Viajes a Grecia

Viajar a Grecia es algo más que viajar a la cuna de la cultura clásica, es conocer la península Balcánica con sus paisajes montañosos (su majestuoso monte Olimpo, morada de dioses, que domina imponente la inmensa llanura de Tesalia), su litoral recortado con profundos golfos y sus numerosos archipiélagos e islas: la bellísima Santorini en las Cicladas; Rodas, Patmos y Kos en el Dodecaneso; la legendaria isla de Creta, morada del Minotauro; ....
Viajar a Grecia es visitar sitios arqueológicos cargados de mitos y leyendas que evocan su historia milenaria: el magnífico Partenón, obra cumbre de la Acrópolis de Atenas, una de las maravillas del mundo antiguo; la ciudad-palacio de Knossos en la Creta minoica; Micenas y Tirinto en el Peloponeso, impresionantes testimonios de la arquitectura ciclópea de las ciudades fortificadas aqueas.
Viajar a Grecia es descubrir su riquísimo patrimonio bizantino a través de pequeñas iglesias y de impresionantes monasterios suspendidos en gigantescas rocas y recorrer las imponentes fortificaciones que venecianos y caballeros cruzados construyeron para defender a la Cristiandad y sus rutas comerciales del Imperio Otomano.

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Datos del País




CIUDADES

Chania

La segunda ciudad más importante de Creta y su antigua capital, se halla situada en la costa NO de la isla, a los pies de las Montañas Blancas. Su origen se halla en la colina Kastelli, donde se han encontrado restos de la antigua ciudad minoica de Kydonia, destruida en 1450 a. C. Reapareció siglos más tarde. Durante la Grecia Clásica fue una ciudad-estado floreciente y continuó prosperando bajo romanos y bizantinos. Bajo la ocupación árabe la ciudad vivió un periodo de decadencia. A mediados del siglo XIII pasó a poder de la Serenísima República de Venecia, cambiando su nombre a La Canea. Tras un breve paréntesis en poder genovés (1266 – 1290) fue reconquistada por los venecianos (1290 – 1645). La Canea volvió a florecer convirtiéndose en la “Venecia del Este”. Los venecianos emplearon mucho tiempo, esfuerzo y dinero en fortificaciones para proteger la ciudad de piratas y turcos, sin embargo en 1645, la flota turca, tras un asedio de 55 días, tomó por asalto la ciudad. La ocupación turca duró hasta 1898.
Museo Arqueológico. Fundado en 1963, se encuentra ubicado en la bella Iglesia veneciana de Agios Franquistos (San Francisco), obra del siglo XIV. La mayor de las veintitrés iglesias erigidas por los venecianos. El templo fue convertido en mezquita por Yusuf Pachá, que le añadió un alminar cuya base se puede admirar en el jardín. Custodia importantes hallazgos de los principales centro minoicos y micénicos del oeste de la isla. Los objetos expuestos: ídolos, estatuas, inscripciones, armas, cerámicas, sellos, monedas, joyas datan cronológicamente desde el neolítico hasta la época romana. Destacan las piezas procedentes de la civilización minoica, sobre todo la tablilla con escritura Lineal B hallada en las excavaciones de Kydonia, sarcófagos minoicos, y de la época romana, espléndidos mosaicos que adornaban la ciudad de Kydonia y vidrios procedentes de un taller localizado en Tara.

Rethymnon

Su historia se remonta la periodo minoico tardío. Durante los siglos IV y III a. C. “Rithymna” fue una ciudad-estado de cierta relevancia que llegó a acuñar su propia moneda. Su importancia decreció durante la época romana y bizantina. Será bajo el dominio veneciano (de 1210 a 1645) cuando la ciudad prosperó, convirtiéndose en la tercera ciudad de la isla. Durante este periodo, conocido como “Renacimiento cretense” la ciudad, debido a la gran actividad de su puerto, se enriqueció, y atrajo a eruditos, escritores e importantes artistas, convirtiéndose en “la Nueva Atenas”. Codiciada por piratas y turcos, sufrio a lo largo del siglo XVI sucesivos saqueos (Barbarroja en 1538, Oulouch Ali en 1567, turcos en 1571) por lo que los venecianos decidieron fortificarla. Rodearon la ciudad con un bastión amurallado y construyeron un enorme fuerte. Pese a todo, los turcos otomanos la conquistaron en 1646, permaneciendo bajo su poder hasta 1897, cuando la isla cayó bajo dominio ruso, tras la ocupación llevada a cabo por las grandes potencias.

La Fortaleza construida por la Serenísima República de Venecia después de la batalla de Lepanto (1571) para defender la ciudad de los ataque de piratas y turcos. Por sus dimensiones se puede decir que es una de las fortificaciones más impresionantes de todas las realizadas por los venecianos en Creta. Estructurada alrededor de un patio interior, que seguramente sirviera como patio de armas, se instalaron en su interior: la sede del gobernador veneciano, los cuarteles, los almacenes y los depósitos de municiones. Pese a todo cuando en 1645 los ejércitos otomanos atacaron Rethymnon por mar y por tierra, las tropas venecianas no lograron contener la ofensiva y tuvieron que replegarse en el interior de la fortaleza, donde se unieron a la guarnición los habitantes de la ciudad (más de 8.500 personas) y tras un asedio de 23 días la fortaleza se rindió a los turcos. De aquella grandeza hoy sólo quedan las imponentes murallas, las cisternas y la iglesia de Hagios Nikolaos, que fue transformada en mezquita, la pequeña iglesia de Hagia Ekatherini (en su origen una cisterna) y la iglesia de Agii Theodori.




CIVILIZACIóN MINOICA

Agia Triada

La villa minoica de Hagia Triada, probablemente residencia de verano del soberano de Festos, data de 1600 a. C y fue destruida hacia 1450 a.C. Su planta tiene forma de “L” invertida. El lado mayor acogía las estancias destinadas a las actividades administrativas y estaba dominado por una gran plaza con una serie de almacenes con galería anterior por un lado y con humildes viviendas por el otro. Esta zona sufrió grandes modificaciones con reconstrucciones micénica, a finales del periodo minoico tardío (1200 – 1109 a.C).
Un sencillo edificio rectangular, cuyos imponentes muros se pueden observan aún, construido sobre las ruinas de los almacenes, constituye el ejemplo más antiguo conocido de mégaron -característico de la Grecia micénica continental-.; el otro brazo acoge las estancias del palacio propiamente dicho. Junto a la villa minoica se halla la capilla bizantina de Agios Georgios Gálatas, obra del siglo XIV, de sencilla planta pero decorada con hermosos frescos.

Festos (Faistos)

La ciudad de Festos, próspera y poderosa desde el II milenio a. C. fue construida en un lugar privilegiado en la cima de una colina dominando el fértil valle del Messará, articulado en varios niveles conectados por escaleras y pasajes. El palacio tenía la típica estructura minoica: un patio central en torno al cual se disponían los almacenes, talleres de artesanos y los apartamentos privados. El lugar estuvo habitado desde el Neolítico. Las excavaciones arqueológicas han descubierto edificios de distintas épocas. Los más antiguos pertenecen al Minoico Antiguo (3000 a. C).
Durante el Minoico Medio (entre 2000 y 1900 a. C.) se construyó un primer palacio que fue derruido hacia 1700 a. C. por el catastrófico terremoto que asoló toda la isla. A finales de este período (1600 a. C.) se erigió un nuevo palacio mayor que el anterior que incorporó ciertos elementos del primitivo. Nuevamente un seísmo lo destruyó hacia 1450 a. C. Las ruinas de este palacio son las más importantes y mejor conservadas. Siglos más tarde los dorios fundaron en ella una ciudad-estado, probablemente en el siglo VIII a. C. que fue destruida en el siglo II a. C. durante una guerra contra la ciudad de Gortina.

Gournia

Sobre una colina rocosa frente al mar, dominando el golfo de Mirabello se ubicó Gournia. La ciudad de unos 40.000 m2. creció, al parecer, en torno al Palacio ubicado en la cima, cuyo Gran Patio se convirtió en centro del palacio y de la ciudad, del que salen, de forma radial, calles enlosadas que descienden por las laderas. La ciudad creció alrededor del palacio con casas de planta cuadrada de unos 5 m de lado, de varios pisos, construidas en bloques. Las casas, casi todas más bien modestas, eran de caliza hasta una cierta altura y se completaban con ladrillo crudo. Los bloques de casas están divididos en seis grupos por dos calles principales y numerosas callejuelas enlosadas o en escaleras. Es precisamente el aspecto doméstico de las construcciones, que dan testimonio de la vida cotidiana minoica, el que confiere gran interés al yacimiento. Las excavaciones realizadas entre 1901 y 1904 bajo la dirección de Harriet Boyd-Hawes, revelaron que el lugar había sido ocupado desde principios del III milenio a. C., pero las ruinas que se pueden visitar datan del período de apogeo de la ciudad, que tuvo lugar hacia finales del Minoico Medio (1600 – 1550 a. C.). La ciudad, próspera, gracias a la agricultura, la ganadería y la artesanía subsistió hasta 1450 a. C, fecha en que, al parecer, fue derruida por un terremoto. Se supone que Gournia pudo haber sido colonizada nuevamente entre 1300 y 1200 a. C., pero sus habitantes se limitaron a ocupar las ruinas de la ciudad minoica. Gournia no sobrevivió a la Edad de Bronce y poco a poco fue cayendo en el olvido.

Gortina

Sobre los restos minoicos de Gortys los dorios fundaron en el 500 a. C. la ciudad-estado de Gortina, pero el periodo de mayor esplendor coincide con la dominación romana. En el año 67 a. C. fue elegida capital de la provincia Cirenaica (que comprendía la Isla de Creta, parte de Egipto y de África septentrional), llegando a tener una población de 30.000 personas. Tras la llegada de San Pablo en el año 59 y el nombramiento de Tito como obispo, se convirtió en centro propagandístico del cristianismo. La ciudad mantuvo su prestigio e importancia durante la época bizantina, en el año 824 tras ser saqueada y destruida por los musulmanes la ciudad quedó sumida en el olvido.

Knossos

La ciudad-palacio de Knossos se construyó alrededor de 1900 a. C. Un violento terremoto la destruyó en 1700 a.C. y sobre él se edificó un segundo palacio siguiendo un diseño más amplio y sofisticado -cuyos restos podemos admirar hoy-. Hacia 1450 a. C. nuevamente el palacio quedó destruido, probablemente por la erupción del volcán Tera. La ciudad-palacio de Knossos (como todos los palacios cretenses) carecía de murallas exteriores. Contaba con cuatro propileos o pórticos de entrada, correspondientes a los cuatro puntos cardinales. El conjunto estaba pintado en negro, rojo y blanco. Su planta nada tiene de laberíntica ni de caótica, se trata por el contrario de una configuración urbana lógica y racional. Un inmenso patio central servía de punto de referencia a toda la distribución constructiva y a la actividad económica, administrativa y palatina. Todo se articula a su alrededor: almacenes, talleres, zonas residenciales, administrativas…
En alzado se advierte el empleo de mampostería con sillares regulares y madera de ciprés y de olivo. El sistema constructivo era arquitrabado, utilizando como soporte la típica columna cretense. Pudo llegar a alcanzar cinco pisos de altura. En su interior una brillante decoración pictórica realizada al fresco, llena de color y vida dan testimonio, junto con sus patios de luces, el sistema de alcantarillado, etc. del lujoso modo de vivir y del grado de sofisticación que llegó a alcanzar la civilización minoica.

Lató

Su fundación se remonta, al parecer, a la época de las invasiones dorias (s. VII a. C.). Fue una de las principales ciudades-estado de Creta. Alcanzó su esplendor bajo los períodos clásico y helenístico. Estratégicamente construida sobre dos colinas, disfrutaba de una fortificación natural, además su ubicación le permitía controlar el centro de la isla y la bahía de Mirabello. Por su tamaño y a la luz de los descubrimientos realizados, debió de tratarse de una ciudad floreciente, fortificada con murallas y torres defensivas, con un gran teatro, amplio ágora, dos acrópolis y un templo dedicado a Apolo, una zona teatral de gradas heredera de las antiguas estructuras minoicas. Debido a la fuerte pendiente, la ciudad tenía sólidos muros de contención reforzados por torres; detrás de estos, dispuestas en terrazas se extendían las casas, construidas en terrazas. Su nombre “Lató” parece ser que su proviene de la diosa Leto, que tras su unión con Zeus engendró a Artemisa y Apolo, aunque la diosa principal de la ciudades fue Llitia, quien aparece representada en varias monedas.

Malia

Ubicado en la costa norte cretense, en el centro del golfo de Malia, se halla la imponente ciudad-palacio de Malia, dotada de puerto que llegó a ocupar una extensión de 7.500 m2. Sufrió los mismos avatares de destrucción y reconstrucción que Faistos y Knossos, pero no se volvió a ocupar después de la conquista micénica de la ciudad. El primer palacio se remonta a inicios del Minoico Medio (hacia 2000 – 1800 a. C.), y fue destruido por un violento terremoto que sacudió toda la isla. Sobre él se construyó un segundo palacio, hacia el 1650 a. C. respetando la planta original, -cuyos restos podemos admirar hoy-, destruido alrededor del año 1450 a.C. Siguiendo el esquema tradicional de los palacios minoicas, la ciudad-palacio de Malia carecía de muros defensivos y el palacio se articula alrededor de un gran patio central.

Tylissos

Trabajos arqueológicos llevados a cabo a principios del siglo XX sacaron a la luz los restos de algunas viviendas modestas del periodo Minoico Antiguo (2800 – 2200/2000 a. C.) y tres lujosas villas, en un pueblo al Oeste de Heraklion. Las tres amplias residencia, construidas a los pies del Monte Ida son contemporáneas de los Segundo Palacios y vivieron su mayor esplendor entre 1800 – 1450 a.C., fecha en que fueron destruidas y más tarde reconstruidas. En época griega la ciudad fue aliada de Knossos y probablemente sus habitantes fueran una especie de vasallos, hasta el punto de que en el 450 a. C. se estipuló un tratado político entre las dos ciudades, con la mediación de Argos, la potente ciudad del Peloponeso como garante.




DATOS ÚTILES




MONASTERIOS

Meteora

Los Meteoros se levantan en el lugar en que el río Peneo surge de los profundos cañones del Pindo y comienza su lento viaje a través de la llanura de Tesalia. Son gigantescas rocas de formas diversas, completamente aisladas del mundo que las circunda. Estas enormes “estalagmitas” que se elevan al cielo parecen haber sido creadas especialmente para morada de ascetas. Los monasterios de Meteora, encaramados de forma precaria al borde del abismo, coronan las cimas de estas formidables rocas y junto con campos y bosque que se extienden a sus pies componen uno de los paisajes más fascinantes del mundo. La historia de Los Meteoros se remonta al siglo XI, cuando anacoretas y eremitas Vivian en barrancos y grutas que albergaban también algunas capillas, pero la fundación de los monasterios hemos de buscarlo a partir del siglo XIV. Entre 1356 y 1372 el cenobita Atanasio fundo sobre la “Platys Lithos” (roca ancha) el Gran Meteoro, que habría de convertirse en el más importante de todos los monasterios. En el año 1388 su discípulo Juan Uresis, nieto del rey Estéfono de Servia, se hizo monje, y gracias a su influencia el Gran Meteoro adquirió riquezas y privilegios y ocupó muy pronto el lugar preponderante entre las comunidades religiosas de la región. El número de monasterios se multiplicó a lo largo de los siglos, llegando a veinticuatro. Hoy, tan solo cuatro están habitados: El Gran Meteoro, Varlaam, Agis Trias (Santa Trinidad) y Agios Stéfanos (San Esteban).

Moni Arkadi

En las laderas del Macizo montañoso más importante de Creta, el Monte Ida, se halla el Monasterio de Arkadi. Data del siglo XVI. Fue uno de los más grandes y ricos complejos monásticos de la isla. Tras sus gruesos muros que le confieren aspecto de fortaleza: celdas, oratorios, un amplio refectorio destinado también a recibir a los peregrinos y en su patio central una impresionante iglesia, obra de 1587, que constituye un espléndido ejemplo del estilo renacentista cretense, con su magnífica fachada coronada por una esbelta espadaña. Es riquísimo también su interior, con preciosos iconostasios y objetos sagrados de madera finamente tallada, enriquecidos con una gran variedad de iconos, algunos de los cuales son verdaderas obras maestras de la famosa escuela de pintura cretense. Contaba también con una nutrida biblioteca, en la que se reproducían antiguos manuscritos griegos, que fue destruida. En 1886 durante la Guerra de Independencia fue escenario de un valiente acto de sacrifico en el que se inmolaron más de mil personas en nombre de la libertad, durante un asedio otomano, convirtiéndose en símbolo de resistencia contra los turcos.

Moni Gouvernetou

El Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles es obra del siglo XVI. El aspecto de fortaleza se impone al refinamiento que se concentra en la fachada de la iglesia, típica del renacimiento italiano Fundado en el siglo XVI fue objeto de continuos ataque turcos, sufriendo por ello reformas continuas. En el centro del complejo monástico se levanta la iglesia dedicada a la Señora de los Ángeles que posee una extraordinaria fachada con esculturas y cabezas de monstruos esculpidas en el más puro estilo veneciano.

Moni Hagia Triada

El Monasterio de Santa Trinidad es uno de los complejos monásticos más bonitos e importantes de Creta, obra del siglo XVII. Fundado por dos hermanos, monjes venecianos, Jeremías y Laurencio Giancaroli en 1608. El monasterio, cuya distribución gira en torno a la iglesia, consagrada en 1632, está formado por un conjunto de edificios monásticos, ofreciéndose a los ojos del visitante como un imponente bastión de superficie plana en la cual se abren hileras de ventanas, las más bajas de dimensiones reducidas para una mejor defensa. Conserva una interesante iglesia cuya fachada delata una fuerte influencia del Renacimiento veneciano.

Moni Préveli

En una posición privilegiada desde la que se domina la costa y se goza de una vista impresionante del mar de Libia se halla el Monasterio de Préveli, obra de los siglos XVI y XVII. Está formado por un conjunto de edificios destinados a alojar a los miembros de la orden monástica y a los peregrinos que llegaban a pie o por mar, pera venerar las reliquias custodiadas en su pequeña iglesia, centro de la vida monástica. Consta de dos sencillas naves, cubiertas con bóveda de cañón que terminan en ábsides. En su bellísimo interior: un coro, un púlpito, iconos, piezas de orfebrería y un magnífico iconostasis, y cientos de exvotos. Protegido de forma natural por las rocas y rodeado de altas murallas, parece una auténtica fortaleza. Por su posición aislada desempeñó un papel importante en las sublevaciones cretenses contra la ocupación turca, convirtiéndose en un centro activo de resistencia.




MONUMENTOS

Acrópolis de Atenas

La colina rocosa que hoy domina Atenas estuvo habitada desde el Neolítico. Los aqueos construyeron sobre ella una ciudad de murallas ciclópeas. Siglos más tarde, al principio del periodo griego, fue transformada en santuario dedicado a la diosa Atenea, patrona de la ciudad. En el 480 a.C. Atenas y su santuario fueron arrasados y saqueados por el ejército persa al mando de Jerjes I durante la II Guerra Médica y mediados del siglo V a.C. Pericles, el más grande de los dirigentes atenienses, convenció a los atenienses para llegar a cabo un ambicioso programa de reconstrucción de la Acrópolis. No reparó en gastos; empleó los mejores materiales, arquitectos, escultores y artistas, transformando la Acrópolis en una ciudad de templos considerada el máximo exponente del arte clásico.
La roca, revestida de paredes de mármoles, era accesible por el Oeste, a través de la vía Sacra –a lo largo de la cual discurría la procesión de las Panateneas- se llegaba a los Propileos, la entrada monumental al lugar sagrado, obra de Mnesicles. En su interior el Templo de Atenea Nike Aptera, pequeño templo de orden jónico construido para conmemorar la victorias atenienses contra los persas, diseñado por Calicrates, edificado en mármol pentélico; el Erecteion, que ocupa el lugar más sagrado de la Acrópolis, construido en diferentes niveles, obra de Calícrates, y famoso por su elegante y monumental arquitectura jonica y por su pórtico de cariátides; y su monumentos cumbre: el Partenón, diseñado por los arquitectos Ictinos y Calicrates para albergar una impresionante estatua de Atenea Partenos esculpida por Fidias. Bajo el Imperio Romano, la Acrópolis y sus laderas fueron objeto de embellecimiento arquitectónico y nuevas construcciones. El paso del tiempo ha causado estragos en los monumentos que han sobrevivido. El año 1687 fue especialmente nefasto, un ataque veneciano contra los turcos incendió la Acrópolis y causó una explosión en el Partenón, empleado como polvorín por los otomanos. La Acrópolis ardió durante dos días y las llamas dañaron todos los edificios. Más tarde el saqueo de los ocupantes extranjeros, el expolio de los arqueólogos foráneos, la ineptitud en las labores de restauración llevadas a cabo tras la independencia de Grecia, los terremotos que a lo largo de los siglos han asolado el Ática y la amenaza actual de la lluvia ácida, derivada de la contaminación y del tráfico, que disuelve el mármol de los monumentos está causando estragos.

Delfos

Delfos.- El famoso Santuario de Apolo se construyó a finales del siglo IX a. C. sobre el solar de un anterior asentamiento micénico que según parece ya era un importante lugar de culto en el que se adoraba a la diosa Tierra (Gea). Según la mitología griega, Apolo habría vencido y matado a Pithón, la serpiente-dragón (hija de Gea) y guardián de una oquedad rocosa desde la que Gea desprendía vapores que otorgaban facultades proféticas, convirtiéndose en Señor del Santuario. Delfos, el mítico “ombligo del mundo” se convirtió en uno de los máximos epicentros políticos de la antigüedad y su nivel excepcional de riquezas -procedente de donaciones- es evidente desde el siglo VII a.C.

Micenas

El lugar arqueológico más importante de la civilización micénica, surgida a finales de la Edad de Bronce (1700 – 1100 a.C.) que floreció en el Peloponeso, se caracteriza por la arquitectura ciclópea de sus ciudades fortificadas, los palacios reales distribuidos alrededor del “megaron” y sus tumbas de falsa cúpula “tholos”. Micenas, una ciudad a caballo entre el mito y la historia. Considerada durante siglos producto de la imaginación de Homero, rapsoda griego (s.VIII a.C.) Hasta el siglo XIX sus poemas épicos la Iliada y la Odisea sólo eran leyendas de gran belleza y fuerza, sin embargo Heinrich Schliemann (1822 – 1890), millonario alemán obsesionado con los relatos épicos de la Iliada y la Odisea, financió sus excavaciones y tras descubrir Troya y demostrar la base real del relato homérico, se dirigió al Peloponeso y empezó a excavar, hallando en 1870, la hasta entonces la mítica ciudad de Micenas, fundada por Perseo, hijo de Danae y Zeus.

Santuario de Olimpia

Los orígenes de Olimpia se remontan a la época micénica (milenio II a. C.). La Gran Diosa identificada con Rea era adorada en este lugar durante el primer milenio antes de Cristo, pero en la era clásica fue sustituida por Zeus. Este centro de culto tuvo la doble faceta de santuario no oracular y punto de convergencia de toda la Hélade en la fiesta cuatrienal de las Olimpiadas, celebrada en honor de Zeus, a la que correspondía una tregua sacra durante la cual se buscaba solución a los conflictos y diferencias entre las polis. Olimpia se convirtió en uno de los mayores epicentros de manifestaciones artísticas de la Hélade, vigente hasta finales del siglo IV d.C., cuando el emperador romano Teodosio I prohibió los cultos paganos y los juegos. En el año 426 Teodosio II decretó la demolición de los templos de Olimpia, y los posteriores terremotos que sacudieron la zona y aluviones devastadores completaron la obra, destruyendo o sumergiendo el santurario bajo una espesa capa de fango. De los magníficos edificios de la antigua Olimpia hoy queda muy poco, pero aún así recorrer las diferentes construcciones del Santuario sigue siendo sumamente interesante: el “gymnasium” (obra del siglo III a. C.), la “palaestra” (escuela de lucha libre) restaurada parcialmente, el “theokoleon” (casa del sacerdote), el taller en el que Fidias hizo la impresionante escultura de Zeus en oro y marfil, una de las siete maravillas del mundo antiguo, el “leonidaion” (una compleja estructura en la que se alojaban los dignatarios), el inmenso Templo de Zeus, construido en el siglo V a.C. en estilo dórico, en cuyo interior se hallaba la estatua de Fidias de 12 m de altura, el “bouleuterion” donde los competidores juraban obedecer las normas decretadas por el Senado olímpico. El “stadium” con capacidad para 30.000 espectadores (sólo hombres), del que se conservan las líneas de inicio y fin de la pista de 120 m, al igual que los asientos de los jueces, el hipódromo para las carretas de carros, el templo de Hera, también dórico que es la estructura mejor conservada, los doce tesoros (pequeños templos) que cada ciudad-estado construía, las termas romanas con suelo de mosaico, llamadas las “Termas de Cladios”, de época de Trajano,...

Santuario de Poseidón en el Cabo Sunion

En el extremo meridional del Atica se encuentra el Cabo Sunion abierto al mar Egeo. Una acrópolis natural en el que los atenienses desde el periodo Geométrico adoraron a Poseidón. El antiguo “demos” ático de Sunion se levantó alrededor de un antiquísimo lugar de culto del dios del mar, en cuyo témenos hubo unos enormes kouroi del último cuarto del siglo VII a. C. (expuestos hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas). Con murallas y torreones modificadas varias veces desde finales del siglo V a. C. y mediados del III a. C. accesibles por medio de una puerta en el noroeste y reforzada por un bastión en medio del lado Este de la acrópolis natural, Sunion albergaba el Santuario de Poseidon en el punto mas alto, en el interior de un recinto sagrado delimitado por un salón de banquetes sagrados y por un pórtico doble en el lado norte y otro sencillo en el lado oeste. El acceso lo formaba un doble propilon colocado en medio del lado norte. El edificio de culto, dórico, períptero, hexastilo, en mármol blanco azulado de Agriléza se levantó en el 444 - 440 a.C. en sustitución del primero fundado hacia el 490 a.C., destruido por los persas. Las medidas, el arquitrabe, el friso continuo de mármol de Paros que abarcaba el frontal y los laterales del pronaos y el opistodomos (con los temas de la Gigantomaquia, la Centauromaquia y las empresas de Teseo), las proporciones buscando esbeltez y elegancia, hacen pensar en la obra de un artista de origen jónico.

Templo de Atenea Afaya

Sobre una colina cubierta de pinos, con unas vistas imponentes del golfo Sarónico que alcanzan hasta el cabo Sunion, lugar de culto desde tiempos prehelénicos, se alza un espléndido y bien conservado templo, dedicado a la diosa Atenea. Construido alrededor del 510 – 500 a. C. en caliza local estucada rodeado por una perístasis de 6 por 11 columnas, con un santuario dividido en tres naves de dos filas de columnas dóricas en dos niveles; la pronaos y el opostodomo tenían dos columnas. A primera vista se observan las proporciones armónicas del edificio que ya anuncia el equilibrio de los futuros ejemplos de la época clásica. Los frontores decorados con escenas de tamaño un poco menor del natural, en mármol insular, contaban la Guerra de Troya; la mayor parte desaparecieron en el siglos XIX para ir a parar en manos de Luis I. Actualmente se encuentran en la Gliptoteca de Munich. La decoración escultórica de los frontones tiene una enorme importancia en la historia del arte griego porque en el cuarto de siglo (510 – 485 a.C.) que separó la ejecución del frontón oeste, de la restauración del frontón este (deteriorado quizás por un seísmo), se pasó del estilo final arcaico al protoclásico. Pero el templo es impresionante aun sin las esculturas.

Teatro de Epidauro

Diseñado por Policleto el Joven hacia el 350 a. C. y construido en piedra caliza, es famoso por su perfecta acústica y su extraordinario estado de conservación. Cuenta con una orquesta circular que se conserva de la antigüedad, aunque el altar que albergaba en el centro ha desaparecido Los actores accedían al escenario por dos pasillos laterales o (paradoi) cada uno con una entrada monumental cuyos pilares se han vuelto a erigir recientemente. Detrás de la orquesta y de cara al auditorio están los restos de la escena, el vestíbulo principal y el proscenio que los actores utilizaban como extensión del escenario. Rodeando la orquesta, la cavea (graderio), con capacidad para albergar entre 12.000 y 15.000 espectadores; las primeras 34 filas son originales, mientras que las últimas 21 filas las añadieron los romanos.

Templo de Zeus Olímpico

Atenas la ciudad del mundo más amada por Trajano fue objeto bajo su mandato de una transformación urbana y de una serie de obras de embellecimiento entre 125 y 138. En el año 132 se completó e inauguró uno de sus más antiguos edificios de culto, el colosal Teatro de Zeus Olímpico. Iniciado en el siglo VI a.C., se volvió a proyectar en estilo corintio con planta diptera y dimensiones aún más grandiosas bajo Antioco IV (en el s. II a.C.), pero será finalmente bajo el emperador romano Adriano quién decida retomar el proyecto, levantando el mayor templo corintio del mundo antiguo. Del “bosque” de altísimas columnas quedan sólo 15, pero dan una idea de las originares dimensiones y elegancia del templo.

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