casas de dos pisos y angostas callejuelas pavimentadas.
Una de las zonas más hermosas de la isla es la costa occidental, el gran Neorio. Mediante barcas desde Poros se puede pasar a Galatás donde pueden visitarse las zonas arqueológicas de Argólida, las costas de Aliki y el famoso Lemonodasos. Igualmente bellas son las playas de la isla en Askeli y Monastiri.

HIDRA

Desde la Antigüedad se conoce a esta isla con el nombre de Hidra, y con este mismo nombre aparece en las escasas fuentes medievales griegas. Los estudios arqueológicos indican que la isla albergó una colonia micénica. Más tarde pasó a depender de Ermioni, la cual vindío la isla a los habitantes de Samos. Durante la Edad Media Hidra permaneció desierta o esporádidamente habitada por pastores. La primera colonización tuvo lugar en el siglo XV con la expansión turca por el Peloponeso.
Durante los siglos XVII y XVIII la isla gozó de gran prosperidad. Fue durante esta época cuando sus habitantes crearon una imporante flota comercial, y la isla alcanzó un desarrollo excepcional; flota que más tarde fue puesta al servicio de la lucha por la liberación durante la Revolución Griega. La mayoría de los nombres conocidos de la marina revolucionaria griega provienen de Hidra. La tradición naval aún se mantiene en nuestros días hallándose en ella la Escuela de Marina Comercial.

Monumentos y lugares de interés. Hidra es la isla más cosmopolita del Golfo Sarónico. Su capital es una de las ciudes más original y arquitectónicamente interesante de Grecia.
La ciudad actual se ha desarrollado en las colinas de un valle natural cuya forma hace pensar en un teatro clásico con un puerto en el lugar de la orquesta. Se creó alrededor del convento Koimiseos Theotokou, que fue construido en 1641.
Son notorias sus casas señoriales, que son edificios de dos o tres pisos construidos en piedra y con vanos distribuidos simetricamente. La casa señorial de Tombazi funciona como anexo a la Facultad de Bellas Artes de Atenas, y el museo conserva el archivo original de la Revolución. Además de las pequeñas y empinadas callejuelas, otro elementos característicos de la arquitectura de Hidra son los colores intensos con los que la población pinta sus casas, los cuales con frecuencia son los mismos que sus buarcos. Aparte de la Mitrópoli (Catedral, destacan los conventos de Agia Triada (la Trinidad), Agios Nikolaos, Agia Matrona y del Profeta Elias.

SPETSES

Esta isla que en la Antigüedad se conocía con el nombre de Pitiusa, fue poblada durante la Edad de Bronce (2500 – 2000 a.C.). Cerca de Santa Marina, las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz huellas de civilizacion romana y de antiguas construcciones cristianas. Hasta el siglo XVII, al parecer, no hubo asentamientos organizados, seguramente debido a la piratería. Despues empezaron a establecerse habitantes venidos de las zonas de alrededor, los cuales vinieron a sumarse a la presencia albanesa que apareció en el siglo XV y que se asentó en la zona estratégica de Casteli.
Los habitantes de Spetses se dedicaban a la navegación y al comercio, por lo cual se convirtieron en excelentes navegantes. Más tarde jugaron un papel relevante durante la Revolución de 1821.

Monumentos y lugares de interés. Son esencialmente bizantinos y de interés folklórico. Destacan las iglesias de Agios Nikolaos, Agios Panton (de Todos los Santos) Koimiseos Theotokou (de la Dormición de la Virgen) y la Escuela Anargirion.
La Casa señorial de Hatzigianni Mexi alberga el Museo Folklórico y reliquias de la Revolución.En el pequeño y pintoresco puerto, Dapía, hay seis cañones de periodo de revolucionario.




MONASTERIOS

Meteora

Los Meteoros se levantan en el lugar en que el río Peneo surge de los profundos cañones del Pindo y comienza su lento viaje a través de la llanura de Tesalia. Son gigantescas rocas de formas diversas, completamente aisladas del mundo que las circunda. Estas enormes “estalagmitas” que se elevan al cielo parecen haber sido creadas especialmente para morada de ascetas. Los monasterios de Meteora, encaramados de forma precaria al borde del abismo, coronan las cimas de estas formidables rocas y junto con campos y bosque que se extienden a sus pies componen uno de los paisajes más fascinantes del mundo. La historia de Los Meteoros se remonta al siglo XI, cuando anacoretas y eremitas Vivian en barrancos y grutas que albergaban también algunas capillas, pero la fundación de los monasterios hemos de buscarlo a partir del siglo XIV. Entre 1356 y 1372 el cenobita Atanasio fundo sobre la “Platys Lithos” (roca ancha) el Gran Meteoro, que habría de convertirse en el más importante de todos los monasterios. En el año 1388 su discípulo Juan Uresis, nieto del rey Estéfono de Servia, se hizo monje, y gracias a su influencia el Gran Meteoro adquirió riquezas y privilegios y ocupó muy pronto el lugar preponderante entre las comunidades religiosas de la región. El número de monasterios se multiplicó a lo largo de los siglos, llegando a veinticuatro. Hoy, tan solo cuatro están habitados: El Gran Meteoro, Varlaam, Agis Trias (Santa Trinidad) y Agios Stéfanos (San Esteban).

Moni Arkadi

En las laderas del Macizo montañoso más importante de Creta, el Monte Ida, se halla el Monasterio de Arkadi. Data del siglo XVI. Fue uno de los más grandes y ricos complejos monásticos de la isla. Tras sus gruesos muros que le confieren aspecto de fortaleza: celdas, oratorios, un amplio refectorio destinado también a recibir a los peregrinos y en su patio central una impresionante iglesia, obra de 1587, que constituye un espléndido ejemplo del estilo renacentista cretense, con su magnífica fachada coronada por una esbelta espadaña. Es riquísimo también su interior, con preciosos iconostasios y objetos sagrados de madera finamente tallada, enriquecidos con una gran variedad de iconos, algunos de los cuales son verdaderas obras maestras de la famosa escuela de pintura cretense. Contaba también con una nutrida biblioteca, en la que se reproducían antiguos manuscritos griegos, que fue destruida. En 1886 durante la Guerra de Independencia fue escenario de un valiente acto de sacrifico en el que se inmolaron más de mil personas en nombre de la libertad, durante un asedio otomano, convirtiéndose en símbolo de resistencia contra los turcos.

Moni Gouvernetou

El Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles es obra del siglo XVI. El aspecto de fortaleza se impone al refinamiento que se concentra en la fachada de la iglesia, típica del renacimiento italiano Fundado en el siglo XVI fue objeto de continuos ataque turcos, sufriendo por ello reformas continuas. En el centro del complejo monástico se levanta la iglesia dedicada a la Señora de los Ángeles que posee una extraordinaria fachada con esculturas y cabezas de monstruos esculpidas en el más puro estilo veneciano.

Moni Hagia Triada

El Monasterio de Santa Trinidad es uno de los complejos monásticos más bonitos e importantes de Creta, obra del siglo XVII. Fundado por dos hermanos, monjes venecianos, Jeremías y Laurencio Giancaroli en 1608. El monasterio, cuya distribución gira en torno a la iglesia, consagrada en 1632, está formado por un conjunto de edificios monásticos, ofreciéndose a los ojos del visitante como un imponente bastión de superficie plana en la cual se abren hileras de ventanas, las más bajas de dimensiones reducidas para una mejor defensa. Conserva una interesante iglesia cuya fachada delata una fuerte influencia del Renacimiento veneciano.

Moni Préveli

En una posición privilegiada desde la que se domina la costa cretense y se goza de una vista impresionante del mar de Libia se halla el Monasterio de Préveli, obra de los siglos XVI y XVII. Está formado por un conjunto de edificios destinados a alojar a los miembros de la orden monástica y a los peregrinos que llegaban a pie o por mar, pera venerar las reliquias custodiadas en su pequeña iglesia, centro de la vida monástica. Consta de dos sencillas naves, cubiertas con bóveda de cañón que terminan en ábsides. En su bellísimo interior: un coro, un púlpito, iconos, piezas de orfebrería y un magnífico iconostasis, y cientos de exvotos. Protegido de forma natural por las rocas y rodeado de altas murallas, parece una auténtica fortaleza. Por su posición aislada desempeñó un papel importante en las sublevaciones cretenses contra la ocupación turca, convirtiéndose en un centro activo de resistencia.




MONUMENTOS

Acrópolis de Atenas

La colina rocosa que hoy domina Atenas estuvo habitada desde el Neolítico. Los aqueos construyeron sobre ella una ciudad de murallas ciclópeas. Siglos más tarde, al principio del periodo griego, fue transformada en santuario dedicado a la diosa Atenea, patrona de la ciudad. En el 480 a.C. Atenas y su santuario fueron arrasados y saqueados por el ejército persa al mando de Jerjes I durante la II Guerra Médica y mediados del siglo V a.C. Pericles, el más grande de los dirigentes atenienses, convenció a los atenienses para llegar a cabo un ambicioso programa de reconstrucción de la Acrópolis. No reparó en gastos; empleó los mejores materiales, arquitectos, escultores y artistas, transformando la Acrópolis en una ciudad de templos considerada el máximo exponente del arte clásico.
La roca, revestida de paredes de mármoles, era accesible por el Oeste, a través de la vía Sacra –a lo largo de la cual discurría la procesión de las Panateneas- se llegaba a los Propileos, la entrada monumental al lugar sagrado, obra de Mnesicles. En su interior el Templo de Atenea Nike Aptera, pequeño templo de orden jónico construido para conmemorar la victorias atenienses contra los persas, diseñado por Calicrates, edificado en mármol pentélico; el Erecteion, que ocupa el lugar más sagrado de la Acrópolis, construido en diferentes niveles, obra de Calícrates, y famoso por su elegante y monumental arquitectura jonica y por su pórtico de cariátides; y su monumentos cumbre: el Partenón, diseñado por los arquitectos Ictinos y Calicrates para albergar una impresionante estatua de Atenea Partenos esculpida por Fidias. Bajo el Imperio Romano, la Acrópolis y sus laderas fueron objeto de embellecimiento arquitectónico y nuevas construcciones. El paso del tiempo ha causado estragos en los monumentos que han sobrevivido. El año 1687 fue especialmente nefasto, un ataque veneciano contra los turcos incendió la Acrópolis y causó una explosión en el Partenón, empleado como polvorín por los otomanos. La Acrópolis ardió durante dos días y las llamas dañaron todos los edificios. Más tarde el saqueo de los ocupantes extranjeros, el expolio de los arqueólogos foráneos, la ineptitud en las labores de restauración llevadas a cabo tras la independencia de Grecia, los terremotos que a lo largo de los siglos han asolado el Ática y la amenaza actual de la lluvia ácida, derivada de la contaminación y del tráfico, que disuelve el mármol de los monumentos está causando estragos.

Delfos

Delfos.- El famoso Santuario de Apolo se construyó a finales del siglo IX a. C. sobre el solar de un anterior asentamiento micénico que según parece ya era un importante lugar de culto en el que se adoraba a la diosa Tierra (Gea). Según la mitología griega, Apolo habría vencido y matado a Pithón, la serpiente-dragón (hija de Gea) y guardián de una oquedad rocosa desde la que Gea desprendía vapores que otorgaban facultades proféticas, convirtiéndose en Señor del Santuario. Delfos, el mítico “ombligo del mundo” se convirtió en uno de los máximos epicentros políticos de la antigüedad y su nivel excepcional de riquezas -procedente de donaciones- es evidente desde el siglo VII a.C.

Micenas

El lugar arqueológico más importante de la civilización micénica, surgida a finales de la Edad de Bronce (1700 – 1100 a.C.) que floreció en el Peloponeso, se caracteriza por la arquitectura ciclópea de sus ciudades fortificadas, los palacios reales distribuidos alrededor del “megaron” y sus tumbas de falsa cúpula “tholos”. Micenas, una ciudad a caballo entre el mito y la historia. Considerada durante siglos producto de la imaginación de Homero, rapsoda griego (s.VIII a.C.) Hasta el siglo XIX sus poemas épicos la Iliada y la Odisea sólo eran leyendas de gran belleza y fuerza, sin embargo Heinrich Schliemann (1822 – 1890), millonario alemán obsesionado con los relatos épicos de la Iliada y la Odisea, financió sus excavaciones y tras descubrir Troya y demostrar la base real del relato homérico, se dirigió al Peloponeso y empezó a excavar, hallando en 1870, la hasta entonces la mítica ciudad de Micenas, fundada por Perseo, hijo de Danae y Zeus.

Santuario de Olimpia

Los orígenes de Olimpia se remontan a la época micénica (milenio II a. C.). La Gran Diosa identificada con Rea era adorada en este lugar durante el primer milenio antes de Cristo, pero en la era clásica fue sustituida por Zeus. Este centro de culto tuvo la doble faceta de santuario no oracular y punto de convergencia de toda la Hélade en la fiesta cuatrienal de las Olimpiadas, celebrada en honor de Zeus, a la que correspondía una tregua sacra durante la cual se buscaba solución a los conflictos y diferencias entre las polis. Olimpia se convirtió en uno de los mayores epicentros de manifestaciones artísticas de la Hélade, vigente hasta finales del siglo IV d.C., cuando el emperador romano Teodosio I prohibió los cultos paganos y los juegos. En el año 426 Teodosio II decretó la demolición de los templos de Olimpia, y los posteriores terremotos que sacudieron la zona y aluviones devastadores completaron la obra, destruyendo o sumergiendo el santurario bajo una espesa capa de fango. De los magníficos edificios de la antigua Olimpia hoy queda muy poco, pero aún así recorrer las diferentes construcciones del Santuario sigue siendo sumamente interesante: el “gymnasium” (obra del siglo III a. C.), la “palaestra” (escuela de lucha libre) restaurada parcialmente, el “theokoleon” (casa del sacerdote), el taller en el que Fidias hizo la impresionante escultura de Zeus en oro y marfil, una de las siete maravillas del mundo antiguo, el “leonidaion” (una compleja estructura en la que se alojaban los dignatarios), el inmenso Templo de Zeus, construido en el siglo V a.C. en estilo dórico, en cuyo interior se hallaba la estatua de Fidias de 12 m de altura, el “bouleuterion” donde los competidores juraban obedecer las normas decretadas por el Senado olímpico. El “stadium” con capacidad para 30.000 espectadores (sólo hombres), del que se conservan las líneas de inicio y fin de la pista de 120 m, al igual que los asientos de los jueces, el hipódromo para las carretas de carros, el templo de Hera, también dórico que es la estructura mejor conservada, los doce tesoros (pequeños templos) que cada ciudad-estado construía, las termas romanas con suelo de mosaico, llamadas las “Termas de Cladios”, de época de Trajano,...

Santuario de Poseidón en el Cabo Sunion

En el extremo meridional del Atica se encuentra el Cabo Sunion abierto al mar Egeo. Una acrópolis natural en el que los atenienses desde el periodo Geométrico adoraron a Poseidón. El antiguo “demos” ático de Sunion se levantó alrededor de un antiquísimo lugar de culto del dios del mar, en cuyo témenos hubo unos enormes kouroi del último cuarto del siglo VII a. C. (expuestos hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas). Con murallas y torreones modificadas varias veces desde finales del siglo V a. C. y mediados del III a. C. accesibles por medio de una puerta en el noroeste y reforzada por un bastión en medio del lado Este de la acrópolis natural, Sunion albergaba el Santuario de Poseidon en el punto mas alto, en el interior de un recinto sagrado delimitado por un salón de banquetes sagrados y por un pórtico doble en el lado norte y otro sencillo en el lado oeste. El acceso lo formaba un doble propilon colocado en medio del lado norte. El edificio de culto, dórico, períptero, hexastilo, en mármol blanco azulado de Agriléza se levantó en el 444 - 440 a.C. en sustitución del primero fundado hacia el 490 a.C., destruido por los persas. Las medidas, el arquitrabe, el friso continuo de mármol de Paros que abarcaba el frontal y los laterales del pronaos y el opistodomos (con los temas de la Gigantomaquia, la Centauromaquia y las empresas de Teseo), las proporciones buscando esbeltez y elegancia, hacen pensar en la obra de un artista de origen jónico.

Templo de Atenea Afaya

Sobre una colina cubierta de pinos, con unas vistas imponentes del golfo Sarónico que alcanzan hasta el cabo Sunion, lugar de culto desde tiempos prehelénicos, se alza un espléndido y bien conservado templo, dedicado a la diosa Atenea. Construido alrededor del 510 – 500 a. C. en caliza local estucada rodeado por una perístasis de 6 por 11 columnas, con un santuario dividido en tres naves de dos filas de columnas dóricas en dos niveles; la pronaos y el opostodomo tenían dos columnas. A primera vista se observan las proporciones armónicas del edificio que ya anuncia el equilibrio de los futuros ejemplos de la época clásica. Los frontores decorados con escenas de tamaño un poco menor del natural, en mármol insular, contaban la Guerra de Troya; la mayor parte desaparecieron en el siglos XIX para ir a parar en manos de Luis I. Actualmente se encuentran en la Gliptoteca de Munich. La decoración escultórica de los frontones tiene una enorme importancia en la historia del arte griego porque en el cuarto de siglo (510 – 485 a.C.) que separó la ejecución del frontón oeste, de la restauración del frontón este (deteriorado quizás por un seísmo), se pasó del estilo final arcaico al protoclásico. Pero el templo es impresionante aun sin las esculturas.

Teatro de Epidauro

Diseñado por Policleto el Joven hacia el 350 a. C. y construido en piedra caliza, es famoso por su perfecta acústica y su extraordinario estado de conservación. Cuenta con una orquesta circular que se conserva de la antigüedad, aunque el altar que albergaba en el centro ha desaparecido Los actores accedían al escenario por dos pasillos laterales o (paradoi) cada uno con una entrada monumental cuyos pilares se han vuelto a erigir recientemente. Detrás de la orquesta y de cara al auditorio están los restos de la escena, el vestíbulo principal y el proscenio que los actores utilizaban como extensión del escenario. Rodeando la orquesta, la cavea (graderio), con capacidad para albergar entre 12.000 y 15.000 espectadores; las primeras 34 filas son originales, mientras que las últimas 21 filas las añadieron los romanos.

Templo de Zeus Olímpico

Atenas la ciudad del mundo más amada por Trajano fue objeto bajo su mandato de una transformación urbana y de una serie de obras de embellecimiento entre 125 y 138. En el año 132 se completó e inauguró uno de sus más antiguos edificios de culto, el colosal Teatro de Zeus Olímpico. Iniciado en el siglo VI a.C., se volvió a proyectar en estilo corintio con planta diptera y dimensiones aún más grandiosas bajo Antioco IV (en el s. II a.C.), pero será finalmente bajo el emperador romano Adriano quién decida retomar el proyecto, levantando el mayor templo corintio del mundo antiguo. Del “bosque” de altísimas columnas quedan sólo 15, pero dan una idea de las originares dimensiones y elegancia del templo.

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